En su primer aniversario de casados, abren las puertas de su hogar en San Isidro y nos cuentan su increíble historia de amor. “Nuestro proyecto es formar una familia numerosa”, dicen
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Cuando empezaron a salir, hace diez años en Tucumán, Nicolás Sánchez (27) le advirtió a Juliana Arregui (26) que proyectaba una carrera en el rugby internacional. Si todo salía según sus planes, le dijo, vivirían "en tránsito": viajando por el mundo. Fundarían su hogar adonde el destino los llevase. Y lo mudarían cuantas veces fuera necesario... Aquel sueño de adolescente pronto se hizo realidad: en 2010, ya consagrado como figura en el Tucumán Lawn Tennis, tuvo su primera citación para los Pumas (el trampolín que impulsó sus sueños). Poco después, en Francia, se convirtió en profesional. Primero jugó para el equipo Union Bordeaux Beglès y después para el RC Toulon. "Al principio vivimos momentos difíciles. Imaginate: Juli y yo éramos chicos, estábamos lejos de nuestras familias..., pero fue una etapa de gran aprendizaje, crecimos mucho y sirvió para llegar adonde estamos ahora", recuerda el diez de la selección. Ahora, después de su paso consagratorio por la Rugby World Cup 2015, en Inglaterra, donde anotó 97 puntos y terminó como goleador, está de regreso en Argentina. Convocado por Jaguares, la franquicia argentina en el Super Rugby, el torneo de clubes más importante del hemisferio sur, fundó su hogar en San Isidro (en un complejo donde viven varios compañeros de equipo).
–Finalmente, Nicolás cumplió su sueño de vivir del rugby. ¿Todo resultó como lo imaginaron hace diez años?
Juliana: Él siempre tuvo claro que quería jugar al rugby. Sabía que si hacía todo bien, iba a tener que radicarse afuera. Yo, al principio, no le di mucha importancia. Pero cuando le empezó a ir mal en la facultad supe que lo que decía se iba a convertir en realidad. [Se ríe].
Nicolás: Estudié Abogacía, después me pasé a Ciencias Económicas... En ninguna de las dos carreras tuve éxito. Cuando empecé a jugar con los Pumitas, se me complicó con la facultad. Pero viví un proceso paulatino, todo se fue dando con mucha naturalidad. Nada sucedió de un día para el otro, tuvimos tiempo para ir asimilando cada paso... y Juli siempre me acompañó.
–Es decir que nunca tuvieron una relación a distancia.
Nicolás: Por suerte, no. Yo viajé solo a Bordeaux, pero a los dos meses, cuando terminó de cursar Nutrición, Juli se instaló conmigo. Fue perfecto.
Juliana: Yo sabía que tenía que hacer la carrera en tiempo y forma porque en cualquier momento nos íbamos a ir y en mi casa no me iban a dejar viajar con él si no me recibía. Y así fue: fueron cuatro años perfectos de facultad. Nos conocimos cuando teníamos 15 y 16 años, hubiese sido difícil separarnos.
–¿Alguna vez atravesaron una crisis?
Juliana: No nos peleamos nunca. Sólo vivimos momentos complicados cuando él estaba muchos meses viajando y yo en Francia sola. Pero nos llevamos muy bien, somos tranquilos. Siempre le digo que se sacó la lotería conmigo: me gusta cocinar, tengo buen humor siempre…
Nicolás: Eso lo tendría que decir yo… [Se ríe]. Pero es verdad, Juli es divina. Es difícil que se enoje o haga problema por algo. Y como sé que no le gusta estar sola, le regalé a Lobito, un beagle que para nosotros es como un hijo. Lo compré en Biarritz y cometí el error de investigar la raza cuando ya lo tuve. Ahí me enteré de que eran hiperinquietos.
Juliana: Yo lo veo igual a Nico: ¡un torbellino!
–¿Cuándo tomaron la determinación de volver a la Argentina?
Nicolás: Fue una decisión complicada. En Francia estábamos cómodos, contentos. Pero, por problemas "de calendario", los jugadores que se quedaban en Europa no podían jugar más en los Pumas... y ese fue el factor fundamental que hizo que nos volviéramos. Además, queríamos estar cerca de nuestras familias. Ahora estamos a una hora y media en avión de Tucumán.
–¿Juliana influyó en la decisión de volver?
Nicolás: A ella le gusta vivir afuera, pero siempre dejó que yo eligiera lo mejor para mi carrera. Entonces apoyó mis ganas de jugar el Super Rugby con los Jaguares, que deportivamente es una propuesta muy buena. Además, cuando nos casamos decidimos que queríamos tener un lugar de pertenencia.
Juliana: A mí, al principio, no me convencía vivir en Buenos Aires por el ritmo de vida. Por eso, Nico se encargó de encontrar una casa con jardín, segura y además en un complejo donde viven varios compañeros de él, que tienen mujeres con las que me llevo muy bien.
–¿Cómo es la relación con otras parejas de los Pumas?
Juliana: Nos llevamos muy bien. A algunas las conocí más durante el Mundial, compartimos un mes casi todas juntas. Y me hice muy amiga de Rocío Currao, la mujer de Joaquín Tuculet, y de María López Segura, la novia de Martín Landajo. Hacemos gimnasia y nos juntamos una vez a la semana a comer. Además, Virginia Vercelli y Agustín Creevy son nuestros vecinos.
–Ya cumplieron un año de casados. ¿Cómo fue la propuesta de boda?
Nicolás: No fue nada acartonado, armé toda una broma alrededor. Fue en septiembre de 2013, después de una gira con los Pumas por Australia, donde compré el anillo. Cuando llegué a Tucumán, Juli me buscó por el aeropuerto y fuimos a comer con mi familia. Pero yo, a propósito, estaba de muy mal humor, especialmente con ella. Después la llevé a su casa. Estacioné el auto en la puerta y le dije que teníamos que hablar. Muy serio, le planteé que lo nuestro no iba más y cuando vi que se estaba por poner a llorar, saqué el anillo.
Juliana: ¡Lo quería matar! Hubiese sido una buena broma que le dijera que no. Enseguida nos fuimos a vivir a Toulon y no teníamos fecha para organizar el casamiento, él viajaba mucho. Por eso, lo pospusimos bastante hasta el 24 de mayo del año pasado.
–¿Les gustaría ser padres?
Juliana: Por ahora, me gusta mucho la independencia, poder acompañar a Nico y viajar. Por ahí con hijos es todo más complicado, pero estamos abiertos a lo que pueda pasar.
Nicolás: Siempre me gustaron los chicos, pero también compartimos mucho con compañeros que tienen hijos y vemos lo demandante que es. Por eso, decidimos esperar un poquito más. Pero es algo que nos gustaría mucho… Especialmente, tener una familia numerosa.
- Texto: Paula Galloni
- Fotos: Matías Salgado
- Producción : Consuelo Sánchez
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