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Cuando su esposa, Penny Lancaster, ingresa en el salón, Rod Stewart comenta: ''Nunca la vi tan hermosa''. La escultural rubia está acostumbrada a que la miren, pero hoy todos los ojos apuntan a su pancita, levemente redondeada, que ella acaricia mientras nos lleva a recorrer la fabulosa mansión de Beverly Hills que comparte con Rod, su marido, de 65 años, y el hijo de ambos, Alastair, de 4. Después de una ardua lucha de dos años contra la infertilidad, la pareja está esperando su segundo hijo, que nacerá en marzo, poco antes de que Penny cumpla 40 años.''Mi mujer está resplandeciente'', dice mirándola con orgullo el cantante, que será padre por octava vez. No fue tarea fácil que su esposa quedara embarazada. Luego de que la pareja fallara en el intento de una concepción natural, los médicos le aconsejaron que optara por otros medios, y en esta entrevista exclusiva ambos hablan por primera vez de lo que fue someterse a una serie de tratamientos de fecundación in vitro.
-Se acaban de enterar del sexo del bebé…
Penny: Me hicieron una ecografía y el médico nos dijo que está 99 por ciento seguro de que va a ser varón. ¡Tendrías que haber visto la carita de Alastair cuando se enteró de que es probable que tenga un hermano! Es exactamente lo que él quería y su felicidad hizo que valieran la pena todos los esfuerzos y todos los tratamientos a los que me sometí.
-¿Los dos querían agrandar la familia?
Penny: Sí, pero las circunstancias atrasaron nuestros planes. La primera vez que decidimos tener un hijo quedé embarazada sin problemas y desgraciadamente tuve un aborto espontáneo. Al mes siguiente volví a quedar encinta de Alastair. Por eso no había razón para creer que nos iba a costar concebir de nuevo. Sin embargo, después de que pasaron ocho meses de intentos fallidos, decidimos hacernos un chequeo en una clínica de fertilidad. Tampoco funcionó, por lo que nos aconsejaron probar con la fecundación in vitro. Nunca pensé que podía ser estéril. En un primer momento me implantaron dos embriones. Dos semanas después recibí un llamado en el que me decían: ''No estás embarazada''. Pasé dos días en la cama totalmente desconsolada. Dos meses más tarde volvió a suceder lo mismo. De todas maneras, Rod y yo sabíamos que si eso no funcionaba ya habíamos sido bendecidos por tener a Alastair.
-¿Siempre pensaron en agrandar la familia?
Rod: Después de que nació Alastair salí del hospital diciéndoles a las enfermeras: ''Las veo por esta época el año que viene''. Pasó un poco más de tiempo, pero finalmente llegó el hermanito de Alastair.
Penny: Rod y yo estábamos felices con Alastair, pero mi bebé quería un compañero de su edad. Tiene hermanos de relaciones anteriores de Rod, pero son mucho más grandes. Liam, el menor, acaba de cumplir 16 años y ¡ya mide 1,83 metros! Yo le decía que para tener un hermanito se necesitan tres cosas: mamá, papá y Dios; y quizá Dios pensaba que nosotros éramos tan afortunados por tenerlo a él que había decidido darles bebés a otras personas que no tienen hijos. Le comenté que estábamos rezando y que nos esforzábamos mucho para lograrlo.
-Y en el tercer intento, la fecundación in vitro resultó.
Penny: Sí, ¡gracias a Dios! Pero antes nos tomamos un tiempo. Fui a ver a un médico homeópata, que me dijo que mis niveles de mercurio eran muy altos por el tipo de alimentación que llevaba. Me hicieron análisis de sangre y de orina. Después de dos meses de desintoxicación de mi organismo, mis niveles de mercurio bajaron a la mitad.
-Y entonces lo volvieron a intentar.
Penny: Encontramos un médico fantástico en Londres, el señor Taranissi. Es un hombre increíble que hace diez años que no se toma vacaciones, ya que su pasión es su trabajo. Tenía un método inusual para hacerme los monitoreos: chequeaba los niveles de mis hormonas todos los días y los ajustaba. Los otros médicos hacían lo mismo una vez por semana. Fue él quien me implantó tres embriones en el útero. Cuando fui al médico para hacerme la prueba de embarazo, Rod estaba en Rusia, así que me acompañó mi mamá. Habíamos arreglado varias actividades para mantener distraída mi cabeza, porque demoran unas cinco horas en darte el resultado. Estaba a punto de entrar en la peluquería cuando sonó el teléfono. La enfermera me preguntó: ''Penny Lancaster Stewart, ¿puede hablar?''. Estaba segura de que me iba a dar malas noticias. Me dijo: ''¡Felicidades, está embarazada!''. No podía creerlo. Me largué a llorar. Con lágrimas en los ojos, llamé a Rod, le di la noticia y me dijo: ''Estoy en un restaurante en Rusia, llorando yo también''.
Foto: Jonas Mohr At Jme
-¿Cuándo compartieron la noticia con el resto de la familia?
Penny: Volamos a Los Angeles al día siguiente de hacerme la ecografía de las doce semanas. Aunque los hijos de Rod viven en diferentes lugares, pudimos comunicárselo a todos. ¡Se pusieron muy contentos! Kimberly, una de las hijas, nos mandó flores y una tarjeta que decía: ''Felicidades por el milagro''.
Rod: Están todos muy emocionados y felices porque saben que lo intentamos durante mucho tiempo. Nos siguen enviando flores, sugiriendo nombres, y nos piden estar ahí cuando el bebé nazca. Alastair es el que está más emocionado: habla con el bebé a través de la panza de su mamá y nos hace preguntas sobre él todos los días.
Penny: Alastair lleva la cuenta regresiva. Todas las mañanas hace una cruz en el calendario y cuenta los días que faltan para convertirse en hermano mayor. Está muy feliz. Me dijo: ''Mamá, se me cumplió el deseo que pedí''.
-Seguramente en un principio les costó creerlo, después de tantos intentos fallidos, ¿no?
Penny: Sí. Después de intentarlo tanto y de todas las decepciones que padecimos, tampoco podíamos creerlo cuando nos enteramos. Recién cuando vi que me empezaba a crecer la panza me convencí de que lo habíamos logrado. Ahora me hago ecografías cada dos semanas, porque me quiero asegurar de que todo va bien. El corazón del bebé late rápido y fuerte. Estoy muy feliz.
-¿Dónde va a nacer?
Penny: En Londres. Rod, yo y nuestras familias nacimos en Inglaterra. Incluso, Alastair nació en Londres. Por eso no nos parece correcto que el bebé nazca en Estados Unidos. Además, consideramos que es importante tener a toda la familia a nuestro alrededor.
-Rod comentó que se perdió parte de la infancia de sus hijos mayores. ¿Fue un padre presente con Alastair?
Penny: Tuvo una carrera artística increíble, pero está en una etapa en la que, aunque adora lo que hace, cambió sus prioridades en favor de la familia. Hoy prioriza pasar más tiempo con sus otros hijos que cuando tenía que dedicarse por completo a su carrera. De hecho, van a pasar Año Nuevo en Florida con nosotros y después van a viajar a Londres para el nacimiento.
-Rod, ¿vas a volver a cambiar pañales durante las noches?
Rod: ¡Sin duda! Lo voy a hacer como lo hice con todos mis hijos cuando no estaba de gira. Lo que más me gusta es dar la mamadera, pero también me animo a cambiar los pañales sucios. Eso forma parte de ser un padre disponible y responsable.
-Penny, ¿qué opinás de los que creen que Rod está un poco grande para tener un bebé?
Penny: Si la gente conociera a Rod como yo lo conozco sabría que él no es como cualquier otra persona de 65 años. Acaba de hacer treinta y nueve shows en tres meses. Viajar es bastante agotador, pero él tiene la energía de cinco personas. Todos los exámenes que le hicieron demuestran que está más en forma que el promedio de los hombres de 45 años. Se lesionó y el médico le dijo: ''Es un típico tobillo de futbolista'', y eso le encantó: se ve a sí mismo como un futbolista. El hecho de tener una esposa más joven e hijos chicos lo hacen sentir más vital y enérgico.
Rod: Tengo 65 años y no estoy pensando en retirarme porque me encanta mi carrera. ¡Soy muy afortunado! Me mantengo en forma y sano. Además, con la familia joven que tengo, ya nada me frena.
-Antes de conocer el sexo del bebé dijiste que te gustaría tener otra hija.
Rod: Hace un año le preguntamos a Alastair: ''Si tuvieras que pedir un deseo, ¿cuál sería?''. Y él contestó que quería una hermanita. Ahora está seguro de que va a ser un nene.
Penny: En cierto sentido, me hubiese gustado tener una nena, pero Alastair fue nuestro deseo hecho realidad y ahora es el turno de nuestro hijo para que su sueño se cumpla. Al principio él pedía una hermana, pero ahora está desesperado por tener un hermano.
-¿Rod te estuvo mimando mucho más desde que se enteró de tu embarazo?
Penny: El siempre me hace sentir muy querida. Es el hombre más romántico y generoso que conocí. Está siempre pendiente de los detalles, por pequeños que sean; percibe hasta esos instantes en que lo único que necesitás es un abrazo.
-Está previsto que el bebé nazca poco tiempo antes de tu cumpleaños. ¿Planeaste un festejo por partida doble?
Penny: Aún no planifiqué nada. Siempre pensé que iba a celebrar una gran fiesta para mis 40 años, pero ¿qué podría ser más memorable que tener un hijo recién nacido? Me pone muy orgullosa cumplir 40 años y tener todo lo que siempre deseé.
Texto: Caroline Hedley
Fotos: Jonas Mohr At Jme
Estilismo: Ollie Picton-Jones
Maquillaje y peluquería: Nidia Alire
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