
Abuso
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En las últimas horas, el nombre de Katy Perry es tendencia y no precisamente por sacar un nuevo disco o una nueva canción. Tampoco por su romance con el exprimer ministro de Canadá Justin Trudeau, con quien se la vio disfrutando del Festival Coachella en California días atrás. La cantante está siendo investigada por la justicia australiana tras la grave acusación por agresión sexual que la actriz Ruby Rose hizo en su contra el pasado fin de semana.
Fue a través de su red social en Threads que la protagonista de Orange Is The New Black contó que Perry la agredió sexualmente mientras estaban en la discoteca Spice Market en Melbourne cuando ella tenía poco más de 20 años. “Me vio ‘descansando’ en el regazo de mi mejor amiga para evitarla y se inclinó, apartó su ropa interior y frotó su asquerosa vagina en mi cara hasta que abrí los ojos de golpe y vomité a chorros sobre ella”, recordó la actriz mientras confesaba que le ha costado casi dos décadas decir esto públicamente. “Aunque estoy muy agradecida de haber llegado lo suficientemente lejos como para encontrar mi voz, esto demuestra el gran impacto que tienen el trauma y la agresión sexual”, agregó.

Tras su descargo en redes, este lunes la australiana de 40 años dio un paso más, ese que tanto le costaba. “Hoy iré a una comisaría para ver si se puede investigar alguno de mis casos. Imagino que ya han prescrito, pero eso me da aún más motivos para intentarlo”, escribió en Threads, la misma red social donde el día anterior había contado por primera vez este episodio que vivió con Perry.
Al día siguiente, la intérprete le confirmó al Herald Sun que finalmente había denunciado el asunto a la policía. “A partir de esta tarde, he finalizado todos mis informes. Esto significa que ya no puedo comentar, republicar, ni hablar públicamente sobre ninguno de esos casos ni sobre las personas involucradas”, compartió esa misma tarde con sus seguidores.
“Pareciera que ignoro todo, desde los mensajes de apoyo hasta las experiencias de otras personas, pero no es así. Esta es una solicitud estándar de la policía y, en muchos sentidos, un gran alivio. Ahora puedo comenzar el proceso de sanación y seguir adelante temporalmente. Los quiero mucho a todos”, advirtió.
Tras la declaración de Rose, medios locales informaron que la policía de Victoria inició una investigación al respecto y que detectives del equipo de investigación de delitos sexuales y abuso infantil están investigando las acusaciones de Rose. “La policía ha sido informada de que el incidente ocurrió en un establecimiento con licencia en el distrito central de negocios de Melbourne. Dado que la investigación sigue en curso, no sería apropiado hacer más comentarios en este momento”, declaró un portavoz de la entidad al The Sydney Morning Herald y al Herald Sun.
Tras la repercusión que generaron los dichos de Rose, un representante de Katy Perry salió a hablar públicamente. No sólo negó las acusaciones sino que las calificó de “mentiras peligrosas e imprudentes”. “Las acusaciones que Ruby Rose difunde en las redes sociales sobre Katy Perry no solo son categóricamente falsas, sino que son mentiras peligrosas e irresponsables. La Sra. Rose tiene un historial bien documentado de hacer graves acusaciones públicas en las redes sociales contra varias personas, afirmaciones que han sido negadas repetidamente por los implicados”, aclaró.
Por su parte, la intérprete de “Roar” se mantuvo en silencio. Hasta ayer, que recurrió a sus redes sociales para enviarle un breve mensaje a sus fans: “Te amo”, escribió la artista junto a una imagen de su canción “By the Grace of God” perteneciente a su álbum Prism de 2013.
Esta no es la primera vez que Perry está en el ojo de la tormenta por alguna situación incómoda de índole sexual. Hace 12 años, la actriz Anna Kendrick hablaba de un hecho extraño que vivió con la cantante cuando, en una entrega de los Grammy, ésta le tocó su escote de forma inapropiada. “Katy Perry me tocó el escote con los dedos. Fue una noche rara”, dijo la protagonista de Ritmo Perfecto durante una entrevista con Conan O’Brien mientras el público se reía a carcajadas.
Cuando el conductor le preguntó por qué Perry había hecho eso, Kendrick respondió con humor, argumentando que la culpa de todo la tenía su vestido Azzaro, que se destacaba por su escote pronunciado. “Era como buscarse el problema. Si nadie lo hubiera hecho, me habría sentido un poco triste”, bromeó.
Interesado por saber más sobre ese cruce, O’Brien le pidió más detalles: “Describe la escena: ¿Estás quieta y Katy Perry pasa caminando y [hace ruido y señala con el dedo hacia abajo]?”, preguntó. “Ya la conocía de antes, y es... es atrevida”, dijo la invitada mientras que aclaraba que le gustaba la personalidad de Perry.
Si bien en su momento lo contó como una anécdota pasajera, hoy (tras las graves acusaciones de Rose) vuelve a reflotar y cobrar significado.


