“Volví a nacer”: el dramático giro en la vida de Tim Curry, el actor detrás de recordados y oscuros personajes
El británico compuso dos roles en pantalla que le dieron gran reconocimiento, pero hace 14 años sufrió un derrame cerebral que lo dejó en silla de ruedas y cambió su realidad
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Desde niño tuvo que aprender a convivir con el hecho de “sentirse solo”, pero encontró en la actuación la llave para conectarse con el mundo. El cine le dio a Tim Curry la posibilidad de interpretar a dos oscuros personajes que dejaron huella en la pantalla, pero su carrera se vio truncada por el derrame cerebral que, en 2012, lo dejó en silla de ruedas y lo desafió a aprender a hablar nuevamente.
Timothy James Curry tiene hoy 80 años, y asegura que hace 14 que nació nuevamente. Incluso él mismo admitió que se salvó de “milagro” gracias a que al momento del incidente no estaba solo, sino que lo acompañaba su masajista. “Lo que he aprendido es que, tanto para uno mismo como para quienes te rodean, vivir en la oscuridad total es aburrido y molesto. Sin picardía, sin encanto, sin risas, no eres divertido ni para ti ni para quien te rodea. En cuanto al futuro, es un lugar muy incierto para mí, y así lo prefiero”, reflexionó en su biografía el inglés que en 1975 le dio vida a uno de los malvados más icónicos de todos los tiempos en pantalla grande.
Roles que dejaron huella
Hace poco más de medio siglo Curry interpretó a Frank-N-Furter en The Rocky Horror Picture Show, la película dirigida por Jim Sharman que se convertiría en un clásico. Lo había hecho antes en el teatro en Londres y en Los Ángeles; sin embargo, el fracaso de taquilla inicial de la película lo desalentó, según confesó 50 años más tarde al punto que sintió que aquella ausencia de espectadores podría ser el inicio del final de su carrera. El furor por el filme llegó un año después del estreno cuando comenzó a proyectarse en el horario de trasnoche en las salas de Nueva York y el boca a boca hizo lo demás.

En más de una oportunidad el artista destacó el mensaje del largometraje: “Sé quién quieras ser, y ten el valor de hacerlo”. Curry no solo puso su cabeza desde lo interpretativo, sino que fue quien tuvo la idea de que su personaje usara tacones de plataforma con lentejuelas, e incluso durante el rodaje aprendió a maquillarse.
Varios años después, en 1990, Curry volvería a interpretar a un villano que dio mucho de qué hablar: compuso a Pennywise en la adaptación de la novela de Stephen King It en 1990. Fue también Rooster en Annie (1983), el Señor de las Tinieblas en Leyenda (1985), el conserje del hotel y narrador de Mi pobre angelito 2: perdido en Nueva York (1992) y el Cardenal Richelieu de Los tres mosqueteros (1993), entre otros. Además, le puso su voz a numerosos personajes animados

A pesar de sus logros, en más de una ocasión recordó el papel que le quedó pendiente: Hannibal Lecter en El silencio de los inocentes, rol que finalmente quedó a manos de Anthony Hopkins. “Lo deseé con toda mi fuerza cuando leí el guion, pero mi agente no pudo conseguirme la audición”. También se ilusionó con ser Marv (Daniel Stern) en Mi pobre angelito; no lo logró, pero tuvo revancha y pudo interactuar con Kevin McAllister (Macaulay Culkin) en la segunda entrega de la exitosa saga.
Un antes y un después
“Me estaban dando un masaje, y el chico que me lo daba me dijo: ‘Estoy preocupado por ti. Creo que deberíamos llamar a un médico’. Me sentía bien. No tenía ningún síntoma. No me dolía nada. Pensé que era una tontería pero esa llamada lo cambió todo", relató en diálogo con Ben Mankiewicz para la CBS, y agregó que cuando supo que lo que tenía era un derrame cerebral no pudo evitar asustarse y pensar en su padre, que falleció luego de un episodio similar siendo muy joven.
Los tiempos posteriores al derrame que sufrió en 2012 no fueron fáciles. Le llevó meses de rehabilitación poder recuperar su habla, habilidad que le permitió seguir trabajando, doblando personajes en diferentes films: “Fue muy raro, odiaba no poder hablar”. Hasta que en 2016 se animó a reaparecer en público y dejar de ser solo una voz, cuando participó de la celebración por los 40 años de The Rocky Horror Picture Show; en 2024, Curry realizó un cameo en el film de terror Stream.
Alguna vez el actor también reflexionó sobre la muerte. “Creo que todos tenemos miedo, pero sospecho que al final la recibiré con los brazos abiertos. Creo que puede ser muy reconfortante decir adiós, y quiero ganármelo", aseguró. “No admiro mucho la autocompasión, supongo que por el legado de mi madre (…) Es algo por lo que estoy agradecido. ¿Por qué eres tan importante como para compadecerte?”.
“Estoy en esta ridícula silla, todavía no puedo caminar. No podré cantar ni bailar próximamente. Tengo serios problemas con mi pierna izquierda. Pero el humor me salvó. Es parte de mi ADN”, describió su presente el año pasado en una conferencia en la que se celebró el medio siglo de la icónica película que lo hizo popular. A tal punto la risa lo ayudó que decidió redoblar la apuesta y decidió bautizar Teddy a su brazo izquierdo (inmovilizado). “Experimenté con todo tipo de actitudes respecto a mi situación y siempre termino inclinándome hacia el lado positivo de la vida”.
“Mundo oscuro”
La resiliencia no es algo que le sea ajeno: la vida de Curry dio un giro abrupto tras la muerte de su padre, ocurrida cuando él tenía 12 años, y las constantes mudanzas que tuvo que realizar su familia. Al igual que él, su padre sufrió un derrame cerebral: “Al subir a la ambulancia me pidió que cuidara de mi madre. Eso me desconcertó mucho. Pensé: ‘¿Cómo voy a hacer eso? Cuando él murió me sentí muy solo y comprendí que el mundo era oscuro, que no había garantía de felicidad”.
Alguna vez al referirse a su madre Patricia recordó que creía que era “bipolar”: “Podía ser cruel conmigo. Mi éxito no parecía ser importante para ella. Me dijo: ‘Pensé que se te iba a subir a la cabeza’. Ella hubiera preferido que pasara desapercibido, pero nunca lo hice”. La llegada del nuevo milenio fue fatal para el actor ya que entre 1999 y 2001 fallecieron de cáncer su mamá y su hermana mayor.
Durante los tiempos difíciles fue su amiga y manager, Marcia Hurwitz, quien se mantuvo a su lado. Sin embargo, y aunque se anima a contar detalles tristes de su infancia, por ejemplo, prefiere no ahondar en sus relaciones amorosas.
En su biografía, Curry explicó por qué prefería esquivar las cuestiones sentimentales: “Le garantizo, si le interesa, que he experimentado el amor verdadero, el desamor verdadero y todo lo demás, incluyendo bastantes desastres. Lo cual, naturalmente, me ayuda a definir quién soy. He amado y he sido amado, y espero que usted también. Pero no me interesan sus romances. Y los detalles sobre mis asuntos del corazón o de la cama, con todo respeto, no son un puto asunto suyo”.
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