Qué es de la vida de... Pamela Rodríguez, la ex Gasoleros
Hoy trabaja en Mujeres en el aire y habló con LA NACION sobre qué hizo después de participar en una de las tiras más exitosas de los 90
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Fue Sandra en una de las tiras más recordadas de los 90 y su vida es un poco parecida a la de esa chica de la ficción que tocaba la guitarra y cuya única certeza era que el ritmo del arte la iba a llevar de viaje, sin saber hacia dónde.
Así define su vida Pamela Rodríguez, que hoy reaparece en la actuación de la mano de Mujeres en el Aire. Por eso la vincha de lentejuelas y el maquillaje a la hora de recibir a LA NACION, luego de un ensayo de la nueva obra de Mariela Asensio.

Cuando recapitula su recorrido en el espectáculo, poco habla de sus tiempos en Jugate Conmigo, programa que marcó a toda una generación de adolescentes por 1991, cuando ella tenía 16 años. La razón: el perfil de la carrera que empezó a elegir luego de sus 20 se alejaba bastante del compás de Cris Morena, la gurú de los contenidos para la juventud, a quien le agradece sus primeros pasos en la tele.
"Después de Jugate Conmigo yo me fui por otro camino, estuvo buenísimo ser parte del programa en ese momento, pero después elegí otra forma de contar", dice y habla como aquellos que saben que el arte es expresión, mida bien o mal en el rating.
De eso, de lo que se consume o no en la tele, sabe bastante. Es que además de haber llegado al éxito en 1998 en la serie más taquillera de Pol-ka, pasó por otras series televisivas, con extensas o pequeñas apariciones: Mi familia es un dibujo (1996), Naranja y media (1997), Comisario Ferro (1999), Los buscas de siempre (2000) y El precio del poder (2002).
Luego de tocar la fama con su personaje Sandra, en Gasoleros , de estar en las revistas por un noviazgo fugaz con Mariano Martínez, y de conocer el vértigo del "ser famoso", decidió bajar su perfil y volcarse de lleno a su primer amor: la música.
Estudió piano clásico en el conservatorio Manuel de Falla, tocó mucho con su banda y grabó su primer disco, Desencuentros , en Nueva York, con la producción del músico Joe blaney. Quien la ayudaría a editarlo en Buenos Aires sería Daniel Grinbank, pero la debacle económica de 2001 truncó ese sueño.
Entonces, la chica que nació en Uruguay (Mercedes), en 1975, y que a los 3 años se mudó con su familia a Buenos Aires, decidió levantar vuelo bien lejos. Como muchos lo hicieron en esa época, Pamela se fue a España, donde vivió cerca de tres años.
"Ahí me la rebusqué, toqué como invitada en grupos de jazz, un poco sola, un poco acompañada; viajé mucho y adquirí mucha experiencia de vida", cuenta.
A la vuelta, logró que el disco con el que soñó a principios de 2000 se editara en mayo de 2004. A eso le siguió tocar con figuras como el recordado Noberto Pappo Napolitano. Además, comenzó a dar clases de música y canto a niños y adolescentes.
Mujer en el aire
Hoy, Pamela Rodríguez es una mujer más en el aire, que disfruta de la actuación como la primera vez.
"Cuando leí el libreto me encantó la historia, porque esto de la manipulación de lo que se considera bello y lo que no, lo veo todos los días en algunas de mis alumnitas, de 10 y 14 años, y me parece muy grave. La belleza pasa por la esencia de cada uno, por lo que cada una tiene para contar, por el amor que expresás", explica.
Pamela, con 37 años, viajes, música, fama y perfil bajo en su mochila, sabe lo que quiere a la hora de la pregunta: "¿Te gustaría estar de nuevo en televisión?".
"Sí", dice. Se detiene un segundo a imaginar un posible futuro y retoma: "Me gustaría estar en una ficción en la que haya algo copado para decir y que valga la pena que lo diga yo. Sé que no soy una actriz de culto y no estudié en el conservatorio; en la actuación me fui haciendo a los palos y trabajé duro, pero tengo experiencia de vida y me encanta contar historias no sólo desde la canción".
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