El grupo de Texas tuvo sus quince minutos en 1998 con "The Way"; enterate qué fue de su carrera y participá
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La fama puede tardar años en llegar, o bien puede ser algo que aparece de un momento al otro sin preaviso alguno. Lidiar con ella no es fácil, como tampoco lo es saber seguir a la altura de las expectativas que se tienen en lo que el público le demanda al artista. Siguiendo esta lógica, la carrera de Fastball grafica a la perfección cómo un grupo puede llegar al hit casi sin buscarlo, lo que a la larga se tradujo a no poder lidiar con las demandas que eso acarrea.
A mediados de los ‘90, la banda de Texas no tenía mayor alcance que dentro de su Austin natal. Su álbum debut, Make Your Mama Proud (1996) se editó por un sello independiente local, y nada parecía indicar que el grupo pudiese ir más lejos. De hecho, cuando Hollywood Records se interesó en ellos y les ofreció un contrato, el bajista y cantante Tony Scalzo trabajaba por las noches en una panadería.
Fichado por una subsidiaria de una multinacional, Fastball tuvo un éxito inesperado en 1998 con el primer simple de All The Pain Money Can Buy, "The Way", una canción con una melodía deudora del bolero "Bésame Mucho" y cuya letra estaba inspirada en una historia verídica de un matrimonio de jubilados que desapareció de la faz de la tierra. Al poco tiempo el álbum comenzó a rankear bien alto, secundado por los otros dos cortes de difusión, "Fire Escape" y "Out of My Head". El álbum alcanzó el Disco de Platino en pocos meses y le valió a la banda dos nominaciones a los premios Grammy de 1999, pero, como ya quedó demostrado en infinitas ocasiones, todo lo que sube tiene que bajar.
El siguiente trabajo de estudio de la banda, The Harsh Light of Day salió en el 2000 y contó con colaboraciones de Billy Preston y Brian Setzer. La prensa especializada celebró el resultado, pero el público parecía haber perdido el interés de un momento al otro. Así como su precesor vendió más de un millón de copias en Estados Unidos, este disco no logró superar las 85 mil unidades, lo que se tradujo en el fin de su contrato con Hollywood Records. Fastball ya no era para ellos una inversión redituable.
Así, la banda comenzó su lento descenso a través de una espiral descendente. Tardó cuatro años en publicar su cuarto disco, Keep Your Wig On, y tuvo que esperar hasta 2009 para poder publicar su último trabajo hasta la fecha, Little White Lies, que significó además su regreso a un sello independiente. Desde entonces, Fastball completó el círculo y hoy en día sus actividades se reducen a shows en distintas ciudades de Texas, tal vez a la espera de repetir el ciclo que comenzó en 1998, esta vez con un poco más de suerte.
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