Ante 42 mil personas, la banda británica se presentó en el Estadio Vélez junto a Sepultura; mirá las fotos y conocé los mejores momentos.
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En poco más de un año el Somewhere Back in Time Tour trajo a Iron Maiden a la Argentina dos veces. A pesar de sólo diferenciarse en cinco canciones, el show que brindaron en la segunda fecha del Quilmes Rock 2009 no fue un déjà vu de aquel que hicieron en Ferro en marzo de 2008. No fue la repetición de un concierto sino la reescritura de una experiencia; un segundo viaje en el tiempo hacia el pasado de la banda más representativa del metal británico.
Esta vez, 42 mil personas encararon la retrospectiva: el repaso de los clásicos desde su debut, con el disco Iron Maiden de 1980, hasta Fear of The Dark de 1992. A las 21 horas y mientras el Estadio Vélez continuaba llenándose, las imágenes de Flight 666 (el documental sobre esta gira mundial que se estrenará durante el mes que viene), fueron preámbulo de aquellas de la Segunda Guerra Mundial que, junto al discurso de Winston Churchill, anuncian el comienzo de "Aces High". La ambientación egipcia, inspirada en el arte de Powerslave, enmarcó al sexteto durante una "noche asombrosa": así la definiría el mismo Bruce Dickinson.
Los clásicos se sucederían uno tras otro: "Wrathchild" (el grito unánime de 42 mil headbangers ante la potencia del bajo de Steve Harris), "2 Minutes To Midnight" (con el primer "Scream for me, Buenos Aires!" por parte de Dickinson) y "The Trooper" (con el vocalista luciendo casaca roja y blanca al agitar la bandera británica y los inevitables silbidos de repudio). Las esperadas apariciones de Eddie llegaron hacia el final: en "Iron Maiden", en su versión momia (la misma que vimos coronar al baterista Nicko McBrain en Live After Death) y en "The Evil That Men Do", en su versión futurista de Somewhere In Time.
Una vez más, los argentinos comprobaron que Bruce Dickinson es (además del loquito que practica esgrima y vuela aviones) un gran frontman y un extraordinario intérprete; conoce bien cuáles son las estrategias para cautivar a la audiencia: "Este es nuestro concierto más grande en la Argentina. Vamos a volver en 2011; el año que viene saldrá un nuevo álbum de estudio de Iron Maiden y el documental en el que ustedes son las estrellas. Los vamos a extrañar", dijo entre los cortes de "Sanctuary". Y así desapareció Maiden, entre los aplausos de un público agradecido de estar a tiempo en ese lugar. Up the irons!
Top3: los mejores momentos
"Rime Of The Ancient Mariner": Durante sus casi 14 minutos, Dickinson envuelto en una capa negra, representó la adaptación que hizo Harris del poema de Coleridge. El escenario se hizo barco y no faltó la bruma ni el crujir de los mástiles.
Eddie: la primera salida de la mascota de la banda creada por Derek Riggs, durante el tema "Iron Maiden", fue sin duda el instante más esperado. A pesar de hacerse rogar hasta el último tema antes de los bises, el público lo recibió como a un séptimo miembro de la banda que se despidió lanzando fuego por los ojos.
"The Number of The Beast": El regreso de la banda al escenario para continuar con los bises, estuvo precedido por la cita del Apocalipsis, en la voz de Vincent Price. Todo el estadio gritó, poseído: "¡666, el número de la bestia!".
Por Yamila Trautman
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