Humor bizarro, gags virales y el espíritu de VideoMatch en el año sin Tinelli
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"Nunca te podes imaginar las cosas que van a funcionar. Lo de la cañita voladora del Rebo fue de pedo", dice Pichu Straneo. Después de "La cumbia papal", el hit viral de Yayo Guridi en Peligro: Sin codificar cuando asumió el papa Francisco y que tuvo más de 6 millones de YouTube, la cañita voladora con la que el Rebo remata sus chistes se convirtió en el latiguillo más usado del año en los colegios para festejar los chistes malos. "Un productor me vio festejar un chiste haciendo la cañita y me dijo: «Epa, ¿por qué no lo hacés?». «Nah, si es una pelotudez», le dije. Bueno, mirá ahora la pelotudez."
El ascenso de Sin codificar a primera llegó después de cinco temporadas de gestación y transformación de programa deportivo a varieté de humor. Este año, después de un buen arranque los domingos en la pantalla de Telefé, llegó la propuesta de sumar dos emisiones entre semana, que llegaron a ser tres hasta hace poco cuando se decidió hacer una doble emisión los domingos. "Creo que la base del éxito de esto no es que el chiste sea bueno. La gente nos quiere ver pasándola bien", analiza Pichu, uno de los uruguayos que a fines de los 90 se infiltraron en el staff de VideoMatch para hacer las cámaras ocultas.
"Nos pasamos reviviendo un montón de cosas de antaño. La otra vez les decía a los pibes: «Pensar que acá pasó lo de Chupete»", dice Pichu. El y el resto del elenco montan sus personajes en el mismo lugar en el que hace trece años vieron en persona cómo el ex presidente Fernando de la Rúa visitaba lo que creía que era El show de VideoMatch y anticipaba un año maravilloso justo 365 días antes del 21 de diciembre de 2001. "VideoMatch fue lo más grande que hubo, pero me acuerdo que Marcelo nos decía: «Este tiene que ser un humor directo, tiene que ser milanesas con papas fritas»", explica Pichu. "Acá podemos delirar."
Hoy, para los que tienen la edad suficiente, también hay una sensación de revival cuando se ve a buena parte de la generación VideoMatch (Diego Korol, Yayo Guridi, Pachu Peña, Campi, Nazareno Móttola) de vuelta en el prime time de Telefé. "Con tantas horas al aire teníamos miedo de cansar y de estresarnos", dice Pachu Peña. "No somos muchos, pero intentamos sorprender a la gente con cosas nuevas." Yayo reconoce un crecimiento en producción y la posibilidad de plasmar más ideas con respecto a su formato en América. "Para que te des una idea: es la diferencia que hay entre un maxiquisco y un supermercado mayorista", dice. Con 12,3 promedio de rating en lo que va de 2013 –también conocido como "el año sin Tinelli"–, logran una marca nada despreciable si se considera que Solamente vos, el programa más visto de la televisión diaria, los aventaja por menos de 4 puntos.
Como genuino producto de su tiempo, el programa se nutre de diferentes formas de las redes sociales. Con 200 mil suscriptores a sus dos canales de YouTube y 3,7 millones de fans en Facebook, cierta viralidad está garantizada, lo que funciona tanto como el rating para sondear lo que gusta o lo que no. Javier Fernández, el locutor que acompaña al programa desde su primera emisión, vio como sus latiguillos en off ("¡Tensión!", "¡Escándalo!", "¡Putrefacción!", "¡Es-muy-bueno!") se incorporan al vocabulario adolescente. "Es muy loco, hasta hicieron apps para teléfonos con los audios. ¡Las escuchan todo el tiempo!", dice sorprendido. Además de sus labores institucionales y de apuntalar los pasos de comedia, Fernández pudo guionar secciones cono "Good morning Kabul". Es uno de los ejemplos de que cualquiera del staff del programa puede cambiar de rol por un golpe del destino. Pasó con Marcelo Ruiz Díaz, que empezó como guionista y por pedido de Yayo se convirtió en el Rebo Mago. Cuando un día no pudo ir a trabajar, fue reemplazado en un sketch por el entonces productor Walter López, ahora conocido como El Monaguillo, El Laucha, el Ball Boy de Los Rebos, Edgardo Beltrán, Wallpaper, el Pibe Sabina, el Cuis Maicero, entre otros personajes. "No sé si tuvo que ver con que estudié teatro o con que Yayo se sentía cómodo conmigo. Acá todos tiran ideas para todos y salen ahí", dice López.
El éxito inicial de Sin codificar se explicaba tanto por la necesidad de un humor que dejó vacante Tinelli (cuando relegó a su equipo de comediantes) como por los propios méritos del programa al renovar algo de ese tono y ofrecer una versión actualizada y expandida. Para explicar el contraste entre la forma de trabajar en Sin codificar con el verticalismo del formato al que avanzó el creador de Ideas del Sur, Yayo dice: "el programa es como la sobremesa de un asado entre amigos. Acá cada uno hace lo que quiere: está el que agarra la guitarra y toca, el que se disfraza con lo que tiene a mano, otro cuenta chistes y así".
Por Gabriel Orqueda
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