Universal - Dos estrellas y media
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El último disco de Sting, 57th & 9th, era sorprendentemente directo y rockero. Ahora va en otra dirección junto a Shaggy, el artista jamaiquino de reggae pop. El resultado, soleado y despreocupado, suena como si “Roxanne” cambiara su vestido rojo por bikini y ojotas. Sting evoca el fantasma de Bob Marley: “Morning Is Coming” se parece a “Three Little Birds”, y “Waiting for the Break of Day”, a “Wait in Vain”. Pero, de a poco, la atención se dirige a Estados Unidos, como en “Dreaming in the U.S.A.”, con armonías estilo Beach Boys. 44/876 contiene el chisporroteo del reggae clásico, aunque un poco más de sustancia le habría venido bien.
Richard Gehr
LA NACION
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