Sufrió bullying de chico y hasta se convirtió en meme, pero hoy es uno de los actores más reconocidos y talentosos de su generación
Will Poulter es uno de los actores más camaleónicos de la escena actual, pero su llegada al exitoso mundo de Hollywood no fue para nada fácil; sufrió acoso escolar, descubrió de adolescente que era neurodivergente y lo utilizó a su favor para sus galardonados trabajos en cine
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Desde sus primeras apariciones en la pantalla, el rostro de Will Poulter resultó inconfundible. Ya sea por su paso por Las Crónicas de Narnia, su participación en The Maze Runner o su inquietante rol en Black Mirror, el actor británico logró instalar una imagen propia dentro de la industria. Sus cejas marcadas y su expresividad —rasgos que en su infancia le generaban inseguridad— terminaron convirtiéndose en una de sus principales herramientas actorales.
William Jack Poulter (34) nació en Hammersmith, Londres, en el seno de una familia vinculada al ámbito académico y de la salud. Su padre, Neil Poulter, es profesor de física en el Imperial College London, mientras que su madre, Caroline, se desempeñó como enfermera y pasó parte de su vida en Kenia. Creció en Barnes, al oeste de la capital británica, donde asistió a la escuela Harrodian School, una institución que es reconocida en la actualidad por haber sido el semillero de grandes estrellas de Hollywood como: Robert Pattinson, Tom Sturridge y George MacKay.

Sin embargo, su camino hacia la actuación comenzó como una vía de escape de su realidad. Durante su etapa escolar, Poulter sufrió episodios de bullying que lo marcaron de por vida. En una entrevista con The Guardian, recordó a Laura Lawson, la profesora de teatro que le hizo ver que había una escapatoria a todo lo que vivía en el arte. “Laura era la razón por la que iba a la escuela. Me levantaba e iba a la escuela para esa hora de teatro los viernes. Y se trataba simplemente de llegar a esa mañana de viernes, luego pasar el resto del día y después estaba el fin de semana”, recordó con tristeza sobre la soledad que atravesaba.
Ese entusiasmo encontró su confirmación definitiva durante el rodaje de El hijo de Rambow, su primer gran trabajo en cine. Desde entonces, Will tuvo claro que quería dedicarse a la actuación. Mientras tanto, sus padres observaban con cautela cómo ese interés crecía, en paralelo a un contexto escolar que no lograba contenerlo.

Tras finalizar sus estudios, el actor inició una carrera universitaria en teatro en Bristol, aunque solo permaneció un año. Las oportunidades laborales comenzaron a multiplicarse y su formación pasó a ser práctica. En ese proceso, compartió escenas con figuras de primer nivel, lo que marcó su crecimiento profesional. “Hay momentos en los que estoy en una habitación de hotel pensando: ‘¿Acabo de rodar con Leonardo DiCaprio?’”, confió en diálogo con el mencionado medio.
Will Poluter y su vida como persona neurodivergente
Ser neurodivergente implica que el cerebro procesa la información, aprende y percibe el entorno de una manera distinta a la considerada “típica”. Aunque en la actualidad el concepto se encuentra más difundido, hace dos décadas todavía era un terreno poco explorado. En ese contexto creció Will Poulter, quien con el paso del tiempo decidió hablar abiertamente sobre su experiencia.
En una entrevista con GQ Australia, el actor dejó en claro su postura frente al tema y buscó correrse de una mirada negativa: “La gente habla de las personas neurodiversas como si fuera una limitación o un trastorno con connotaciones negativas, pero en realidad eso las hace especiales; las hace más avanzadas. Sin duda, hay cosas que utilizo como actor para mejorar en mi trabajo”.

Su testimonio cobró aún más notoriedad cuando participó en el pódcast Happy Place, conducido por Fearne Cotton, donde reveló que fue diagnosticado durante la adolescencia. Allí recordó que desde su infancia convivía con pensamientos intrusivos, un síntoma característico del trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), aunque en ese entonces adquirían una forma propia de la imaginación infantil.
“El TOC tenía un matiz diferente, más imaginativo. Recuerdo tener una voz en mi cabeza que me decía que si no pisaba ciertas baldosas de camino a casa, algo terrible les iba a pasar a mis padres”, contó. Según detalló, fue alrededor de los 14 años cuando comenzó a identificar con mayor claridad esas rumiaciones y pudo acceder a terapia.

Pero antes de recibir un diagnóstico certero, pensó que era una persona que se estaba volviendo “loca”. “Pensé que estaba totalmente solo con esta forma de pensar, con este cerebro disfuncional. Estaba muy asustado”, admitió. Esa sensación de aislamiento, remarcó, es uno de los aspectos más difíciles de cualquier problema de salud mental, ya que puede profundizar el malestar de quienes lo atraviesan.
En paralelo a ese proceso interno, la actuación funcionó durante años como una vía de escape. Poulter reconoció que solía sumergirse por completo en sus personajes, al punto de relegar su propia identidad. Con el tiempo, y gracias al acompañamiento terapéutico, logró encontrar un mayor equilibrio entre los personajes y su vida. También mencionó la influencia de lecturas como las del autor Matt Haig, que lo ayudaron a comprender y ordenar su experiencia.
Will Poulter y su alejamiento de las redes sociales
Después de una mala experiencia vivida tras su participación en Black Mirror, donde el actor encarnó al singular programador de videojuegos Colin Ritman, el joven decidió alejarse de las redes sociales y solo utilizarlas en momentos clave, como la difusión de campañas contra el acoso escolar, proyectos medioambientales y avances médicos para personas neurodivergentes.
Según informó la revista Variety, durante su participación en la serie de Netflix, los trolls hicieron foco en su físico y lo catalogaron como “feo”, principalmente por el cambio de look que tuvo para darle vida a Ritman, en el que tiñó su pelo de color rubio platinado. En 2023 y con motivo de su incorporación al mundo de Marvel, con Guardianes de la Galaxia Vol. 3, el joven habló sobre esta tajante decisión con honestidad.

“En los últimos años, prácticamente a diario, alguien me toma una foto sin permiso, lo cual resulta incómodo. En gran medida, el privilegio masculino protegió de ese tipo de cosificación y de la idea de que, hasta ahora, puedo desempeñar mi trabajo sin que mi apariencia física se convirtiera en tema de conversación; ese privilegio no se les concede a mis compañeras en la industria”, afirmó a GQ Australia.
“Fue extraño cuando la gente empezó a debatir en línea sobre mi apariencia física, si era atractiva o no. Me siento muy cómodo y seguro sabiendo que no soy convencionalmente atractivo, ya que siempre recibí comentarios sobre mi aspecto inusual; ya sean mis cejas o cualquier otra cosa. Creo que esto refleja un problema más amplio: ¿Por qué hablamos tanto o dedicamos tanto tiempo a hablar sobre la apariencia física de las personas? Desafortunadamente, las redes sociales crearon esta idea problemática de que la opinión de todos sobre todo importa por igual", sentenció.

Pero además de utilizar su voz para hablar de estos temas, también intenta tomárselo con humor y muchas veces ironizar con los parecidos que le encuentran. Una de sus fotos más virales es aquella en la que se muestra disfrazado de Sid de Toy Story. Según recordó desde muy pequeño mucha gente lo confunde en la calle con este personaje animado, el cual jamás fue interpretado por una persona real.

“La semana pasada, un tipo en un urinario de Los Ángeles se giró hacia mí y me dijo: ‘¿Sales en Toy Story, verdad?’. Y yo le respondí: ‘Bueno, era una película de animación’. No quiero ser grosero. También sé que hay un meme mío circulando: me disfracé de Sid de Toy Story para la semana contra el acoso escolar. Así que, la verdad, no he ayudado mucho a mi causa", dijo, entre risas, por el increíble parecido con el niño malvado del film animado.
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