Elena Roger: los duelos prolongados, por qué no vive en el exterior y la sentencia de un famoso director que no escuchó
La prestigiosa actriz y cantante mantuvo una charla íntima con LA NACION antes de la etapa final de su tour de conciertos y de iniciar los ensayos de la obra que estrenará en el Teatro San Martín
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MAR DEL PLATA.- Menuda, en zapatillas (que mutará por el taco alto para las fotos), Elena Roger baja de la suite del hotel que la hospeda en la ciudad, respondiendo a su bajo perfil.
Uno no puede más que pensar en la transformación de esta mujer sobre la escena, en la que su físico se amplifica a partir de su presencia artística y sostenida en lo portentoso de su voz.
En horas dará un concierto que será ovacionado en la sala Astor Piazzolla del Teatro Auditorium y que marcó el inicio de la temporada oficial de este espacio referencial de la cultura local y nacional.
Elena Roger es la referente del musical argentino que trascendió en el mundo, la que le dio vida a Eva Perón y a Edith Piaf; roles que la ubicaron en un lugar de privilegio dentro de un género que, generalmente, suele ser coral y en el que pocos son los nombres que se destacan desde la individualidad reconocible por el gran público.
En ella dialoga la fragilidad y lo aguerrido; similitudes que podrían definir también a esas mujeres icónicas que le tocó interpretar. Así es Roger.

“Ahora todo es tan espectacular que, en un punto, es novedoso que un artista salga con pocos elementos a girar”, reflexiona la actriz y cantante ante lo inusual de En concierto, la propuesta intimista en la que aborda un repertorio de paleta de colores amplia y diversa, acompañada en el piano por el maestro Nicolás Guerschberg, quien, además, es integrante de Escalandrum. “Siempre me gustó lo austero. De hecho, soy una persona muy simple y austera”. Su cuenta de Instagram la define, “Elena Roger real”.
Su espectáculo la define. O, para ser más precisos, la artista le imprimió su personalidad al modo en el que montó este concierto en el que recorre temas como “Don’t Cry for Me Argentina”, “Je ne regrette rien”, “La vie en rose”, “Te quiero”, “Parole”, “Loving You” y “Balada para un loco”, entre tantos otros. El concierto ya fue presentado en Santiago (Chile); Madrid, Barcelona y Valencia (España); Montevideo (Uruguay); y, en nuestro país, en escenarios de Rosario, Mendoza, Neuquén, Jujuy y San Juan.
Si bien continuará brindando recitales en el marco del Tour 2026, desde marzo se subirá al escenario de la sala Martín Coronado del Teatro San Martín para protagonizar Invasiones I. No bombardeen Buenos Aires, ópera rock escrita y dirigida por Ricardo Hornos, en base a temas de Charly García. “Es muy lindo revisar la historia, ya que en el colegio la estudiás simplificada. Las canciones de Charly (García) van hilando la trama y tenemos un elenco muy calificado”.
-¿Cuán competitivo es el mundo del teatro musical?
-Mis afectos cercanos son de este medio. Alejandra Radano fue la primera que me llamó para hacer un número con ella, Omar Calicchio también es un gran amigo. Es cierto que hay poco trabajo, pero nunca me sentí atacada; siempre seguí mi norte, mi camino. Por suerte, este año se podrán ver muchos musicales que suman puestos de trabajo.
-La austeridad de tu concierto se contrapone con la espectacularidad de las obras de teatro musical que abordás frecuentemente.
-Son propuestas que, debido a su envergadura, son complejas de llevar de gira, presentan dificultades; con un recital es diferente. Por otra parte, también soy amante del sonido simple. El piano, que es un instrumento que adoro, más la voz, permiten hacer este repertorio en el que hay mucho del cancionero popular. Además, Nicolás Guerschberg es un pianista enorme, te lleva, puede improvisar y toca cualquier estilo. Con él puedo hacer lo que sea, incluso cambiar repertorio, pero, en realidad, no sabríamos qué modificar, se generó un camino muy potente, es lindo lo que armamos.
-¿Aún experimentás cierto nerviosismo antes de salir a escena?
-Depende de cómo es mi estado físico, o si estoy muy estresada o cansada. Si eso sucede y debo afrontar un concierto de dos horas, aparecen los nervios. En Madrid salí a cantar con una laringitis que me tenía a mal traer desde hacía varios días, pero pude afrontar la situación y el concierto salió bien, son situaciones por las que pasa todo artista.
-Generalmente, los espectadores no perciben eso que el artista siente interiormente.
-En esa presentación pensaba “si la gente supiera por lo que está pasando mi cabeza..”. Los artistas atravesamos muchas batallas cuando hacemos espectáculos en vivo, donde no hay red... La red es el público y la matrix que uno pueda crear en ese momento.
Pensando en voz alta la preparación de cada recital, reconoce que “hay canciones que tengo muy instaladas, pero de todos modos siempre antes de los shows hay un momento de ensayo, concentración y estudio de letra. Cuando canto en francés, repaso mucho las pronunciaciones que se pueden ir viciando”.

Sus cuidados físicos son extremos. En Mar del Plata, que suele tener en un mismo día una amplitud térmica importante, aparecen especialmente los recaudos para proteger su garganta. De hecho, cuidó su cuello a la hora de posar para esta entrevista en un jardín descubierto. “También descanso mucho y necesito dormir antes de un show de dos horas”.
En este sentido, recuerda una presentación del cantante español Raphael que la sorprendió: “Cantó durante tres horas con un volumen de voz impresionante. Cuando lo fui a saludar al camarín, le dije: ‘Cantás con unos cojones tremendos’”. Al tiempo, el popular artista, nacido en Linares, la ovacionó en una función de Piaf realizada en Madrid: “Me retribuyó el elogio y me dijo: ‘Me has dicho que yo cantaba con cojones, pero la que canta con cojones eres tú’. Nos reímos mucho por haber utilizado esa palabra”.
Recorrido
Además de Buenos Aires, protagonizó musicales en Londres, Nueva York y Madrid, a las órdenes de directores de la talla de Jamie Lloyd, Jonathan Butterell y Michael Grandage, entre tantos otros.
En 2006 fue elegida por Andrew Lloyd Webber y Tim Rice para protagonizar la nueva puesta de Evita en Londres, producción que en 2012 fue trasladada a los escenarios de Broadway -en una versión que protagonizó junto con Ricky Martin-.
Fue nominada a los Premios Olivier con las tres obras que protagonizó en el Reino Unido, galardón que obtuvo por su interpretación en Piaf, aclamada por el público inglés. Logros que pocos consiguen. “Tengo 51 años y llevo 30 de carrera, pero siempre estoy pensando que me falta algo. ´Tendría que decir, cantar, hacer más´, me digo a mí misma. Siento que, por el lugar que la gente me dio y ocupo, siempre debería hacer algo más... No me relajo”.
-¿Sos del todo consciente de ese lugar que ocupás?
-Sí, pero lo tomo como una responsabilidad; el compromiso de estar a la altura de donde la gente me puso.
-Dada la repercusión de tu carrera en los Estados Unidos y en Europa, ¿nunca fantaseaste con radicarte en el exterior?
-Cuando estuve en Londres, me podría haber quedado a continuar mi carrera allí. Primero hice Evita y luego llegaron Boing Boing, Passion y Piaf. Fui muy reconocida, así que me podría haber radicado allá, pero la realidad es que siempre fui muy “familiera”.
Hizo algunos papeles pequeños en telecomedia juvenil Floricienta y en la serie Hombres de honor, pero lo suyo transcurrió por otros carriles: “Haberme hecho conocida en mi país por mi trabajo en teatro es algo que me enorgulleció siempre”, reconoce, dando por enterrada la posibilidad de que la trascendencia masiva solo se logra a través de la televisión. “Por mi trabajo en escena fui reconocida y eso me llevó a quedarme en mi país”, remarca. “Trabajar en Broadway es hacerlo en primera, pero no es fácil, hay que cumplir con una pauta de ocho funciones por semana y sobre tus espaldas hay una gran responsabilidad, nada menos que en el lugar más visto del mundo, por lo tanto, hay que estar a la altura”.
-¿Qué sucedía con el público argentino que te iba a ver protagonizar Evita en el exterior?
-Una mujer me dijo: “Es tal cual como era ella”, y recuerdo que otra espectadora me comentó: “Nada que ver con la historia real”. Ahí me di cuenta de que los diversos puntos de vista hacen que cada uno mire un espectáculo desde su propio lugar.
-Nunca te empantanaste en cuestiones ideológicas.
-No, pero, cuando leí el libreto pensé “en dónde me metí”, porque la obra era bastante agresiva hacia la figura de Eva. Hoy siento que Tim Rice fue un genio en la manera de escribir; lo que sucede es que, como argentinos, hay algo más cercano que nos involucra y puede molestar o no, pero la obra plantea una mirada interesante y no deja de ser un musical de teatro.
Intimidades
la actriz vive en Barracas, el rincón sureño de Buenos Aires donde también transcurrieron su infancia y adolescencia. Su “patria chica” elegida a pesar de haberse desarrollado, artísticamente, como una ciudadana del mundo. “La gente tiene la fantasía de que estoy radicada afuera, pero vivo en Buenos Aires”.
A pesar de su trascendencia internacional, y además de ser muy apegada a su familia de sangre, un factor determinante la llevó a anclar en tierra porteña.

“Conocí a Mariano (Torre), el amor de mi vida, y a mis 38 años, decidimos tener un hijo. Cuando, en 2013, me embaracé por primera vez, opté por quedarme en la Argentina. Luego continué haciendo giras en el exterior, pero mi lugar siempre fue acá. Al maternar, ya no me dieron ganas de ir a pelear un lugar afuera, la responsabilidad estaba cambiada; ya había alimentado mucho lo profesional, logrando cosas inimaginables, ahora era la vida personal la que deseaba sostener”.
Coherencia y sentido común. Deseos personales que no fueron eclipsados por la repercusión de su actividad artística con lauros inusuales para una artista del musical del fin del mundo.
La decisión tomada a nivel personal fue una apuesta que no todo artista está dispuesto a jugar. “Fui afortunada al encontrar al hombre de mi vida, a la pareja ideal. Gracias a su acompañamiento, no tuve que dejar la profesión”.
Mariano Torre es actor, lo cual también implicó una organización doméstica precisa: “Ambos nos acompañamos mucho. No hay reproches ni celos. Cuando le planteo que me tengo que ir un mes a trabajar afuera, me estimula para que lo haga y se queda en Buenos Aires haciéndose cargo de los nenes. Tal como hice yo cuando él se fue un mes a México a trabajar. Hay parejas que funcionan en el reproche permanente, nosotros no, porque es importante que el otro esté feliz y desarrollado. Además, no hay una sensación de abandono cuando viajamos, el lazo siempre está entre nosotros y con nuestros hijos”.
Roger y Torre son padres de Bahía (12) y Risco (7), a quienes crían en un ecosistema muy propio, con códigos muy puntuales incluso en lo concerniente a la alimentación saludable.

-En los últimos años y observando algunas entrevistas que concediste, se te nota más suelta y desinhibida para hablar.
-Cuando era más chica, detestaba hacer reportajes, me parecía lo menos; seguramente por qué no entendía muy bien qué tenía qué comunicar, no sabía qué decir. Con los años, hasta me comenzó a interesar. Como estoy comprometida con el cuidado del planeta, ser una persona conocida me permitía hablar sobre esos temas.

Ya no es vegetariana, aunque transitó esa modalidad durante muchos años. “Entendí que mi cuerpo también pedía algo de carne. Por otra parte, todos los seres, incluidas las plantas, son seres vivos. Estudiando, comprendí que, para el planeta, el solo el cultivo de plantas no es bueno. Incluso, el sembrado de soja o la fumigación son muy nocivos, porque matan a una cantidad de animales impresionante, entonces es preferible que haya un consumo animal respetado. Diferente es la caza deportiva, algo que no está bueno, porque se trata de matar para colgar una piel en la pared”.
Roger encuentra que algunos hábitos impuestos por el sistema de convivencia y la industria del entretenimiento no se condicen con sus creencias más profundas: “Me pongo ropa distinta en cada nota, porque me la prestan. Si fuera por mí, estaría siempre con una única túnica”.
Preservando también el equilibrio ambiental, lo suyo no es la utilización de maquillajes nocivos. “En general, siempre busqué no maquillarme. En 2010 era una rareza, pero hoy lo hacen actrices famosísimas en el mundo. A los 50, no me van a venir a pedir que me ponga rímel. Hace veinte años, tenía que pelear mi postura”.
-¿Pagaste costos?
-Muchas veces; se pierden cosas por pelear por algo.
-Pudiste trascenderlo.
-Hay gente que no puede. Cuando muchos artistas escuchan “a este no lo llames, por tal y tal cosa”, hace que se terminen amoldando al sistema para no ser excluidos.

-¿Es cierto que tu padre te dijo: “No te operes la nariz, esa es tu identidad”?
-Y mi madre coincidía con él. Ambos nos alimentaron el querernos tal cual éramos. Mi abuela, que era muy pequeña, con manitos muy chicas, como venía de familia de condes, decía que ese rasgo era muy valorado, era una donna piccola. En mi colegio secundario, algunos amigos me decían “Garfio”, por mi nariz, pero eso nunca me amedrentó. Es más, era bastante machona y jugaba con los pibes a las pulseadas. También me decían “Maradona”; era humor.
Con ese mismo criterio, a la artista no la diezmó aquella vez que un conocido director le dijo: “Con esa altura no vas a protagonizar nunca”.
-Ya consagrada, ¿te has cruzado con ese director que “sentenció” tu carrera debido a tu altura?
-Sí. De hecho, cuando me dijo aquella frase, estaba trabajando con él, fue en mis inicios; luego me lo crucé muchas veces, pero dejémoslo ahí.

En su vida personal no todas fueron rosas. Su padre sobrevivió a un ACV durante 22 años y allí estuvo la madre de la actriz conteniendo a su esposo; sin embargo, la mujer falleció primero: “Creo que todavía me estoy recuperando de las pérdidas, fue un quiebre en nuestras vidas, nos marcó”.
A pesar del diagnóstico que acompañó a su padre durante más de dos décadas, la actriz lo invitó a presenciar una función de Evita en Londres. “Vino con mi mamá y una tía. Fue muy emocionante, por poco me olvido la letra de ‘No llores por mí Argentina’”.
-Simbólicamente, 50 años es la mitad de la vida. ¿Cómo estás plantada?
-Cuando cumplí los 50 falleció mi papá, un año después de la partida de mi mamá, así que fue quedar huérfana en una edad bisagra. Pensaba: “Mis padres se murieron, no existo más”. La orfandad es algo muy extraño, todavía estoy de duelo.
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