Un complejo engranaje: así es la nueva gran apuesta del musical que protagoniza Lizy Tagliani
Junto a Julieta Nair Calvo y a Miguel Ángel Rodríguez encabezan este clásico de Broadway que se estrena este jueves; Nicolás Vázquez es uno de los directores artísticos de la obra
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Jueves, 19 horas. A metros del Obelisco, el trajín es permanente. Por la avenida Corrientes las marquesinas de las grandes salas comerciales muestran sus ofertas más tentadoras. Volvieron los tanques que pasaron por Mar del Plata como por Punta del Este y se siguen sumando producciones a cargo de figuras sumamente convocantes de extenso recorrido en el universo de las pantallas como en el teatro. Entre ellos, este jueves se estrena un título cuya figura principal es una niña de nueve años que debutará como protagonista de esta gran producción.
En los pocos pasos que hay entre la vereda del Teatro Broadway a la misma sala se produce un cambio radical de climas, sonidos, imágenes. Adentro, el sol, prometen y lo hacen canción, brillará mañana. No, en verdad será desde el jueves cuando se estrene Annie, uno de los títulos más fuerte de la temporada que es una versión musical de aquella obra ganadora de siete Premios Tony que, en la temporada de 1977, permaneció aproximadamente seis años en cartel haciendo 2377 funciones. En 1982, llegó su versión en cine dirigida por John Huston y la pequeña Aileen Quinn (entonces de nueve años) fue su protagonista elegida entre las 8000 niñas que disputaron por ese personaje. La canción “Mañana” se transformó en un clásico. Volvió a sonar en otras dos versiones cinematográficas. En la temporada de 1982 llegó a un teatro de Buenos Aires que protagonizó Noelia Noto, en cuyo elenco también estaban Eleonora Wexler y Nancy Anka. Se estrenó en el Teatro Lola Membrives.
A 44 años de aquello, en ese gran teatro de la avenida Corrientes desde el año pasado se está presentando Rocky, un peso pesado de la escena comercial que protagoniza Nicolás Vázquez. El actor y director junto a Gustavo Yankelevich son los encargados de la dirección artística de Annie, esta historia de una huérfana al cuidado de una tal Miss Hannigan (Lizy Tagliani), la villana de la trama en donde viven (o sobreviven) Annie y sus nueve amigas. Cosas de la vida, la pequeña termina cruzándose con un millonario, Oliver Warbuck (Miguel Ángel Rodríguez); y su luminosa secretaria, Grace (Julieta Nair Calvo). A partir de ese encuentro, después de varios nubarrones, el sol comienza a brillar en la vida de Annie en tiempos de la Gran Depresión de 1933.
Por primera y única vez esta gran producción permite a un medio de prensa ser testigo de este complejo engranaje que tiene varias particularidades. Por lo pronto, cumpliendo la legislación vigente de cuando se trabaja con menores de edad, hay tres Annie como tres grupos de amigas y hasta tres perros (otro personaje clave de todo este entramado) que se irán alternando. “Para nosotros son tres grupos del mismo nivel y de la misma importancia que son los que trabajan con los actores adultos”, apunta Damián Armocida, coordinador de esta producción que cuenta con 22 artistas en escena (12 adultos y 10 niñas), un perro y unas 40 personas en total que hacen posible que esta historia se despliegue durante casi una hora y media. A lo largo de ese tiempo, se usan 185 vestuarios y se producen 25 cambios escenográficos y 650 de luces. Todo esta compleja maquinara en este mismo momento está ajustando sus piezas, mientras comienza la pasada de una escena guiada por la experimentada coreógrafa Analía González.
El actor y director que se baja del ring
Llega Nicolás Vázquez. En dos horas y media, a menos de dos cuadras, será Rocky Balboa. Ahora es el que saluda a cada una de las inmensas actrices, cantantes y bailarinas cuyos personajes habitan el orfanato de una señora que milita el mal humor y el destrato.
Entre ellas está Emma García Torrecilla, una de las tres que interpreta a Annie. “Te puedo asegurar que esta nena es de un talento que no veo hace muchos años. Hizo un par de cosas antes, pero es su primer protagónico de una obra muy grande”, apunta Vázquez. Alejado de la pantalla chica en donde se hizo popular desde hace años no para de generar verdaderos tanques teatrales como El otro lado de la cama, Una semana nada más, Tootsie y Rocky. Desde este jueves, el grandote de Rocky Balboa competirá en el ring de la escena comercial contra esta niña de sonrisa permanente de nueve años.
La acción de Rocky transcurre en Filadelfia. La de Annie, en Nueva York. ¿Por qué hacer Annie en Buenos Aires? “Hoy, sin que me lo preguntara, se lo decía mi psicóloga que se llama Ana -se ríe-. Es que este proyecto me llena de una energía muy distinta a lo que venía haciendo, me voy renovado cuando salgo de acá. Es todo muy lúdico. Observándolas me veo cuando era chico. Yo no tuve esta oportunidad, empecé a actuar más grande; pero, ¡mirá lo que es esto...!”, apunta con cierta especie de chochera de padre mientras ve al elenco de las huerfanitas cantar y gritar que ya no aguantan eso de vivir sin comida, sin familia, sin amor.

Mucho antes de que Vázquez fuera conocido por su participación en programas como Son amores, Alma pirata o Casi ángeles bailaba frente al espejo en su cuarto o para sus abuelos. La oportunidad que tienen ellas de estar arriba de un gran escenario desde tan chicas él se la perdió. A lo sumo, su propio escenario era el jardín de su abuela María en las navidades compartiendo cartel con sus primos. “No lo pude tener yo, que lo tengan ellas”, afirma categórico el hiperquinético actor en la platea del Broadway en donde hay montado un verdadero control central de operaciones.
Durante la charla con LA NACION reconoce que todo este proyecto tiene que ver con Chiquititas, la telenovela que protagonizó Romina Yan, hija de Cris Morena y Gustavo Yankelevich fallecida en 2010. En aquel éxito de la pantalla chica que llegó al teatro Romina cantaba “Siempre estaré a tu lado por si acaso, te prenderé una luz y podrás ver”. “Imaginate todo lo que significa para Gustavo este proyecto...”, apunta quien reconoce que así como Rocky era su sueño y Yankelevich se sumó, esta vez se revirtieron los papeles. Aquella charla que fue el germen de esta realidad fue hace un año y medio, casi dos. Yankelevich es también uno de los tres productores de Annie.
“Lo que tiene esta Annie es que te va al corazón, es imposible no salir emocionado, deseando que todo aquel pibe que no tiene una familia la tenga. Acá hay una nena que está pidiendo una familia y lo logra, es así de fácil. Hay buenos y malos, y aunque Annie es la más pequeña es la más fuerte, la líder”, asegura Vázquez. En esta versión, su gran aliada es la secretaria del millonario, el rol que encara Julieta Nair Calvo.
La buena que desea ser villana
Termina la pasada de ajuste de la canción “Ya no aguanto más”, un hitazo de este musical. Hay unos minutos de descanso como parte de esta laaarga jornada de trabajo. Rodeada de asistentes y del elenco Nair Calvo aprovecha para hablar con LA NACION. “Esto es una maravilla. Me encanta estar con las nenas, me hacen de espejo de algo tan lindo como es lo genuino, lo verdadero; me hacen reconectar con el motivo de por qué soy actriz. Es que yo arranqué muy chica y, con el correr de los años y los laburos, muchas cosas se van automatizando. Pero de golpe, como recién, ver a lo lúdico tan cerca me potencia, me fascina”, apunta la talentosa actriz que viene de trabajar en musicales como Despertar de primavera, La novicia rebelde y Mamma Mia!; y quien fue compañero de Vázquez en Tootsie.
Vio la película de chica. Volvió a verla ahora. Vio también la versión teatral. Apenas la convocaron no dudó. “Mi personaje, es muy Mary Poppins style. Esa onda. Grace, es siempre buena, no hay con qué darle; nunca me toca hacer de una villana -se ríe con ganas-. Annie es un clásico de la historia del teatro musical y yo que soy de ese mundo. Sumarme al elenco era como sumar un porotito más en mi trayectoria. A la vez, es un desafío también volver a trabajar con chicos como cuando hice cuatros años de Disney y La novicia rebelde, en la que también habían varios elencos de chicos”. Nair Calvo es también mamá de dos chicos de tres y un año. El más grande escuchó las canciones, le contó el cuento y algo va entendiendo. Le da tremenda ilusión que pueda venir a ver a este personaje clave para Annie.
Trabajar con tres elencos de las “peques” que se van alternando las funciones tiene lo suyo. Más por el nivel de energía que manejan. Cuentan que ninguna quiere irse de los ensayos, que nunca hay una cara de cansancio. A todo eso hay que sumarle las ansiedades y preocupaciones de padres y madres. La paciencia es elemental en todo esto.
“Si tenés entre 7 y 16 años, sabés cantar y bailar y tu pasión es el teatro musical… ¡Te estamos buscando!“, así fue el anuncio para el casting que cerró el 19 de septiembre pasado. Más de 10.000 personas enviaron el material, cerca de 3000 hicieron las audiciones. Unas 300 quedaron para el presencial. De las 30 elegidas, el 33 por ciento no tienen experiencia en un escenario. Otras vienen de otros grandes montajes como School of rock, Matilda, Derechos torcidos...
Para el director Mariano Demaría, el mismo que montó Rocky junto a Vázquez, el mayor desafío es trabajar con chicas, y con tres elencos de niñas. “Es como tener trillizos -suelta desde el mismo escenario quien también hizo la adaptación de la versión de Charles Strouse-. Como la misma escena la pasamos tres días seguidos con los tres elencos hay momentos en que ya me confundo, pero son las reglas del juego”. No se queja. Sobre esta nueva versión asegura haberse enfocado en la historia de Annie. “Ella todo el tiempo se mueve entre buenos y malos, y ese cuentito está contado de tal manera que no para. No hay historias paralelas, no hay tiempo para distraerte. El original dura casi dos horas y media y, este, una hora menos. Y en lo que hace al personaje de Grace a cargo de Julieta indagamos mucho en su figura materna, algo que en el original no está especificado. En esta versión su personaje es tan importante como el del millonario que encara Miguel Ángel Rodríguez”, apunta.
Mariano Demaría tiene experiencia en trabajar con “peques”. Hizo Chiquititas, Casi ángeles, Floricienta, Rebelde Way.... “Tengo un máster -ironiza-. Pero la diferencia es que antes no teníamos tres elencos. Eso es un gran cambio”.
Trabajó por primera vez con su amigo en el programa Alma pirata. Eso fue hace 20 años. “Enseguida tuvimos un feeling creativo”, apunta en un costado del escenario mientras Nair Calvo, como Grace, y Emma García Torrecilla, como Annie, están cantando “Mañana”, la canción que refuerza con esa idea de que mañana saldrá el sol como en una eterna sensación de esperanza en tiempos nublados y tristes. Terminan y todos aplauden. La sala brilla. Demaría mira la secuencia emocionado.
La pequeña líder de una historia de buenos y malos
Ahora se produce una minipausa antes de un ensayo general. Buena parte del elenco va hacia los camarines del subsuelo del Teatro Broadway. En el primero de la derecha de esta sala construida en 1929 está dedicado al perro de Annie, que en varias escenas cumple un rol protagónico. Así como hay tres Annie (Emma, la que está ahora presente; y Paloma Coso Ferro y Loana Muriel Martínez) hay tres perros. Tiene su explicación: es para que cada uno se familiarice con cada una de las pequeñas. Todos los que pasan por su camarín en donde está el perro con su cuidador pasan a saludarlo. Es parte del rito. Obvio, también lo hace Emma y hay foto.
Los pasillos están cubiertos de retratos de los que ocupan esa zona. Está el de las 10 chicas como los que ocupan Gustavo Monje, Ivanna Rossi, Silvina Tordente, Mica Romano, Emiliano Pi Álvarez, Joaquín Catarineu, Leandro Bassano, Pedro Frías y Paula Sabatino. Junto a su perro, Emma habla con LA NACION. “Yo me siento muy ilusionada... -señala quien trabajó en Navidad en las películas y Derechos torcidos- . No lo esperaba, pero redeseaba hacer Annie desde muy chiquita”
−Pero, Emma, tenés 9 años...
−Bueno, ¡era más chiquitita todavía!
− ¿Y por qué deseabas hacer de Annie?
−Recuerdo que una vez mi mamá me propuso ver la peli porque a ella también le gustaba Annie desde chiquita. La vi y quise mucho hacer de ella, subirme a un gran escenario. En la academia de teatro a la que yo iba justo decidieron hacer Annie, me eligieron y canté “Mañana”. Eso me gustó un montón, pero quería volver a repetirlo. Así fue que hice la audición ¡y quedé!"
−A días del estreno, qué te pasa ahora...
− ¡Uf! A veces como que me emociono. Yo estoy muy agradecida de que hayan confiado en mí. Estoy tan agradecida que no puedo explicarlo...
−La parte más difícil, ¿cuál es?
− La que tengo que llorar, hay que concentrarse mucho, mucho. Igual sé concentrarme, me meto mucho en la historia de Annie y eso ayuda.
− ¿Y con tu perro cómo te llevás?
−Lo amo. En mi casa no tengo perro y me encantaría tener uno...
Cerca de donde se concentra el camarín canino está el de las 10 menores. Vienen de ajustar detalles y, en minutos, leS toca una pasada completa. Ninguna presenta el más mínimo signo de cansancio. El camarín desborda de energía. Ante un simple pregunta sobre cuál es el momento más complicado del espectáculo las 10, en perfecta sintonía, deciden hablar al mismo tiempo. No hay forma de pararlas. Como en la escena de recién, son un torbellino.
De todos modos, tienen en claro que lo más complejo es el número final en el que se la pasan moviendo las camas de la habitación que ocupan en la casona de Miss Hannigan, una señora con varios papeles flojos. “Igual lo más difícil es lo más increíble”, aseguran sobre esa escena en la que cantan otro de los hitazos. “Yo hice las audiciones y me empecé a acordar que era la mejor película que había visto. ¡Es lo mejor del universo estar acá!, apunta casi sin respirar Mora Domínguez, quien hace el papel de Mora, amiga de Annie y una de las más pequeñas entre las pequeñas.
La mala malísima y el rico riquísimo
Del lateral opuesto del teatro están los camarines de los protagonistas. En uno de ellos está Lizy Tagliani alistándose para salir a escena para hacer la mala de esta historia, la dueña del lúgubre orfanato en donde está Annie con sus amigas. “Para mí es fantástico ser parte de esto. Estoy con mucha alegría y muy emocionada. Es un gran desafío actoral para el cual estoy haciendo todo para estar a la altura de los grandes de la comedia musical. Todos mis compañeros tienen años de estudio de baile, de canto; tienen una disciplina que me exige estar a esa altura”, apunta sin mucho tiempo ya porque se viene la pasada. Confiesa no estar nerviosa. “Soy más de emocionarme por algo que pasó que ponerme nerviosa por algo que está por suceder”, apunta la actriz que está conduciendo su programa en Olga.
Al final del pasillo subterráneo está el camarín del millonario pretencioso, Oliver, el personaje que encarna Miguel Ángel Rodríguez. “Hacer de millonario me hace pasarla muuuy bien, lo disfruto como loco. Esto es un nuevo desafío para mí. Pensá que en este último tiempo vengo de cocinar, pero antes había hecho una obra en el off y, antes, otra en el Teatro Alvear. Ahora, el Broadway”, repasa sus últimos dos años desde cuando fue parte del elenco de Edmond, en el sala oficial; a su coprotagónico en Quieto, que se estrenó en el Nün Teatro, de Villa Crespo; y su más cercano paso por las cocinas de MasterChef Celebrity. Bien, ahora encarna a un señor de mucha plata que una pequeña le cambia la vida.
La obra de Broadway al Broadway
Annie se estrena este jueves. Nico Vázquez no va a poder estar por lógicos motivos: estará en el escenario del Lola Membrives con los guantes puestos seguramente imaginando lo que estará pasando acá, en el Broadway. La idea no le gusta, pero otra no le queda. En algún punto el grandote de Rocky y la pequeña Annie caminan de la mano las dos cuadras que separan a ambos teatros. Como consuelo podrá estar en las funciones de las tardes.
El estreno se producirá en un momento en el que la cartelera porteña del circuito comercial sale con los tapones de puntas. “La falta de ficciones en la televisión abierta hace que el teatro esté plagado de títulos fuertes. También se ha producido un salto en las producciones que el público agradece. Reconozco que nosotros con Rocky nos fuimos un poco a al mierda por el nivel de producción, por suerte nos va bien. Con Annie va a pasar algo similar, la gente va a agradecer ver semejante despliegue", apunta el actor y productor. “Por respeto a la situación económica que vivimos no puedo revelar la inversión económica que implica hacer Annie, pero es muy grande”, señala Vázquez sobre esta producción de RGB Enternainment (Yankelevich), Preludio y Carlos Spadone.
Antes de irse para calzarse los guantes de Rocky, suelta una de las tantas cosas que venía pensando luego de ver a su psicóloga Ana y llegar al ensayo de Annie. “Mucho se habla de tal o cual espectáculo de Broadway en Buenos Aires. Bien, esto es una obra de Broadway en el Teatro Broadway, de la Avenida Corrientes. Más redondo, imposible”, señala uno de los padres de este título icónico dentro del mundo de las comedias musicales.
Para agendar
Annie, comedia musical dirigida por Mariano Demaría
Teatro Broadway, avenida Corrientes 1115
Funciones: jueves y viernes, a las 20; sábados y domingos, a las 17 y las 20
Precio localidades: de 50.000 a 70.000 pesos.
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