Un estudio afirma que no ir al teatro produce nostalgia, entre los mayores, y angustia, entre los jóvenes
Alternativa y Enfoque Consumos Culturales encararon una investigación del público nacional en tiempos marcados a fuego por el coronavirus
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Mucho se ha hablado y se habla del teatro en tiempos de coronavirus, de aislamiento y de aforo limitados. Decididamente, la pandemia generó nuevas condiciones de consumo cultural y, puntualmente, en lo que hace al consumo teatral. En tiempos de cuarentena dura se habló del tsunami del streaming, de la variedad de propuestas que pasaron a las pantallas. Luego, de la saturación de ese llamado modo híbrido. A partir del 13 de noviembre, el Ejecutivo Nacional habilitó la presencialidad en salas con aforo limitado. La reapertura no fue fácil, ni lo es, para un sector duramente golpeado y que ya ha implicado el cierre de varios espacios teatrales en todo el país. Según una nota publicada en febrero, en este tiempo dominado por el coronavirus de las 159 salas alternativas porteñas se habían cerrado 9. Un informe de Artei, una de las dos entidades que nuclean a las sala alternativas de la Ciudad de Buenos Aires, afirmaba que apenas el 19 por ciento de sus teatros habían vuelto a la presencialidad.
Pero desde la perspectiva del público teatral (amplio abanico que va desde experiencias coreográficas, teatro de texto o musical, stand up, la performance, el arte circense o teatro de objetos) poco se sabe de su tránsito, sus temores, sus imaginarios. Alternativa, plataforma vital para el circuito –creada hace 21 años–, y Enfoque Consumos Culturales, asociación civil fundada en 2014 por un grupo interdisciplinario de profesionales con experiencia en investigación y gestión cultural, encararon el tema como ya lo habían hecho en 2020 con una investigación cuantitativa sobre espectadores del teatro independiente en la ciudad de Buenos Aires. “El objetivo de esta investigación fue indagar y analizar los comportamientos y percepciones de los públicos tanto respecto del consumo de artes escénicas digitales durante 2020 y las posibilidades de su continuidad, así como también en cuanto al retorno a las salas en forma presencial”, apunta en la presentación de esta investigación que incluyó una encuesta online compuesta por 3039 casos que fue realizada en 29 de diciembre y el 15 de enero.
Entre la personas mayores de 50 años, la sensación más mencionada como consecuencia de no poder asistir en forma presencial a salas de artes escénicas es la nostalgia. Así lo confirman el 63 por ciento de los consultados. En cambio, el púbico joven tiende a mencionar a la angustia como el efecto de la abstinencia de ir al teatro. “Los hábitos de participación tienen también incidencia: las sensaciones de angustia, ansiedad y bronca/enojo reciben más menciones entre los/as participantes más intensivos y comprometidos como espectadores/as de artes escénicas”, apunta el informe llamado Mediatización de las artes escénicas, consumos durante la cuarentena y perspectivas futuras. La sensación de extrañeza tiende a ser mayor en los rangos etarios de 18 a 29 y 30 a 49. También entre los públicos más jóvenes, hasta 29 años, la ansiedad aparece con porcentajes algo superiores en comparación con los demás rangos.
Para el 15 de enero, fecha en la que finalizó la muestra, algunas salas ya habían abierto en el país. El 15 por ciento (399 casos) de las personas consultadas ya había asistido a una sala. Más de la mitad, el 60 por ciento, afirmó haberse sentido “muy seguro” y el 18 por ciento “seguro” en términos sanitarios. O sea, casi el 80 por ciento de los consultados que habían asistido al teatro la experiencia había sido confiable en términos de la aplicación de los protocolos sanitarios.
Entre quienes aún no habían asistido una cuarta parte pensaba hacerlo en cuanto encuentre propuestas que le llamen la atención, con una mayor propensión entre jóvenes y residentes fuera de la ciudad de Buenos Aires y del conurbano bonaerense; y casi el 50 por ciento restante está a la espera de la aplicación de la vacuna, tema actualmente crítico, y que baje la tasa de contagio. “Esta predisposición tiende a ser superior también entre los espectadores de participación presencial intensiva antes de la pandemia. En otro extremo, el resto espera contar una seguridad sanitaria mayor para el retorno a las salas, con énfasis en los rangos etarios superiores”, señala la investigación encarada por Alternativa y Enfoque Consumos Culturales.
En el momento de cierre del estudio, la asistencia es superior entre las personas relacionadas profesional o vocacionalmente con las artes escénicas (20 por ciento frente al 9 por ciento de quienes no tienen ese vínculo). También entre quienes tenían una participación intensiva antes de la pandemia. La predisposición a asistir es alta entre los espectadores más jóvenes, (35 por ciento entre los que tienen de 18 a 29 años), pero decrece a medida que aumenta la edad (12 por ciento entre los mayores de 65). En ese punto, básicamente el teatro comercial se enfrenta con un duro desafío ya que históricamente su público cautivo son las personas adultas mayores. “Brujas rompe con la regla de que a menor rango etario hay mayor ingreso por boletería. Si tradicionalmente el público del teatro comercial está compuesto por espectadores mayores, en tiempos de coronavirus son ellos los que más se cuidan frente a ese público joven que se toma otras licencias en sus hábitos y costumbres referidos al consumo cultural”, apuntaba el productor Carlos Rottemberg, en una nota publicada a mediados del mes pasado que daba cuenta del movimiento de público durante el fin de semana largo de Carnaval.

“El año de la pandemia transformó el imaginario colectivo. Las dos grandes respuestas fueron buscar los materiales filmados para compartirlos y proponer nuevas realizaciones con las restricciones de la coyuntura. En este segundo grupo se encuentran, a grosso modo, los que reproducen los hábitos ya conocidos y los que buscan innovar trabajando con los dispositivos que tienen entre manos que, en más de un caso, constituyen lenguaje. Ahora bien, suponer que lo ‘escénico’ sólo es obra es tener una mirada restringida de la cuestión: el acceso al fenómeno escénico incluye clases, vivos temáticos en redes sociales, experiencias performáticas (...). En este nuevo escenario, el objetivo de esta investigación fue indagar y analizar los comportamientos y percepciones de los públicos tanto respecto del consumo de artes escénicas digitales durante 2020 y las posibilidades de su continuidad, así como también en cuanto al retorno a las salas en forma presencial”, apunta la introducción de este estudio que también indagó información en las comunidades virtuales (perfiles de la página Alternativa como en Facebook, Instagram y Twitter, entre marzo y diciembre del año pasado).
El escenario de la nueva normalidad en lo que hace al consumo teatral sigue abierto. Como la curva de contagio, varía día a día. Pero este tipo de estudio sirve para tener un panorama mas claro en tiempos de ventarrones.
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