Arturo Puig y Selva Alemán: "Lo nuestro fue un flechazo, pero estábamos casados"

Los actores, que están juntos desde hace más de cuatro décadas, pasaron por el living de Cortá por Lozano - Fuente: Telefé

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11 de julio de 2019  • 17:59

Laurita Fernández, la reemplazante de Verónica Lozando en Cortá por Lozano, recibió en el diván a Arturo Puig y Selva Alemán. La histórica pareja, que lleva más de 40 años de amor, compartió experiencias y anécdotas de teatro y de su vida privada. "No solemos dar notas juntos, vinimos por vos", coincidieron, recordando que Puig dirigió a Fernández en Sugar.

Después de contar que hace ocho años que no trabajan mucho y de asegurar que alguna vez en su vida hicieron terapia de pareja juntos, Arturo detalló que no saben cuando exactamente cuándo se casaron. "No festejamos ni llevamos la cuenta. Nos casamos en un cumpleaños de Selva, pero no sabemos de qué año. No nos importa", comentaron entre risas.

"Yo me acuerdo que unos días antes dejé de fumar. No soportaba más el olor de cigarrillo. Había empezado a los 22 años y por exigencia de un personaje. Tuve que hacer un tratamiento para dejar. Pasé a la adicción de caramelos de dulce de leche", contó la actriz, al tiempo que Puig aseguró que él engordó "un montón" cuando decidió abandonar el hábito.

Los actores recordaron que se conocieron grabando la novela Fernanda, Martín y nadie más. "Fue una especie de flechazo", aseguró Puig y pronto Alemán lo corrigió: "No fue una especie. Fue un flechazo". Ocurre que los dos estaban casados. "Pasamos meses disimulando", aseguró ella, y ante la consulta de Laurita, agregó que en esa época no se usaba lengua para besar.

"Hasta que un día fuimos a tomar un café en Olleros y Libertador. Hablamos, pero era todo un tema. Yo tenía hijos chicos. De a poco fuimos arreglando las cosas", confesó el recordado protagonista de Grande, pa!. Además, recordó que en esos primeros tiempos en pareja solían competir bastante. "Durante muchos años no trabajamos juntos", señaló.

"Estuvimos prohibidos durante la Dictadura. Éramos muy amigos de Piero. Y vivíamos cerca. Un día la hermana le avisó que lo iban a buscar para 'chuparlo'. Entonces yo le dije que se viniera para casa y se quedó una semana. Después lo llevamos a Ezeiza para que se fuera a España. Iba camuflado en el asiento trasero", contó Puig. Y agregó: "Después de eso dejaron de llamarnos para trabajar. No sabíamos bien que pasaba, hasta que un productor me dijo que estaba en una lista negra"

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