Cómo fue el primer capítulo de Atrapa a un ladrón, lo nuevo de Pablo Echarri

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x Crédito: Prensa Telefe
Guillermo Courau
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3 de octubre de 2019  • 01:12

La película Para atrapar la ladrón (Alfred Hitchcock, 1955) significó el regreso del director inglés a la trama policial, algo alejada del suspenso de su dos películas anteriores: La ventana indiscreta y La llamada fatal. En ella, Cary Grant interpretaba a John Robie, ladrón de joyas reformado conocido como "el Gato", que veía cómo su modus operandi era copiado a la perfección, y decidía volver a las andadas para descubrir al imitador.

Hasta acá las coincidencias con Atrapa a un ladrón, el nuevo unitario coproducido por Viacom International Studios (VIS), Telecom y Cablevisión Flow que se estrenó el miércoles por la pantalla de Telefé.

En busca de "vestir" una historia que era más directa y lineal, para acomodarla a las pautas televisivas, a la trama original le han ido agregando capas, en consonancia con algunos tópicos del género. Así, esta versión cambia los paisajes de la Costa Azul por los de Barcelona, en el día del casamiento del exladrón Juan Robles (Echarri). Sin embargo tanto él como los invitados comienzan a ponerse nerviosos cuando pasa el tiempo y la novia no aparece. Enseguida se descubre el motivo: Lola Garay (la española Alexandra Jiménez) es inspectora de policía y, en camino a la boda, se desvía para resolver un asalto a un banco con toma de rehenes. Por supuesto, ella no conoce el pasado de su marido, por lo que el tópico de "durmiendo con el enemigo" hace su aparición ya en los primeros minutos. Está quizás sea la diferencia más radical en relación a la película, ya que John Robie era soltero, y su objeto de deseo (Grace Kelly, en su último trabajo con Hitchcock) era la hija de una de sus potenciales víctimas.

El robo de unas obras de arte en un museo de Buenos Aires, y la marca característica de "el Gato" en la escena del crimen -otro cambio sustancial en relación al original- hacen que el fiscal Gabriel Prieto (Luis Machín) se tome el caso como personal. Diez años antes estuvo a punto de atrapar al Gato -que en esta versión nadie sabe quién es- pero le robaron las pruebas. En su obsesión detiene a Román Robles (Roberto Carnaghi), anciano con Alzheimer que además es tío de Juan. La noticia hace que el protagonista junto a su madre (Cecilia Rosetto) viaje a Buenos Aires para limpiar el nombre de su tío y de paso descubrir quién se está haciendo pasar por él.

En un tono de comedia policial que es ideal para Pablo Echarri -un actor que siempre funciona muy bien en clave de humor-, Atrapa a un ladrón remite al estilo televisivo de los 80. No solo en cuestiones de ritmo, historia o diálogos, sino hasta en guiños a éxitos de entonces ("Me encanta cuando un plan se realiza", dice Robles en alusión directa a la ochentosa Brigada A). A la hora de la complicidad con el espectador, también busca homenajear al film del que toma su nombre, con momentos como el picnic en el auto, el diálogo sobre la comida, las tomas aéreas y hasta un cameo de Hitchcock en forma de póster.

Más que una puntillosa adaptación del emblemático título en el que se inspira, esta nueva apuesta internacional de Telefe intenta recrear una época y un formato que se creía pasado de moda. Quizás, en estos tiempos de culto a lo retro, sea la mejor decisión que pudieron haber tomado.

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