Cómo se arma el día de Mejor de noche

El retoque del maquillaje a Leo Montero durante la única pausa del programa.
El retoque del maquillaje a Leo Montero durante la única pausa del programa.
Leo Montero y su producción trabajan durante toda la jornada, vía WhatsApp, para ajustar los detalles de cada emisión del nuevo ciclo del prime time de Canal 9
Ricardo Marín
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5 de mayo de 2016  • 11:21

El WhatsApp es uno de los mejores inventos para varios grupos de personas, entre ellos los productores de televisión. Lo que antes había que resolver con largas reuniones, ahora se puede ir trabajando a lo largo del día con los miembros del equipo en diferentes lugares, celulares mediante. Es lo que hacen quienes integran la producción de Mejor de noche, el nuevo programa de las noches en Canal 9. El centro al que se dirigen las conversaciones a lo largo de la jornada es Leo Montero, quien además de conducir el programa todas las noches, es productor ejecutivo del mismo. Durante el día, las tareas que hay que resolver para la salida al aire cada noche se van coordinando a distancia. Cerca de las 20, Montero llega a Canal 9 y allí se dan las puntadas finales para la emisión de las 22. Una pequeña reunión de producción para ajustar detalle mientras toman un refrigerio. El intercambio de información para que la charla con los invitados al programa sea más rica, interesante y divertida. El ajuste de cada detalle de los temas que forman parte de la pauta de esa emisión. Finalmente la transformación de productor a conductor mediante el paso por la sala de maquillaje y por el vestuario para ponerse el traje que lucirá en el programa.

Diez minutos antes de la salida al aire, el conductor llega al estudio desde el que se emitirá el programa. Allí todo está en funcionamiento. Las pantallas de LEDque integran el decorado están encendidas. Una de ellas cumple la función de puerta que abre otro ámbito del estudio desde el que aparece el conductor al inicio del programa y en el que se harán recitales musicales en algunas emisiones o cierto grupo de famosos jugará al básquet tenis, un invento lúdico que une al deporte del cesto y al de las raquetas y la red. Una cámara en grúa revisa todos los planos que puede tomar. Los participantes del juego de la ruleta ensayan como tirar la bola para evitar el cero. Un par de asistentes terminan los carteles en cartulina que tendrá que leer Montero durante el programa. Luego de su llegada y de saludar a todo el mundo, el conductor vuelve a repasar la pauta recordar todos los detalles. Luego una asistente le muestra uno a uno los carteles que tendrá que leer y prueban la distancia a la cual puede hacerlo sin dificultad. Los asistentes mientras tanto abren y cierran varias veces la pantalla que sirve de puerta al estudio anexo, para probar que no falle el cierre cuando estén al aire

En un rincón, una pareja de reidores se divierte. A su lado, el Bebe Sanzo, en el puesto de locución, lucha por concentrarse para la tarea que deberá realizar en unos instantes, pero no puede dejar de largar la carcajada cada tanto por las ocurrencias de sus compañeros. Enseguida viene el anuncio de que están en el aire y un griterío invade el ambiente. Hay un ratito de bullicio hasta que todo se aquieta y empieza la rutina del programa. Llegan los invitados y la charla se vuelve amena. Montero está continuamente en contacto visual con los asistentes que le van dando indicaciones mediante carteles. Al rato viene el juego de la ruleta con el que la pareja de reidores parece disfrutar más que con cualquier otra cosa. Arriesgan respuestas entre ellos y festejan o se lamentan, con grandes exclamaciones que parecen sentidas, de acuerdo a los aciertos o fracasos de los concursantes. Sanzo, a su lado, ya logró concentrarse: no hay errores en su labor al micrófono.

Diez minutos antes de las 23 llega el primer corte. Allí le retocan el maquillaje al conductor, mientras se arma una charla de la que participan productores, algunos camarógrafos, los invitados y Montero sobre anécdotas del trabajo en la televisión. La pausa dura poco y viene el último tramo del programa. Con la despedida se van apagando las luces del estudio, las cámaras bajan sus lentes hacia el piso y se van yendo de a poco, entre saludos, chistes de despedida y efusivos abrazos, los invitados, los técnicos, los productores, el locutor, los concursantes y algún curioso que se quedó a mira el programa en vivo. El estudio queda en silencio y a oscuras. En unas horas, los celulares de la producción se volverán a encender y WhatsApp volverá a transmitir los primeros mensajes para armar el programa en el nuevo día.

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