Divina comida: Marcelo Polino reveló que no conoció a su padre y durmió en las plazas por falta de dinero

Marcelo Polino, un periodista sin filtro que el martes decidió hablar de sí mismo
Marcelo Polino, un periodista sin filtro que el martes decidió hablar de sí mismo Crédito: Instagram
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4 de marzo de 2020  • 01:38

Para su última semana al aire (por ahora), Divina comida eligió un grupo heterogéneo en cuanto a orígenes, pero con un estilo afín para desenvolverse. Marcelo Polino , Silvina Escudero y José María Muscari, frontales y picantes; el músico CAE, de perfíl más tranquilo pero con muchas noches vividas; y Pía Slapka, a la que apenas dos programas le alcanzaron para dejar descansar su imagen de modelo de perfil bajo y colocarse a la altura del resto. Precisamente fue ella quien abrió las puertas de su casa este martes.

"Los gajos del oficio" el plato que presentó Pía Slapka en Divina Comida - Fuente: Telefe

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La cena transcurrió entre delicias gourmet de escasas proporciones mayormente vegetarianas (lo que para varios fue una contra), y momentos de comentarios filosos. A la hora de profundizar sobre la vida de los invitados mediante declaraciones del pasado apareció la frase: "Cuando conocí a Yanina Latorre pensé que era una chica trans".

Después de que Slapka le preguntara con cero sutileza al autor si fue "por el aspecto o por la voz", Polino se hizo cargo de los dichos pero explicó: "Yo soy muy amigo de Flavia Palmiero, y a ella le encanta festejar todos los años su cumpleaños en esa casa maravillosa que tiene en Barrio Parque. Estaban Celeste Montanari, que es una chica trans que yo conocía, otra chica trans y una rubia. Ella todavía no era Yanina Latorre, entonces pensé eso. Pero ni siquiera había hablado con ella".

Marcelo Polino reveló que no conoció a su padre y durmió en las plazas por falta de dinero - Fuente: Telefe

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El tono picante del grupo se mantuvo durante toda la velada, a excepción de cuando el periodista decidió abrir la charla a algunos momentos duros que le tocó vivir. Luego de confesar que ya perdió la esperanza de convertirse en padre, explicó por qué: "Cuando pensé en un niño, lo hice desde el amor y para devolverle a la vida todo lo que yo recibí. Yo empecé muy de abajo. Cuando terminé el secundario me vine de Tres Arroyos a Buenos Aires, y llegué a no tener para comer. A mi padre nunca lo conocí, y mi mamá se quedó allá. Viví un año con mis padrinos, pero después dormí en las plazas mucho tiempo. Yo pensaba que ser famoso me iba a acercar a la felicidad, y no hay nada más alejado de la felicidad que estar en la televisión".

Mientras sus compañeros abrían grandes los ojos, ante una historia que el periodista ha contado muy pocas veces, Marcelo les explicó cómo llegó el mundo del espectáculo a su vida: "Un día, caminando por Corrientes trabajando de cadete, me compré tres trucos de magia y empecé a animar fiestas infantiles. En eso veo que Pipo Pescador estaba haciendo pruebas para elegir un mago. Había como quince, pero me tomó a mí porque: ‘vos sos muy carismático y angelado’. Desde aquel día que estoy agarrado de esa frase".

El final de la anécdota tuvo un giro que volvió a sorprender a todos: "Pipo tenía una hija, Carmela, que vivía en España y de la que siempre me hablaba. Ella vino a Buenos Aires, nos enamoramos, y yo me fui a vivir con ella a Europa. Trabajé de mago en España".

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