El marginal 3: asesinatos y traiciones dejan a los Borges al borde de la muerte
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"Vos podés tener toda la plata, todo el poder, pero la vida es de una fragilidad que se te va en un abrir y cerrar de manos". Las palabras de Eduardo Pardo (Gustavo Garzón), antes de ser degollado perfilan los ejes del penúltimo capítulo de El marginal 3. Un entramado de traiciones se apodera de San Onofre, dejando a los hermanos Borges débiles y a merced de sus rivales de "El patio".
Luego de cumplir su objetivo de matar al papá de Cristián (Lorenzo "Toto" Ferro), Bruni (Alejandro Awada) se prepara para dar su siguiente paso para convertirse en el líder de San Onofre. Por un lado completa su alianza con Pantera (Nacho Sureda), y por el otro suma a sus filas a Cristian, luego de que Mario Borges (Claudio Rissi) le soltara la mano. "Así que se la dieron a tu viejo -le dice-, me la juego que fueron los Borges".

Mientras tanto, Mario y Diosito (Nico Furtado) ven cómo su estrategia para lograr salir de la prisión se diluye. Gracias a un oportuno aviso de Antín (Gerardo Romano), ahora relevado de su cargo de director del penal por la interventora Estela Morales (Ana María Picchio), los hermanos descubren que su liberación no es más que otra trampa, que del otro lado de las puertas del penal los esperan un grupo de sicarios a la orden del juez Lunati (Mariano Argento), al mismo tiempo que se queda con los tres millones de dólares que acumularon, producto de la venta de drogas.
Ambos hombres evitan a último momento ser asesinados, pero en el patio de San Onofre los espera Bruni, junto a Pantera y a Cristian, dispuestos a un ajuste de cuentas final. Sin apoyo ni poder dentro del penal, parece que la suerte de los Borges está echada.
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