Otra noche familiar: cómo es la vida de la perrita de una sola pata que cautivó a los televidentes

Milagros generó sorpresa y ternura anoche, en el programa de entretenimientos que conduce Guido Kaczka
Milagros generó sorpresa y ternura anoche, en el programa de entretenimientos que conduce Guido Kaczka Crédito: Estela Suárez
Ivanna Zanella
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18 de enero de 2019  • 19:34

Durante la emisión de anoche del programa Otra noche familiar, una participante conmovió especialmente a todo el público y al propio conductor del ciclo, Guido Kaczka : Milagros, una perra de siete años con una sola pata, concursó como una más en el segmento El perro del millón.

"¿En cuánto (tiempo) lo hace?", le preguntó Kaczka a Estela Suárez en referencia a los segundos que su mascota necesitaría para completar el desafío. "El máximo, porque no tiene patitas", respondió ella, que luego explicó: "La encontramos después que la atropellara un tren carguero. El tren le cortó las tres. Con ayuda de una protectora y gente de todos lados que colaboró con rifas, con eventos, se hicieron las amputaciones".

La mirada de Milagros, la perra con una pata, que fue rescatada de chachorra en grave estado

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La historia se remonta a febrero de 2012, cuando Estela iba en auto con Luna (17) -la segunda de sus cuatro hijas- por las calles de Luján. A medio camino se detuvo antes de las vías del tren para dejar pasar una formación de carga. Y luego de que pasará el último vagón, ahí la vio. Milagros estaba agonizando en la vía, a punto de morir.

Ese era su destino, si Estela no se hubiera detenido. La perrita, que apenas tendría unos meses, podría haber fallecido por hemorragia cuando el tren le cortó todas las extremidades, salvo la derecha trasera, que es la que hoy conserva. "Debería haber muerto desangrada pero se ve que con el calor de la vía se le cerró la vena y eso no ocurrió", fue la explicación que recibió Estela del veterinario que la atendió en el estado de convalecencia.

Milagros y su dueña Estela
Milagros y su dueña Estela Crédito: Estela Suárez

La voz de Estela al otro lado del teléfono suena íntegra, como la de toda madre que narra orgullosa el triunfo de un hijo. Lejos del dolor que sintió cuando vieron por primera vez a Milagros, hoy cuenta a LA NACION la vida cotidiana de su mascota, a la cual describe como un integrante más de la familia. "Durante el postoperatorio fue como cuidar de un bebé, tuve que aprender a cambiarle las vendas, desinfectarla, despertarme cada seis horas para darle la pastilla y alimentarla cuando quería", recuerda Estela. "Hice lo que me salió, como pude".

Hoy Milagros es la perra que el público vio brillar ayer en la pantalla. "Es inquieta cuando intenta pararse para subirse al sillón o cuando quiere salir porque escucha perros afuera", explica Estela. "También es muy buena perra. Aunque no fue madre, adoptó hace unos años a tres cachorros de una perra vecina. Los perritos se le prendieron y ella llegó a producir su propia leche", recuerda. Milagros, la perra que volvió a vivir, salvó también a otros animales.

Estela cuenta además que Milagros se adaptó bien a los cambios de la familia, a la convivencia con otros dos perros y a los nacimientos que ocurrieron desde que la adoptaron. "La primera noche durmió en una caja en mi habitación", dice. Desde ese día fue la mimada por todos, pero perdió algunos privilegios cuando nacieron Luisana (5) y Paula (3), las hijas menores de Suárez. Desde la llegada de la hija del medio, Milagros dejó de dormir en la cama de su dueña, pero ganó el amor y la protección que hoy ellas le brindan.

Milagros es un integrante más de la familia
Milagros es un integrante más de la familia Crédito: Estela Suárez

"Hace vida normal, sale al patio sola y le abrimos la puerta para que entre si llueve. A veces se levanta, pero no sabe usar mucho la pata de atrás. Se desplaza como una foca... Hasta se mete en el agua", cuenta Estela. "No puede tener prótesis, porque no hay de dónde sostenerlas. No podría empujarse sola", explica.

La recuperación de Milagros estuvo a cargo de una protectora de animales, y la historia en su momento había trascendido con tanta repercusión en las redes sociales que se logró recaudar plata hasta desde el exterior. Incluso se comunicaron personas de España para adoptarla y hacerse cargo de los gastos. Tiempo después, al hacerse controles de las patitas, se le descubrió otro problema en el corazón, por el que fue también operado.

"En su momento la operación salió 11 mil pesos. Era mucha plata", le cuenta a LA NACION Paola del Conte, la primera persona a la que acudió Estela para pedir ayuda. Ella tenía una asociación protectora de animales en Luján. Hoy sigue a cargo de otros once perros más y colabora con un refugio de la zona que cuida transitoriamente centenares de animales. "Aunque no teníamos un peso para la operación de Milagros, no quisimos recurrir a la eutanasia. Queríamos quedarnos con la conciencia tranquila", cuenta.

En ese sentido, Del Conte considera que fue muy bueno que Milagros haya podido estar en Otra noche en familia, pero lamenta los mensaje críticos que circularon en las redes. "No sufrió ningún estrés porque estuvo siempre con la dueña. No se llevó a la perra a lucrar, fue a mostrar que se puede", señala.

Antes de la emisión, Estela y su familia habían ensayado con la perra y constatado que era capaz de realizar la prueba. De hecho, durante las prácticas, Milagros habría podido cruzar la pasarela de pasto sintético y nadar por el charco de agua a mitad de camino hasta reunirse con sus dueños.

El conductor del programa quiso asegurarse de que Milagros realmente pudiera realizar el juego en igualdad de condiciones y les ofreció a los participantes prolongar el tiempo de cronometraje por sobre los 60 segundos estipulados. Estela creyó que su perra podría lograrlo en 65 segundos, sin embargo, una vez transcurrido el tiempo, la perra seguía a mitad de camino.

Al aire del programa, que comenzó esta semana, Estela le dijo al conductor: "La idea era que Milagros pueda jugar como cualquier otro perro".

La perra Milagros en el jardín de la casa con una de sus dueñas
La perra Milagros en el jardín de la casa con una de sus dueñas Crédito: Estela Suárez

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