Quién quiere ser millonario: la concursante que le reveló a su familia en vivo que el año pasado se casó

Anamar es venezolana, contrajo matrimonio el año pasado pero nadie de su entorno estaba enterado
Anamar es venezolana, contrajo matrimonio el año pasado pero nadie de su entorno estaba enterado
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16 de mayo de 2019  • 00:25

Desde el estreno de esta nueva temporada de Quién quiere ser millonario han pasado todo tipo de concursantes: los seguros, los que fundamentan cada una de sus respuestas, los que utilizan todos los comodines, los que eligen hacerle caso a sus pálpitos y los que tienen historias de vida que logran conmover tanto a los televidentes como a su conductor, Santiago Del Moro .

Este miércoles, el primer participante fue Gustavo, un hombre que contó que hace unos años sufrió un grave accidente en la montaña. "Caí desde 250 metros en la Cordillera. Yo festejo dos veces mi cumpleaños. Iba por el camino de altas cumbres. Iba a hacer un trabajo. Generalmente tenés manos para bajar y manos para subir. Para ascender vas por el lado de la ladera y para descender, del lado de la montaña. Una persona que se ve que no estaba familiarizada con el camino de montaña me quiere pasar en más de una oportunidad", comenzó su relato.

"A más de 50 o 60 kilómetros por hora si no conocés el camino, no podés ir. En un momento me quiere adelantar y, cuando se me pone a la par, aparece de la contra curva un micro que venía de Chile. La persona se 'abatató', pegó el volantazo y me tocó. Me rozó, apenas, entre el paragolpes y la óptica trasera. Di un trompo y caí. Lo último que me acuerdo es haber visto el cielo azul. Me desperté ocho días después en un hospital. Estoy vivo porque la camioneta se clavó contra una piedra", finalizó.

Gustavo contó cómo fue el accidente que sufrió hace algunos años
Gustavo contó cómo fue el accidente que sufrió hace algunos años

Gustavo se llevó 30 mil pesos, luego de haber utilizado el comodín del público y jugarse, de todos modos, por una opción distinta a la que marcaba la tendencia.

Pero no fue el único concursante de la noche que contó su historia y se mostró decidido a la hora de seguir su instinto. Inmediatamente después llegó Anamar Reverol Pirela, una venezolana que desde hace tres años vive en la Argentina. "Más allá de los problemas que pueden llegar a haber y de la crisis, no podía haber elegido otro mejor país que este", contó.

"La última vez que mi mamá me visitó fue hace dos años. Después, yo fui el año pasado para allá y decidí que no quería ir más. Tengo planes de que ella se venga a vivir acá en agosto. O, por lo menos, que se quede a visitarme unos meses", reveló sobre su situación familiar.

A medida que el programa fue avanzando, la charla entre la concursante y el conductor se fue profundizando hasta que llegó la confesión: nadie de su entorno -ni sus padres, ni sus familiares ni sus amigos más cercanos- sabía que estaba casada.

"¿Estás de novia?", quiso saber Del Moro. "Más o menos", respondió ella entre risas. "Estoy de novia, pero mi estado civil es otro: estoy casada", indicó. Sus palabras, claro, exigían una explicación. "Para la gente, estoy de novia, pero estoy casada, en realidad. ¡Perdón, mamá! Mi novio y yo nos conocimos en febrero y nos casamos en agosto. Fue medio rápida la cosa. En realidad, todo empezó como un chiste. Él trabaja en una transnacional y me decía 'Si estuviéramos casados podríamos ir al gimnasio juntos, tener el mismo seguro médico...'. Y yo le contesté: 'Vamos a casarnos'. Así fue todo", recordó.

Anamar concurrió al programa junto a Heriberto, al marido de su mejor amiga. "Mi amiga me va a matar porque ella no sabe que me casé. Nadie lo sabe. Heriberto tampoco. No quise que se enterara nadie porque teníamos poco tiempo y yo soy medio impulsiva en mis decisiones. Mi mamá me va a matar, porque a ella le gusta toda la pompa, una boda de gigantes, invitar a 1000 personas", continuó.

Cuando llegó el momento de jugar por 20 mil pesos, a pesar de mostrarse con dudas, decidió no utilizar ninguno de los comodines. La pregunta fue: "¿Cuántas patas tiene una araña?". Anamar eligió la opción B, "6". Su respuesta fue incorrecta, pero lejos de desilusionarse, se despidió sonriendo: "No pasa nada. Ya después vendré otra vez".

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