Trap, rock y reggaeton: ante 1900 personas, Cazzu presentó su nuevo disco en el Teatro Ópera

La joven jujeña -de 25 años- es la primera mujer argentina que logra llevar la explosión de la música urbana hasta la mítica avenida Corrientes; en el show hubo invitados de importantes grupos, como Barderos y OsxMob.
La joven jujeña -de 25 años- es la primera mujer argentina que logra llevar la explosión de la música urbana hasta la mítica avenida Corrientes; en el show hubo invitados de importantes grupos, como Barderos y OsxMob. Crédito: Diego Spivacow / AFV
Belisario Sangiorgio
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30 de agosto de 2019  • 02:35

Cazzu - la jefa del trap- presentó oficialmente su nuevo disco Error 93. Ante 1900 personas, en el Teatro Ópera, inauguró una serie de tres shows que se extenderán durante todo el fin de semana. Las entradas ya están agotadas y, de esta forma, la joven de 25 años se transformó en la primera mujer que -durante la extensa historia de la música urbana argentina- logró montar, en pleno centro de Buenos Aires, un recital tan completo y extenso como arriesgado y divertido.

Antes que nada, este show inaugural fue -para Cazzu- una oportunidad: consolidada, reconocida alrededor del mundo, y alabada por los máximos referentes del trap, ella volvió al país para dejar en claro que, durante una carrera de más de una década, ha cosechado la versatilidad única que muchos intérpretes buscan. Tras un sinfín de recitales rústicos en bares y antros, ahora los recursos técnicos de alta calidad le permiten combinar con precisión los golpes de su voz y los cortes de las coreografías. Trabaja con la sencillez de quien juega, simplemente.

Crédito: Diego Spivacow / AFV

En ningún pasaje de la noche dejó de sonreír. Pero, a su vez, tiene una mirada tan firme, tan brava y tan sincera que es posible adivinar desde lejos la cantidad de sacrificios que Cazzu tuvo que realizar para coronarse como artista; sacrificios que -durante la noche del jueves- se tradujeron en la perceptible naturalidad con la que sus versos viajaron a través de los silencios y los gritos del público. El despliegue escénico estuvo dominado por luces violetas y verdes; por proyecciones audiovisuales y animaciones digitales de distintos motivos, como -por ejemplo- osos de peluche, graffitis, llamas, tormentas, ciudades.

Las estrellas del reggaeton puertorriqueño Dalex y Rauw viajaron a la Argentina para acompañar a su amiga durante el primer show en el Teatro Ópera

Crédito: Diego Spivacow / AFV

Crédito: Diego Spivacow / AFV

Cazzu dividió el show en tres segmentos. Durante la primera parte, interpretó sólo canciones de su repertorio solista, pertenecientes a dos géneros: el trap y el reggaeton. Abrió la fecha con "Mucha data", la misma canción que eligió para realizar el segundo videoclip del disco nuevo. Luego, cantó " Maldades". Y se detuvo durante un segundo para contemplar a su público. Pidió a los operadores que prendieran todas las luces. Observó en silencio.

Antes de entonar la tercera canción, Cazzu dijo: "Veo que saben todos los temas; y eso significa que nuestro amor es verdadero. A ver si se acuerdan...con este tema empezó todo".

En ese momento exacto, cuando apenas habían pasado quince minutos, el público -integrado mayoritariamente por mujeres- comenzó a gritar frenéticamente mientras sonaba la pista de " Killa", la canción que en abril de 2017 -con 18 millones de reproducciones- posicionó a Cazzu como una incipiente pero prometedora referente del trap local.

Luego, durante el show, continuó con "Ay, papi", una canción que grabó junto a otra trapera, llamada Joaqui; siguió "Rally", y -por último- cerró el primer tramo con "N.A.V.E", una canción producida por Omar Varela, y presentada en octubre de 2018 con un videoclip de corte futurista que resultó un éxito rotundo. Uno más.

Crédito: Diego Spivacow / AFV

En el segundo bloque del concierto, cantó "Toda" junto a Rauw; con Dalex interpretaron el tema "Pa mi" y, por último, el joven trapero Khea apareció en escena para "Loca". Sobre esta última canción, Cazzu dijo: "Es muy importante para nosotros". Y se refería puntualmente a que en la grabación del hit -y también de su remix- participaron artistas de la talla de Bad Bunny y Duki para generar 273 millones de reproducciones en YouTube, hace poco más de un año.

Cazzu arrancó el tercer segmento del show acompañada por los cinco rockeros músicos de su grupo "Emo Band", que hicieron temblar el teatro con una batería explosiva, un bajo, una guitarra, teclados y hasta con un DJ: los primeros dos temas de este segmento fueron "Fuego" y "RIP". La tercera canción no fue una de Cazzu sino que, por el contrario, se trató de la pieza "Wapo traketero", creada por Nikki-Nicole, una joven promesa rosarina que salió al escenario con un traje blanco y el pelo tirante, atado hacia atrás en una corta cola de caballo.

Nikki, de 18 años, cumplió sin problemas durante todo el tema frente a un teatro colmado; abrazó a Cazzu y -visiblemente emocionada- sólo pudo gritar "¡gracias!"

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- Crédito: Diego Spivacow

Inmediatamente después, subió un invitado de lujo; tatuado hasta en su cara, acostumbrado al coqueteo con los escenarios. "Esta es una noche histórica para la música argentina", dijo Homero, del grupo Barderos, con su voz criminal. Juntos cantaron "Catorce", y luego Cazzu siguió sola con "Catorce 2", "Penas y problemas", "Ya no quiero", "Mentiste"; y -finalmente- "Visto a las 00", el tema elegido por la artista en junio de este año para grabar el primer videoclip de su nuevo disco. Un single que hasta el momento suma 14 millones de reproducciones.

Sobre la recta final del show, Dalex, Rauw y Khea volvieron a cantar con Cazzu, pero en las canciones "Nada" y "Cubana". Después, para el hit "Tumbando el club", se sumaron Obbie de OsxMob, y los raperos Coqeein Montana y Marciano.

Antes de interpretar "Chapiadora", la joven cantante llamó a su público a abandonar las butacas; les pidió que se agolparan rápido frente al escenario. "Aunque esté prohibido", dijo. Y, cuando los agentes de seguridad del lugar intentaron impedir que las personas llegaran al frente del auditorio, Cazzu reprendió con firmeza: "¡No los toquen!".

Los guardias se quedaron quietos, como congelados por las órdenes de una piba de barrio. Y sólo quedaba tiempo para un bello descontrol: saltos, gritos y decenas de niñas y adolescentes emocionadas hasta las lágrimas por el simple hecho de poder tocar las manos de la jefa del trap.

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