¡Ups! Duplas de actores que no se llevaron nada bien...

Cinco casos que demuestran que, como en la vida misma, las relaciones laborales en Hollywood no siempre tienen un final feliz
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10 de septiembre de 2014  • 09:22

Cuando un productor apuesta a una película, se detiene a pensar en muchos factores. Entre ellos, claro, se encuentra quiénes serán sus protagonistas y si la química entre ellos funcionará... Pero, como decía el viejo y querido Tu-Sam, esa visión "puede fallar", y lo que surgió como un sueño rápidamente puede convertirse en una pesadilla para quienes tienen que convivir con dos egos que colisionan, una y otra vez, dentro y fuera del set.

A continuación, cinco fórmulas de actores que no se llevaron nada bien:

Julia Roberts y Nick Nolte no se bancaron

No está muy claro lo que sucedió entre ellos, pero las cosas detrás de cámara no funcionaron... y ellos no dudaron en hacérselo saber al mundo. Así, luego de filmar Uno contra otro, en 1994, Nick Nolte definió a Julia Roberts como "una persona no agradable". Ella le devolvió la gentileza y dijo que él era "un ser humano repugnante". Por suerte, los "elogios" quedaron ahí y nunca más volvieron a cruzarse en un set. A favor de ellos, hay que decir que la "mala vibra" no se notó nada en pantalla, y ambos resultaron convincentemente enamorados.

Sharon Stone y William Baldwin, dos a odiarse

Ella venía de consagrase como sex symbol y él prometía arrancarle algunos suspiros a la platea femenina. El tándem parecía perfecto para prender fuego la pantalla, con una historia basada en cámaras ocultas, voyeurismo y crímenes misteriosos... Pero la química entre Sharon Stone y William Baldwin no se produjo y Sliver terminó siendo uno de los fracasos más resonantes de 1993. Pero lo peor -o lo mejor, teniendo en cuenta el bodrio que resultó ser el producto terminado- ocurrió fuera de la mirada del público: la rubia y su compañero se terminaron odiando. Literalmente. De hecho, la leyenda reza que él se vio imposibilitado de hablar por una semana luego de que ella le mordiera la lengua durante uno de los apasionados besos que debían darse en el set. ¡Chica mala!

Harrison Ford y Josh Hartnett, dos galanes en apuros

Un galán maduro y un galancito en ascenso jugando al policial. Unir a Harrison Ford con Josh Hartnett para Hollywood: departamento de homicidios, en 2003, parecía una gran idea. Y lo fue en algún sentido, aunque las cosas dentro del set no resultaron tan sencillas. Al parecer, Ford hizo gala de su fama de malhumorado y Hartnett no tuvo el más mínimo interés en hacer migas con él, por lo que la comunicación entre ellos fue prácticamente nula. "Hubo momentos en que nos encontrábamos los dos sentados en el auto en que teníamos que rodar una escena y, a decir verdad, podríamos haber permanecido sin dirigirnos la palabra por horas", contó el joven actor tiempo después.

Colin Farrell y Jamie Foxx y los celos

Celos. Ese fue el factor que, poco a poco, fue corrompiendo la buena relación que, en un primer momento, había entre Colin Farrell y Jamie Foxx . Dicen que el actor irlandés -conocido por sus ocasionales "arranques" de furia- no vio con buenos ojos que su coprotagonista en Miami Vice ganara más dinero que él... Claro, Foxx venía de alzarse con un Oscar por su interpretación en el película Ray, y tuvo más créditos con los que presionar a los productores al momento de arreglar su contrato. Pero también están quienes cuentan la historia inversa: subido a sus nuevos aires de "estrella", Foxx se negó a filmar fuera de los Estados Unidos -tal como lo indicaba el guión original- y eso obligó al director, Michael Mann, a cambiar el final... y a tener que lidiar con la indignación de Farrell.

Ryan Reynolds y Wesley Snipes y los egos

Ay, los egos... Dicen los que saben que Wesley Snipes y Ryan Reynolds tampoco tuvieron una convivencia feliz durante el rodaje de Blade: Trinity. ¿Los motivos? La desconexión que existió entre ellos desde el vamos. Los rumores cuentan que Wesley estaba tan compenetrado con el rol de cazavampiros que se comunicaba con el director a través de notas que firmaba, lisa y llanamente, como "Blade". También que no se mostraba demasiado participativo al momento de rodar, que prefería encerrarse en su motorhome y dejar que Ryan hiciera su parte en las escenas que debían compartir, y que sólo aparecía para que le hicieran los primeros planos. Los muchachos que se encargaron de hacer el montaje de la película habrán estado muy agradecidos, seguramente, al momento de tener que hacer creíble una interacción que, en realidad, nunca existió.

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