Al-Khelaifi contra Florentino Pérez, el duelo de presidentes en el Mundial
La rivalidad entre Paris Saint-Germain y Real Madrid también se libra entre bastidores con una lucha
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La rivalidad entre Paris Saint-Germain y Real Madrid también se libra entre bastidores con una lucha de poder y egos entre dos presidentes: Nasser Al-Khelaifi y Florentino Pérez, una relación conflictiva que alcanzó su punto álgido con los casos de la Superliga y de Kylian Mbappé.
Al margen del reencuentro del miércoles por semis del Mundial de Clubes entre el capitán de la selección francesa y su exequipo, en el palco de lujo del MetLife Stadium, a las afueras de Nueva York, se sentarán dos de los dirigentes más poderosos del fútbol, de polos opuestos.
En un lado, Nasser Al-Khelaifi, un extenista de 51 años, íntimo del emir catarí Tamim bin Hamad Al-Thani y quien se ha convertido en el rostro del poder deportivo del reino.
En el otro, Florentino Pérez, empresario español de 78 años al frente del gigante ACS, uno de los principales grupos de construcción del mundo, y artífice del regreso del Real Madrid a la cima internacional a partir de la década de 2000.
Sus relaciones no siempre han estado marcadas por el colegaje. Inicialmente la animadversión nació de los negocios, ya que Pérez y ACS consiguieron numerosos contratos en el emirato gasístico del Golfo Pérsico al comienzo de la era catarí en el PSG en 2011.
Luego, en lo deportivo, Pérez se mostró bastante crítico cuando Le Parisien desafió el fair play financiero de la UEFA al fichar en 2017 a Neymar (220 millones de euros) y Mbappé (180 millones de euros) por precios astronómicos.
"Hay que respetar el fair play financiero, como todo el mundo. Supongo que si lo han hecho así es porque podían hacerlo", declaró el magnate español.
En 2021 chocaron por la propuesta de Pérez de crear un torneo continental, la Superliga, al margen de las competiciones de la UEFA y en 2024 los merengues contrataron como agente libre al astro francés sin dejar ni un solo euro al PSG.
Pulso de millones
El proyecto de la Superliga supuso una ruptura importante entre estos gigantes del negocio del fútbol.
En abril de 2021 doce equipos europeos con Real Madrid a la cabeza declararon la guerra a la UEFA lanzando una competición rival de la Liga de Campeones. El PSG y el Bayern de Múnich fueron los únicos grandes que permanecieron fieles a la Confederación Europea.
La operación fracasó bajo la presión de los aficionados ingleses y de los principales responsables políticos del Viejo Continente, pero el divorcio entre Pérez y Al-Khelaifi era ya un hecho.
El catarí aprovechó entonces para hacerse un hueco en las instancias dirigenciales, asumiendo la presidencia de la poderosa Asociación Europea de Clubes (ECA) y acercándose a Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA, de cuyo Comité Ejecutivo es miembro desde 2019.
"No tengo una buena relación con Florentino Pérez", admitió el dirigente en 2022 en TNT Sports Brasil.
En el entorno del dirigente parisino se considera que la Superliga "habría supuesto el fin de los campeonatos nacionales si hubiera tenido éxito" y se destaca su papel para acabar con esta idea del jefe del Real Madrid, muy apoyada también por Barcelona y Juventus.
"Ha restablecido la ECA. Ahora cuenta con cerca de 800 miembros repartidos en 55 países europeos, siendo el Real Madrid y el FC Barcelona los dos únicos grandes clubes que no forman parte de ella", afirma una fuente cercana.
"Esto significa que un futuro proyecto de Superliga liderado por Pérez nunca tendrá éxito", sostuvo, añadiendo que el español "quiere una Superliga porque no quiere competencia".
Relación envenenada
Los diversos intentos del Real Madrid por fichar a Mbappé a partir del verano de 2021 hasta la sonada marcha de la superestrella al término de su contrato en 2024, sin indemnización por traspaso, no hicieron más que envenenar las relaciones entre los dos presidentes.
El campeón del Mundial de 2018 es el goleador histórico del PSG con 256 tantos e ícono del fútbol francés.
Con el cambio de ciudad del delantero, el duelo entre Al-Khelaifi y Pérez se centra ahora exclusivamente en la gobernanza del fútbol continental, ya que el caso Mbappé está en manos de la justicia francesa, ante la que el jugador reclama a su antiguo club unos US$64,4 millones en concepto de salarios y primas no pagadas.
A falta de su competición disidente, el presidente del Real Madrid pretende desafiar a la UEFA ganando la lucrativa primera edición del Mundial de Clubes de 32 equipos, impulsado por la FIFA para romper la hegemonía de la instancia europea sobre el fútbol de clubes.
De ganar la semifinal, Pérez reforzará aún más el prestigio del equipo madrileño, ganador de 15 Ligas de Campeones, y aprovechará la ocasión para frenar las ambiciones devoradoras del PSG y de Al-Khelaifi.
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