La isla de EE.UU. que está prohibido visitar por lo peligrosa que es: pueden multarte por hasta 5000 dólares
Es propiedad del Departamento de Defensa y desde hace más de siete décadas es utilizada para hacer ejercicios militares con fuego real; las penas por incumplimiento van desde los miles de dólares hasta la prisión
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Puede parecer parte del guion de una película, pero no lo es. Frente a la costa de Carolina del Norte se ubica una isla sumamente peligrosa. De hecho, el riesgo es tal, que aquellos que se atrevan a visitarla podrían ser multados con hasta 5000 dólares, en caso de que logren salir vivos de allí. Se le conoce como Brown’s Island.
Situada en la costa este de Estados Unidos, esta isla se encuentra a lo largo del Canal Intracostero del Atlántico, entre Onslow Beach y Hammocks Beach State Park. Este territorio pertenece al Departamento de Defensa y su administración depende del Campamento Base Lejeune del Cuerpo de Marines.
A principio de mes y a través de sus redes sociales, el campamento le recordó a los ciudadanos que se mantuvieran alejados de la isla por medidas de seguridad. Y es que, aunque parezca exagerado, no se trata de cualquier isla, sino un espacio para realizar crudos entrenamientos como si fuesen un verdadero campo de batalla.
En la cuenta de Twitter del campamento sobran las imágenes de los rigurosos entrenamientos que los Marines practican. En las mismas, se los puede ver tratando de rescatar a compañeros en el mar, así como en otras están dentro de la isla, donde utilizan morteros y otras armas para adiestrarse.
Desde la década de 1940, la isla se utilizó para entrenamientos con fuego real, por lo que un número indeterminado de explosivos sin detonar como morteros, ametralladoras, cohetes y artillería todavía están enterrados bajo la arena y el barro. Un movimiento erróneo podría hacerlos estallar.

El peligro se mantiene presente, ya que, de acuerdo con The News & Observer, en 2019 se encontraron cuatro bombas Mark 82, cada una con casi 100 kilos de explosivos de alta potencia. Dos años más tarde, en 2021, se reveló que una bomba de la Segunda Guerra Mundial y de poco más de 110 kilos había quedado a la vista en la isla cuando la marea bajó.
“Cualquier movimiento o sacudida de los artefactos explosivos sin detonar, especialmente por botes o embarcaciones, podrían ser suficientes para activar una detonación”, advirtieron los funcionarios de la base en esa oportunidad.

De esa manera, los huracanes juegan un papel muy importante en el descubrimiento de material bélico enterrado en la arena. Con frecuencia, luego del paso de estos fenómenos, quedan al descubierto las armas, tras el movimiento de vientos y de agua.
Actualmente, las únicas personas que tienen permitido el acceso a la isla son los infantes de la Marina que están involucrados en entrenamientos con fuego real, de acuerdo con el Departamento de Defensa. De hecho, los militares deben ingresar al lugar acompañados por personal de EOD (Desactivación de Artefactos Explosivos, por sus siglas en inglés) debido a los peligros extremos.
Tratar de ingresar a la isla o pasear cerca de ella puede acarrear multas de 5000 dólares e incluso la cárcel. Dado el peligro mortal que el territorio implica, con frecuencia también se utiliza la cuenta de Facebook del campamento para recodarle a los ciudadanos que no deben pescar en sus alrededores, así como tampoco colocar trampas o redes de arrastre que puedan activar algún dispositivo.
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