Fue a EE.UU. por el sueño americano y lo perdió todo: el drama del argentino deportado lejos de su familia
Cruzó la frontera de modo ilegal desde México y lo detuvieron agentes de inmigración cuando estaba escondido en una zanja cercana al Río Grande
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El sueño de un futuro en EE.UU. se transformó en pesadilla para un argentino, expulsado del país en un vuelo de deportados, bajo custodia y con cadenas. Se trata de Mario Robles, que fue separado de su esposa y de su hija, quienes se encuentran en México. “No somos criminales, solo vamos por el sueño americano”, dijo tras aterrizar en Buenos Aires.
La deportación y el reencuentro con su madre en la Argentina: “Destrozado”
El avión de Omni Air International que transportaba a los deportados aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, Buenos Aires, durante la madrugada del 11 de septiembre. Poco después, los pasajeros comenzaron a descender en silencio, vestidos con uniformes grises y con pocas pertenencias en bolsas de tela. Afuera los esperaban familiares con ansiedad y lágrimas.
Entre los familiares que esperaban estaba Natalia, la madre de Mario, quien lo abrazó por primera vez en más de seis años. “Me llenó el corazón haberlos visto, pero también venía destrozado, porque yo pienso que no fue la forma adecuada de llegar. Es increíble como nos trataron”, relató Mario Robles a CNN.
Nacido en Villa Clara, provincia de Entre Ríos, decidió emigrar en 2019 a México por la situación económica de la Argentina. Se instaló en León, Guanajuato, donde trabajó en restaurantes y luego en la construcción. Allí conoció a Daniela, con quien formó una familia y tuvo una hija, Roxana.
Su vida en México iba bien, hasta que su suegro murió en Estados Unidos. Fue entonces cuando tuvo que hacerse cargo de la familia de su esposa. En ese momento decidió cumplir un sueño que siempre había tenido: emigrar a EE.UU. para trabajar unos años, reunir dinero para construir una casa y luego volver a México.
El cruce de México a EE.UU. y su detención en la frontera
El 16 de agosto, Robles partió rumbo a la frontera norte con el objetivo de ingresar de manera ilegal a Estados Unidos. Cruzó el Río Grande junto a otros migrantes y fue recogido por una camioneta. Durante el trayecto, fueron detenidos por agentes de control migratorio.
“Alcancé a escuchar eso, me quité la manta rápidamente y ahí fue cuando empecé a correr. El agente de inmigración me dijo que corrí como unos 500 metros”, contó.
Se escondió en una zanja, pero un perro de la Patrulla Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) lo descubrió. Entonces fue trasladado a un centro de detención en Laredo, Texas, donde pasó casi 48 horas en condiciones que describió como inhumanas: hacinamiento, poca comida y sin espacio para descansar.
“Es un cuarto de 8x8 metros, donde entran 20 personas, pero ellos ahí están continuamente sacando y metiendo personas. Éramos como 40. Estábamos todos apretados”, describió.

Durante casi tres semanas, Mario estuvo detenido sin poder comunicarse con su familia. Finalmente, a través de una usuaria de TikTok se puso en contacto con sus familiares. “Esta persona de las redes sociales me llegó a depositar dinero para que hablara con mi mamá y con mi esposa”, relató agradecido.
Pese a sus intentos por evitarlo, recibió la notificación oficial: sería deportado a la Argentina. Su mujer y su hija estaban en México, lo que significaba que quedarían separados.

El vuelo a la Argentina, con cadenas “como un delincuente de máxima seguridad”
El 9 de septiembre, Mario fue trasladado a Louisiana para abordar el vuelo de deportados rumbo a Buenos Aires. El viaje incluyó escalas en Colombia y Brasil.“Tenía cadenas en los tobillos, en la cintura, en el pecho y en mis muñecas, como si hubiera matado a 50 personas, como si hubiera sido un delincuente de máxima seguridad”, dijo, indignado.
Desde el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) confirmaron que Robles ingresó de manera ilegal a través del Río Grande y que fue procesado bajo una deportación acelerada.
Su deseo de volver a ver a su familia, pero sin regresar a Estados Unidos
Ya instalado en Villa Clara, Mario intenta reunir fondos para volver a México y reencontrarse con su esposa e hija. Según aseguró, no planea regresar a Estados Unidos.
“Yo estoy de acuerdo en que entré de la forma en la que no tenía que entrar, pero íbamos a trabajar”, explicó. Además, aseguró: “No volveré a hacer nunca más lo que hice”.
El joven entrerriano reconoce que su sueño americano se transformó en pesadilla, pero mantiene viva la esperanza de un nuevo abrazo con sus familiares. “Lo más hermoso va a ser el reencuentro con mi hija y mi esposa”, concluyó.
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