Es pediatra en Nueva York y revela cuál es el superalimento nutritivo que falta en las dietas de los niños
La doctora Kelly Fradin, especialista en salud infantil, sostuvo que esta legumbre en particular suele estar ausente en la alimentación diaria de los más pequeños
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La comida durante la infancia tiene un impacto directo en el desarrollo físico, emocional e intelectual de los niños. Por esa razón, especialistas en pediatría recomiendan construir desde los primeros años una base rica en nutrientes esenciales. En ese contexto, la doctora Kelly Fradin, pediatra con práctica en Nueva York, pone énfasis sobre un alimento en particular frecuentemente ignorado en la mesa infantil, a pesar de sus amplios beneficios: los porotos.
Los porotos y su rol fundamental en la dieta de los niños
- Fradin, autora del libro Advanced Parenting, destacó que enseñar hábitos alimenticios saludables desde la niñez es un factor determinante en la prevención de enfermedades crónicas y en la formación de un estilo de vida equilibrado.
- En un artículo publicado por CNBC, la pediatra aseguró que los porotos, también conocidos como frijoles, merecen más protagonismo en las comidas familiares.

Aunque suelen enfocarse en vegetales de hojas verdes, frutas coloridas o con grasas saludables como las paltas, muchos padres omiten las legumbres en la planificación de las comidas. Sin embargo, la pediatra aseguró que este es una fuente valiosa de nutrientes y deberían formar parte de una alimentación regular.
“Contienen proteínas que son cruciales para el crecimiento y la energía”, aseguró Fradin. Algunas variedades, como la soja, incluso ofrecen estas macromoléculas completas al contener todos los aminoácidos esenciales que el cuerpo necesita.
Beneficios nutricionales de los porotos
La doctora explicó que los porotos están cargados de micronutrientes importantes. Entre ellos se incluyen hierro, calcio, magnesio, potasio y zinc, además de una gran cantidad de fibra dietética, tanto soluble como insoluble.
La fibra insoluble contribuye al tránsito intestinal, ayuda a prevenir el estreñimiento y promueve una digestión saludable. Por el otro lado, la fibra soluble ayuda a mantener la sensación de saciedad, regula los niveles de azúcar en sangre y puede reducir el colesterol LDL, conocido como “malo”.
Una porción estándar de porotos, media taza, es suficiente para aportar un porcentaje significativo de las necesidades diarias de fibra en los niños. En un país donde apenas el 5% de la población cumple con la ingesta recomendada, según UCLA Health, esta inclusión puede marcar una gran diferencia.
Además, estas legumbres aportan folato, una vitamina crucial para la producción de glóbulos rojos y el desarrollo celular, así como para prevenir malformaciones en embarazos. “También contienen hierro, que es relevante para transportar oxígeno por todo el cuerpo”, agregó la pediatra.

Comparación con otras fuentes de proteínas
Aunque los productos animales siguen siendo una fuente destacada de proteínas, los porotos ofrecen una alternativa vegetal más ligera, accesible y sustentable. Mientras que 85 gramos (g) de carne pueden ofrecer unos 22 g de proteína, de acuerdo con el Departamento de Agricultura de EE.UU., media taza de esta legumbre contiene en promedio entre 7 y 9 g, con menos grasas saturadas y calorías.
Estas legumbres también tienen un alto contenido de potasio, un mineral fundamental para la regulación de la presión arterial, y que suele estar ausente en muchas dietas modernas. Además, incluyen cobre, ácido fólico, hierro y vitamina B6, nutrientes clave para el metabolismo, la oxigenación del organismo y la función cerebral.
El magnesio que contienen, por su parte, favorece la actividad muscular y nerviosa, y las grasas saludables de algunas variedades contribuyen a la salud cardiovascular y cognitiva. “La soja en particular tiene una buena cantidad de grasas saludables, como las omega 3 y omega 6, que favorecen la salud del corazón y del cerebro”, detalló Fradin.

Estrategias para incorporar porotos y otras legumbres en la alimentación infantil
La doctora insistió en que la clave para el éxito en la inclusión de legumbres en la dieta infantil está en la preparación. “No importa cuántos beneficios tenga un alimento si el niño no quiere probarlo”, afirmó.
Entre las sugerencias prácticas que ofrece se encuentran:
- Servir edamame (porotos de soja tiernos) cocido al vapor como snack o entrada.
- Incluir frijoles negros en quesadillas o burritos.
- Incorporar lentejas en sopas o estofados.
- Usar puré de porotos como base para dips o untables.
- Preparar postres nutritivos, como brownies de porotos negros, que combinan sabor y valor nutricional.
Además, al ser tan versátiles, pueden adaptarse tanto a paladares exigentes como a aquellos más aventureros. “La versatilidad facilita su incorporación a una amplia variedad de platos, lo que garantiza que haya una receta de porotos para todos los gustos”, señaló Fradin.
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