Según las fuentes consultadas por BBC Mundo, dos claves: un escándalo de fraude en el sistema de prestaciones sociales y la tensión política que hay entre el Gobierno y un estado demócrata como Minnesota
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El estado de Minnesota se convirtió, en las últimas semanas, en el epicentro de la ofensiva de Donald Trump contra la inmigración. Las redadas comenzaron a inicios de diciembre y se intensificaron a partir del 6 de enero, cuando el gobierno desplegó más de 2000 agentes federales en Minneapolis, en lo que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) dijo que se trata de su “mayor operación hasta la fecha”.
Según el gobierno, la llamada Operación Metro Surge busca deportar a los delincuentes que se encuentran de forma irregular en el país, aquellos a quienes el presidente Trump llama “lo peor de lo peor”.
La presencia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y de la Patrulla Fronteriza en la ciudad generó una gran ola de rechazo, especialmente luego de que agentes federales mataran a dos ciudadanos estadounidenses: Renée Good, el 7 de enero, y Alex Pretti el 24 de enero. El gobierno de Trump argumentó que en ambos casos los agentes actuaron en defensa propia y la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, afirmó que eran “terroristas”.
Minnesota tiene una población de migrantes indocumentados relativamente pequeña. Según un reporte del Migration Policy Institute (MPI) publicado en 2025, el estado aloja un 0,7% de los 13,7 millones de migrantes indocumentados que se estima que permanecen en el país (un porcentaje desproporcionadamente pequeño para su población).
¿Qué explica entonces que Trump haya elegido Minnesota para enfocar sus esfuerzos contra la migración? Según las fuentes consultadas por BBC News Mundo, hay al menos dos elementos a considerar: un escándalo de fraude en el sistema de prestaciones sociales y la tensión política que hay entre el Gobierno y un estado demócrata como Minnesota.

Un escándalo de corrupción y la comunidad somalí
Varios altos funcionarios del gobierno vincularon directamente la actual ofensiva contra la inmigración en Minnesota con un gran escándalo de fraude que involucra a la comunidad somalí que vive allí, la mayor del país.
A pesar de que el hecho se remonta a hace más de cinco años y decenas de personas ya fueron condenadas, el tema se reavivó a finales del año pasado cuando Trump lanzó ataques contra la comunidad somalí en Minnesota, a la que calificó de “basura” y señaló de ser culpable de la pérdida de miles de millones de dólares en fondos públicos.
Posteriormente, la indignación por el escándalo se intensificó gracias a un video viral publicado a finales de diciembre en el que un youtuber mostraba que algunas guarderías administradas por somalíes en el estado no operaban realmente a pesar de recibir financiación pública.
En el video, se ve al youtuber de 23 años, y simpatizante de Trump Nick Shirley, visitar guarderías administradas por personas de ascendencia somalí. En algunas, nadie le abre la puerta, y en otras, según relata, no hay ningún niño. Apenas tres días después de que se publicaran las imágenes, la secretaria Noem afirmó que el ICE se encontraba en el terreno adelantando una gran investigación “puerta a puerta” por el “fraude rampante” en las guarderías.
Días después, el 6 de enero, se anunció “la mayor operación del DHS hasta la fecha” con el fin de “ERRADICAR el fraude” de Minnesota. La función de los agentes del ICE y la Patrulla Fronteriza no es detener a personas que hayan cometido delitos como fraude. Su acción está restringida a hacer cumplir las leyes migratorias; es decir, a detener migrantes indocumentados.

En medio de su ofensiva contra la inmigración, Trump mantuvo un tono frontal contra los somalíes en Minnesota. “Se robaron más de US$19.000 millones. ¿Pueden creerlo? Resultaron ser más inteligentes de lo que creíamos”, afirmó el presidente en la reunión del Foro Económico Mundial en Davos, y agregó que los países occidentales no debían recibir “culturas extranjeras” que, dijo, fracasaron en construir su propia sociedad.
El profesor de Ciencia Política de la Universidad de Minnesota Michael Minta detalla que el gobierno de Joe Biden judicializó a varias de las personas responsables del fraude y que no eran solo somalíes, también estadounidenses blancos. “Y el estado de Minnesota también empezó sus propias medidas para combatir el fraude, así que no está muy claro por qué el gobierno de Trump está hablando de fraude ahora”, añade Minta.
Hay unas 80.000 personas de ascendencia somalí en Minnesota. Alrededor de 60 fueron condenadas por el escándalo de fraude en el sistema de prestaciones sociales. Ante la retórica de Trump sobre la comunidad somalí, el gobernador de Minnesota, el demócrata Tim Walz, señaló: “Lo único que le está haciendo daño a este estado es el mismo Trump”. “A nuestra comunidad somalí: los amamos y estamos con ustedes”, expresó el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, también demócrata.
La abogada de inmigración y profesora de la Universidad de Minnesota Ana Pottratz explica que la mayoría de los somalíes en el estado son ciudadanos estadounidenses, porque o nacieron en Estados Unidos o siguieron el proceso de naturalización tras haber llegado al país como refugiados en los años 90.
Por tanto, según Pottratz, las recientes acciones del ICE enfocadas en la comunidad somalí por el escándalo de fraude “no produjeron muchos resultados” y ahora “están más enfocadas en la comunidad latina”. Según el MPI, solo el 16% de los migrantes indocumentados en Minnesota son de origen africano mientras que el 67% son de origen latinoamericano.

Una cuestión política
Las medidas del gobierno de Trump en Minnesota y la reacción del gobernador Walz son un claro reflejo de su rivalidad política. Para la profesora Pottratz, eso puede explicar, al menos parcialmente, que el presidente haya escogido Minnesota para realizar este despliegue sin precedentes.
“Me parece que parte de la razón por la que Trump escogió al estado de Minnesota para emprender estas acciones de la migra (ICE) es que tiene un problema con nuestro gobernador”.
El mismo gobernador Walz, rival prominente de Trump desde que fue su contrincante en la campaña presidencial de 2024 como fórmula vicepresidencial de Kamala Harris, se refirió a la situación como un “teatro político”.
La Operación Metro Surge ocurre además en un año en el que habrá elecciones de mitad de mandato y de gobernador en Minnesota. Se esperaba que Walz fuera candidato para un nuevo periodo, pero renunció a su aspiración debido al escándalo de fraude en el sistema de prestaciones sociales.
En una muestra del tinte político de las circunstancias, los políticos federales y estatales se han acusado mutuamente de obstaculizar el trabajo y de ser responsables de que las protestas se hayan tornado violentas.
A la luz de los acontecimientos recientes, algunos congresistas demócratas ya amenazaron con provocar un nuevo cierre del gobierno argumentando que no están dispuestos a votar una ley para financiar al ICE.
Minnesota es a menudo considerado un estado santuario; es decir, que tradicionalmente acoge a los migrantes indocumentados y limita la cooperación con las autoridades federales para detenerlos y deportarlos.
El vicepresidente de EE.UU., JD Vance, señaló que esa falta de cooperación es la razón que explica que “las cosas se hayan salido tanto de control”. Pero el choque de las autoridades federales no ha sido solo con las autoridades del estado, sino también con la comunidad misma.
Según el profesor Michael Minta, “Minnesota tiene una historia de activismo y progresismo. Minnesota es un lugar en el que hay una fuerte resistencia a las políticas de Trump”. De hecho, la gente se organizó para proteger a los migrantes de la deportación y de posibles abusos de las autoridades migratorias.
La profesora Ana Pottratz describe que algunas personas se entrenaron voluntariamente para ser “observadores” de las acciones del ICE. “Eso significa que, cuando aparece un agente del ICE en su barrio, les avisan a los migrantes con silbatos para que se queden en casa y empiezan a grabar”.
Por último, los recientes incidentes en Minneapolis han recordado lo ocurrido en las protestas de 2020 por la muerte de George Floyd, un afroestadounidense que fue asfixiado por un policía. El asunto provocó fuertes choques entre Trump y el gobernador Walz en su momento y, según el profesor Michael Minta, también puede explicar que Minnesota se haya convertido en un epicentro de la ofensiva migratoria reciente.
Durante la campaña de 2024, el presidente recordó ante una multitud en Minnesota: “Cuando las turbas violentas de anarquistas y saqueadores y marxistas vinieron a incendiar Minneapolis, no pude lograr que su gobernador actuara”. Para el profesor Minta, “de alguna manera querían venir y mostrarle al mundo que iban a establecer la ley y el orden aquí, donde empezaron las protestas de George Floyd”.
Por Santiago Vanegas
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