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Lifestyle

A los 30. Vendió el auto y viajó a Albania para rastrear el origen de su apellido

Jimena Barrionuevo
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19 de agosto de 2019  • 13:39

¿De qué origen es tu apellido? ¿Cómo se pronuncia?, le preguntaban una y otra vez a Germán Xhemo cada vez que se presentaba en un lugar. Y la realidad era que ni siquiera él sabía la respuesta a ese interrogante. Curioso por naturaleza, se había criado con padres trabajadores que, año tras año, se esforzaban mucho para poder tener unas mercedidas vacaciones en Mar del Tuyú, en la costa argentina. "Creo que de ahí se surgió en mí el deseo de querer viajar y esa sensación de disfrutar a full el tiempo de vacaciones. También influyó bastante mi escuela secundaria. Estudié en el Carlos Pellegrini y cada año hacíamos un viaje de estudio por alguna provincia de nuestro país. En esos momentos nos enseñaban no solo a interesarnos por los atractivos turísticos sino también a interactuar con la gente y conocer más en profundidad la cultura local".

Al finalizar quinto año de la secundaria, los alumnos realizaban un viaje de estudio especial: a la división de Germán le tocaba Francia, porque era la que tenía idioma francés. Sin embargo, la desilusión se hizo presente. Unos meses antes, el viaje se suspendió. "En Francia había una crisis con revueltas callejeras, incendios de autos, me sentí tan desilusionado que me propuse ir por más y hacerlo por mi cuenta. Agarré un mapa de Europa y me planifiqué la ruta que quería hacer. Iba a estar tres meses; entonces decidí que, además, iba a conocer cinco países más. Era una locura pero linda y mis papás me apoyaron mucho porque confiaban en mí... fue mi regalo de 18".

En Ezeiza, cruzar la puerta de embarque y encontrarse completamente solo fue una sensación con adrenalina por la emoción y miedo, a la vez, por animarse a una aventura siendo tan joven. "Ahí me cayó la ficha de lo que estaba haciendo, con solo 18 años viajaba solo por Europa y encima era la primera vez que me subía a un avión. Así y todo el miedo se fue rápido y comencé una aventura inolvidable, la pasé excelente y conocí un montón de gente que me ayudó y me cuidó".

El viaje fue revelador en todo sentido. Germán había estudiado y planificado cada paso de su aventura. Entre algunas de las ideas que tuvo, fue hacerse miembro de Servas, una organización de intercambio cultural que se creó al finalizar la Segunda Guerra Mundial para fomentar la paz entre los pueblos. Por medio de la entidad, logró que más de diez familias le abrieran las puertas de sus casas. Con los anfitriones compartió comidas, salidas a museos, excursiones y experiencias inolvidables. "Nunca me voy a poder olvidar cuando fui invitado a la clase de español de uno de los chicos en una escuela en la ciudad de Colonia, en Alemania. O cuando me dejaron para mi solo un departamento con vista a la torre Eiffel, en París, y jacuzzi en el baño...sin siquiera conocerme". Al regreso, Germán ya no era el mismo. Había vuelto tan enriquecido que decidió estudiar turismo y descubrió su pasión por ese apasionante rubro.

Tierra de sueños

Pasaron los años hasta que llegó el momento de hacer otro gran viaje. Germán había terminado de pagar un plan de ahorro para tener el auto propio. Pero, en lugar de retirar la camioneta por la que estaba pagando, decidió recuperar el dinero y volver a cumplir mis sueños.

"Mi bisabuelo era albanés, mi apellido es Xhemo...crecí escuchando mucho una pregunta: ¿de qué origen es tu apellido? ¿cómo se pronuncia? Fue así que empecé a familiarizarme con Albania. Estaba próximo a cumplir mis 30 años y ya tenía todo encaminado para regalarme otro maravilloso viaje, esta vez para conocer la tierra de mis antepasados. Fue un viaje de tres meses, en pleno verano europeo. Arranqué en Italia, la tierra de mis otros bisabuelos y festejé mis 30 en la cima del monte Solaro, en la Isla de Capri. Continué mi travesía por Grecia, Turquía y por fin pisé tierra albanesa...¡qué emoción! ¡qué país más hermoso! Qué gente más amable, se sorprendían de ver un argentino viajando por su país y más aún un Xhemo. Era cosa de llegar a un hotel y ya me decían sos el primer argentino que se aloja acá".

En Albania Germán vio cómo se caían, uno a uno, todos sus prejuicios. "Es cierto que no tiene una buena reputación y en algún momento fue un país comunista y muy pobre, pero así y todo yo quería ir a conocer la tierra de mis antepasados. El idioma albanés es más que complicado, pero por suerte la mayoría hablaban inglés o italiano y nos defendíamos bien".

Arracó entonces su aventura albanesa tomando un micro en Atenas, la idea era viajar toda la noche y llegar de madrugada a Saranda, una importante ciudad turística del sur del país. "Recuerdo con emoción cuando el micro se frenó en la frontera de Grecia y Albania y tuvimos que bajar para hacer el control en migraciones. El albanés que me atendió leyó mi apellido, vio mi nacionalidad argentina y me sonrió. Xhemo es bien típico de allá... y yo ya estaba pisando suelo albanés. Fueron muchas sensaciones y muy lindas las que viví, sentí que estaba ahí por mí y por toda mi familia, cumpliendo el sueño de todos".

El primer día en Saranda fue inolvidable para Germán. En el hotel le decían que era la primera vez que un argentino se alojaba allí. Probó comidas típicas, cervezas locales y obviamente disfrutó de las espectaculares playas. "Nunca me sentí inseguro, todo lo contrario, me sorprendió el nivel y el desarrollo que va teniendo el país. Me imaginaba encontrarme con un país pobre y peligroso y fue todo lo contrario. Lo único complicado era trasladarse de una ciudad a otra, se ofrecen servicios de buses privados pero hay que averiguar bien de antemano de dónde salen, ya que no hay siempre terminales de buses como a las que estamos acostumbrados".

Continuó su viaje hacia las playas de Drymades y Dhermi. El primer día alquiló un kayak y estuvo tres horas internado en el mar, una piscina interminable que le regalaba el mar jónico... playas, sol, montañas y el agua turquesa, ¿qué más podía pedir? Siguió su camino hacia Tirana, la capital. "Me sorprendió la limpieza de la ciudad, el buen nivel de infraestructura, se notaba el progreso y que atrás dejaron lo peor del comunismo y de la dictadura que los castigó durante tantos años. Quedé maravillado con la cantidad de Mercedes Benz que había en las calles, viejos y nuevos, creo que nunca vi un país con tantos vehículos de esa marca...dicen que la mayoría son ingresados por contrabando". Allí en Tirana se hizo amigo de un griego que se alojaba en el mismo hotel y que también viajaba sólo, así que recorrieron juntos un tramo importante. "Lo que mas destaco de Albania, la amabilidad de su gente, me veían con el mapa en el colectivo y enseguida se acercaban a ofrecerme ayuda. Todo salió perfecto y me llevé la mejor imagen de este país, que me cautivó y al que seguramente volveré. Y ahora ya se cómo se pronuncia mi apellido en albanés"

La guerra había marcado la infancia de Germán y se propuso investigar sobre ciertos asuntos de los que había oído hablar. "Los que somos de la generación del ´87, nos vestíamos para ir a la escuela y escuchábamos en los noticieros cosas que no entendíamos: Yugoslavia, separación, guerra, muertes... Por eso quería seguir adentrándome en la historia y quedé enamorado de Sarajevo. Conozco 25 países, muchísimas ciudades y sin duda que esta es la ciudad que más me voló la cabeza, la que más me movilizó, la que me conquistó. Por fin entendí lo que pasó, experimenté la crueldad de la guerra y tuve una mezcla de sensaciones muy rara...tristeza, nostalgia y la alegría de estar ahí, cumpliendo mi sueño".

Germán regresó a la Argentina y actualmente vive en el barrio de Villa Urquiza, en la ciudad de Buenos Aires, en una casa que convirtió en mini hostel. Allí aloja a turistas de todas partes del mundo. ¿"Será que así siento que sigo viajando, que sigo conociendo culturas y aprendiendo... gente que me transmite esa vibra viajera que me encanta y me hace seguir recorriendo el mundo".

La voz del especialista

Magdalena Fernández Lemos, Directora Ejecutiva de la Fundación Enseñá Por Argentina, es Licenciada en Ciencias Políticas y Gobierno, Profesora de Nivel Secundario y Superior y tiene un Posgrado en Gestión. Además de dar clases, tiene experiencia acompañando a madres jóvenes judicializadas, personas en situación de calle y mujeres emprendedoras, así como también facilitando espacios lúdicos de apoyo escolar. Reconocida por su liderazgo, en 2018 fue seleccionada para representar a la Argentina en la cumbre internacional Youth 20 donde debatió con otros 79 jóvenes del resto del mundo acerca de temáticas relacionadas al Futuro del Trabajo, Educación, Habilidades para el Siglo XXI, Sustentabilidad y Emprendedorismo.

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