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Lifestyle

Brasil. 3 platos para comer en las playas más "argentinas" del país vecino

Rodolfo Reich
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23 de enero de 2020  • 16:24

Cada año, más allá de coyuntura económica, el dólar turista y los destinos que se ponen circunstancialmente de moda, decenas de miles de argentinos rompen la alcancía personal y enfilan con fidelidad a las playas brasileñas. Allí van, seducidos por el mar cálido, el sonido rítmico del portugués y un clima sin los temidos cortantes vientos del Atlántico sur.

De hecho, para muchas provincias argentinas (el litoral, el norte y el noroeste, por ejemplo), el viaje en auto a Florianópolis y alrededores no es más largo que enfilar para el corredor costero bonaerense. Más allá están las playas de San Pablo, luego la maravillosa Río de Janeiro, con su mitología a cuestas (algo desdibujada por la militarización de sus calles). Ya al norte, el paraíso brasileño está punteado por ciudades repletas de sonidos, sabores y olas, como Salvador, Fortaleza, Maceió y Natal, entre otras, cada una reuniendo a su alrededor infinitas playas, desde las más populares a las aún escondidas. Y si bien la comida brasileña no cuenta con el prestigio de otras gastronomías latinoamericanas -algo que está cambiando rápidamente-, en vacaciones los platos playeros maravillan con frescura y simpleza, mezclando el mar, el campo y las tradiciones inmigrantes. Aquí, tres platos para comer en Brasil, con los pies en la arena.

Pastel de camarão en Florianópolis

La isla de Floripa, por cercanía y tradición, es uno de los grandes destinos elegidos por turistas argentinos. Su intensidad al norte y su tranquilidad al sur proveen opciones para todos los gustos, con resorts lujosos y pousadas o airbnb a buenos precios. A la hora de comer, por esta zona mandan los petiscos, pequeños platos para poner en el medio de la mesa y compartir entre muchos. Isca do peixe, camarão a milanesa, marisco ao bafo, lula alho e óleo, son opciones posibles. Ahí es donde pisan fuerte los pastéis, versión local de las empanadas fritas, con rellenos que van del frango (pollo) al queijo, del siri (cangrejo) al gran favorito, el de camarão. La receta de este último es simple: las tapas se venden en todo mercado de la zona, pero también se pueden hacer caseras, con crema, harina de trigo y sal. Para el relleno, se cocina en sartén los camarones con ajo y cebolla picados; apenas se dora la cebolla hay que agregar tomate concassé, morrón, sal y perejil y seguir cocinando hasta reducir. Finalmente se espesa con almidón de maíz disuelto en leche. Con este relleno ya frío se rellenan las tapas, se cierran (pueden ser tapas redondas y darles la misma forma que a la empanada argentina; también hay tapas rectángulares o cuadradas) y se fríen en el momento de comer.

  • Un gran lugar donde probarlo es la petiscaria Ilha Formosa, en el centro de Florianópolis, sobra la enorme Lagoa da Conceicao. Dirección: Avenida das Rendeiras 1956, Lagoa da Conceicao, Florianópolis.

Tapioca en Maceió

Como menos prensa turística en Argentina, Maceió es la puerta de entrada a uno de los corredores playeros más hermosos de todo Brasil, la llamada ruta ecológica, que consiste en unos 40 kilómetros de playas amplias y desiertas, repletas de corales para bucear o hacer snorkel, miles de palmeras, cocos verdes recién cosechados y pousadas desparramadas a los pies del mar. Pero incluso Maceió, más allá de ser la capital del estado de Alagoas, con un millón de habitantes, tiene una costa preciosa, con un mar verde y muy cálido. Y es también uno de los lugares donde se preparan algunas de las más ricas tapiocas de todo Brasil. Si cada región tiene su propia tradición de tapiocas, Maceió es famosa por sus rellenos muy abundantes.

Elaborada a base de fécula de mandioca hidratada, la tapioca es la versión de tortilla -que compite con nuestros panqueques- que hay en todo el nordeste brasileño. Sin gluten, sin necesidad de agregar grasa alguna a la cocción, posible de completar con rellenos dulces o salados, y con una historia que remonta a las poblaciones originarias de la zona de Pernambuco (previo a la conquista portuguesa), es un plato es fácil de hacer y delicioso de comer.

Lo primero es contar con la masa, que se puede hacer casera - hay guías en youtube, pero también se puede comprar ya hecha: en Argentina la vende Bem Brazuca Tapiocaria por redes sociales, con entrega a domicilio). Esa masa se pasa por un colador fino hasta que quede con la textura de una harina gruesa y se coloca directamente en una sartén, formando una capa fina (agregando manteca queda aún más rica). En uno o dos minutos se forma la tortilla. Luego se puede rellenar con infinitas variantes: del lado salado, queso, huevo, carne picada, pollo, pavita, choclo y palmitos son productos clásicos; del lado dulce, leche condensada, banana, Nutella, chocolate, dulce de leche, entre otros.

  • Un gran lugar para probarla: Tapioca Maria Bonita, en Praia de Jatiúca. Dirección: Av. Dr. Antônio Gomes de Barros, 126, Praia de Jatiúca, Maceió

Acarajé en Salvador

Crédito: IG es Acarajé Dária e Laura.

Bahía, con la ciudad de Salvador a la cabeza, es el arquetipo que muchos argentinos tenemos del Brasil predilecto para las vacaciones. Por la música -desde el festivo axé a los tambores de Olodum-, el baile, el sonido de las calles, el candomblé, el histórico Pelourinho, las playas y paisajes. Y los sabores, claro. Ahí es donde aparece el acarajé, símbolo sincrético heredado de la "inmigración" esclava africana. La receta es simple pero trabajosa: primero, se hidratan porotos tape (los de color claro con un ojo negro en el medio) por doce horas para que se ablanden. Luego se los frota entre sí para despegar la piel; es importante quitar todas las pieles posibles, lavando y frotando varias veces los porotos entre sí. Ya pelados, se procesan con cebolla y sal hasta formar una pasta. Con dos cucharas, se les da forma de bola y se fríen en abundante aceite de dendé (opción más liviana: mezclar aceite neutro con algo de dendé) hasta que queden crocantes por fuera y cremosas por dentro. Así, ya se pueden comer mojándolos en alguna salsa, pero lo más tradicional en todo Bahía es abrirlos al medio y rellenarlos con vatapá, una pasta a base de camarones, maní, pan viejo, tomate, leche de cocó y más aceite de dendé. Clásico de la cocina callejera, es común ver en algunas esquinas de Salvador a bahianas de ropa blanca, collares coloridos y pañuelos en la cabeza, con grandes sartenes al fuego vivo friendo los acarajés en el momento.

  • Un gran lugar donde probarlo, reconocido como uno de los mejores de la ciudad, es Acarajé Dária e Laura, que se instala todas las tardes en la esquina de Rua Artur Gomes de Carvalho con Rua dos Maçons. Dirección: Rua Artur Gomes de Carvalho 246, Pituba, Salvador.

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