Es argentino, arrasó en el Mundial de la Pizza y dejó un secreto: “Si no tenés la harina específica, no sirve de nada el resto”
Ezequiel Ortigoza volvió a obtener la medalla de plata en la categoría Freestyle durante la 33° edición del certamen en Italia; en diálogo con LA NACION, detalló cómo fue la preparación de su rutina que incluyó malabares con fuego y una masa de seis kilos
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En la meca de la gastronomía italiana, el talento argentino volvió a quedar bajo la lupa internacional. Durante la 33° edición del Campeonato Mundial de la Pizza, celebrada en Parma, Ezequiel Ortigoza se consolidó como una figura estelar del circuito profesional al obtener, al igual que en 2025, el segundo puesto en la exigente categoría Freestyle. Su desempeño no solo le valió la medalla de plata, sino que reforzó su estatus dentro del Salón de la Fama del certamen, un reconocimiento reservado para los maestros que marcaron un antes y un después en esta disciplina técnica y artística, a la cual describió, en diálogo con LA NACION, como la categoría “más desgastante de todas”.
La rutina de Ortigoza en Parma fue una performance cargada de destreza, riesgo y creatividad que cautivó tanto a los jueces como al público presente. Entre los momentos más impactantes de su exhibición, el pizzero incorporó acrobacias con fuego y un cierre magistral: el giro de una masa de más de seis kilos con una circunferencia que superó el metro y medio de diámetro sobre su propia cabeza. “No solo tenés que auto superarte, sino reinventarte. Y si saliste segundo o tercero, es más trabajo todavía. Hay que hacer algo nuevo, porque el jurado, aunque pasa un año, se acuerda de todo”, remarcó con respecto a la edición anterior.

Este despliegue técnico le permitió alcanzar una puntuación de 484, número que lo dejó a una distancia mínima del ganador Nicola Matarazzo, quien obtuvo 485 puntos, según los resultados oficiales de la competencia. Sobre esto, Ortigoza expresó: “Mi idea era competir este año, ganar y retirarme de esta categoría porque me estresa muchísimo. Pude salir campeón en Las Vegas y en Nápoles, pero tengo la espina de este campeonato. Creo que este año me dolió más saber que quedé segundo por un punto”.

La participación de Ortigoza no se limitó a su especialidad, sino que el maestro pizzero también se destacó en otras categorías: logró el 6° puesto en la prueba de la pizza más larga, con una dimensión de 107 centímetros; obtuvo el 18° lugar en pizza a dúo junto a su colega Damián Mármol; y alcanzó la 13° posición en la categoría de velocidad, con apenas 01:20:06. Estos resultados reflejan una polivalencia que, sumada a su trayectoria, lo posiciona como uno de los referentes más completos de la delegación nacional, algo que él mismo reconoce al mencionar que en 2024 se convirtió en el primer latinoamericano que subió al podio en 34 años del campeonato.

El éxito de Ortigoza se inscribe en un proceso de crecimiento sostenido para la Argentina, que logró subir al podio del Mundial de la Pizza durante los últimos tres años. Por eso, se animó a darle un consejo a todos aquellos que disfrutan de cocinar pizza casera. “Si uno no tiene la harina específica para hacer pizza, no sirve de nada el resto, la harina es el pilar. Hay que utilizar harina de uso profesional, a partir de ahí se sigue el procedimiento y cambia un montón”, remarcó.
En 2024, el país obtuvo el segundo puesto en la categoría Napolitana STG; en 2025, el propio Ortigoza se alzó con la plata en Freestyle; y en 2026, reafirmó su posición de subcampeón mientras otro miembro del equipo también lograba notoriedad global. Al respecto, reveló sus próximos pasos en la competencia: “Uno de mis objetivos es poder sacarme la espina y ganar este campeonato. Es lo único que me falta para poder ganar todo. Voy a trabajar muy duro para que se pueda lograr”.
El largo recorrido de Ortigoza hasta brillar en el Mundial
El camino de Ortigoza, quien también es copropietario de la pizzería Furore en el microcentro porteño, está ligado a una vida de formación técnica que comenzó a los 15 años en locales tradicionales como El Cuartito y Güerrín. Aquellos primeros pasos, combinados con su posterior especialización en la acrobacia, le dieron las herramientas para profesionalizar un oficio que hoy lo encuentra en plena competencia contra los mejores del planeta, aunque no todo fue color de rosas.

Según contó el protagonista a LA NACION, sus estudios por esta disciplina comenzaron en 2014, cuando trabajaba diez horas y tenía dos horas de viaje hasta su casa. Por esta razón, practicaba por las madrugadas para poder convertirse en uno de los mejores del mundo y decidió complementarlo con clases de aeróbico y coreografías.
Al recordar su primera experiencia en la cita máxima de la pizza, mencionó: “Desde la primera vez que fui en 2016, el cambio fue brutal. Al primer campeonato fui a aprender, y entrené hasta el día de hoy, que pasaron diez años. Siempre hay algo para aprender y reinventarse, así que creo que no hay un techo en el freestyle”.
El éxito de Argentina en el Mundial de la Pizza 2026
La delegación argentina estuvo compuesta por 12 profesionales que trabajaron con un nivel de planificación meticuloso en Parma. Según la Asociación Argentina de Pizzerías y Casas de Empanadas (APYCE), la preparación incluyó jornadas en el laboratorio del molino Agugiaro & Figna y pruebas técnicas en hornos Morettiforni, tecnología de última generación que se emplea en las competencias internacionales.

La colaboración de firmas como Sunmix, que facilitó amasadoras de élite, fue clave para que el equipo lograra ajustar variables de fermentación y reacción de la masa, elementos críticos para la alta competencia donde conviven más de 700 participantes de 51 países. Sobre esta cantidad de sabores distintos, Ezequiel Ortigoza no quiso elegir a la mejor: “Para mí no hay una mejor pizza o pizzería, todos tienen gustos diferentes. En los campeonatos es cuestión de pegarla y tener un poco de suerte con el jurado”.

Junto con Ortigoza, Luciano Grigolato se convirtió en otro de los protagonistas destacados de la delegación nacional. Este pizzero argentino radicado en España gestiona su propio emprendimiento familiar y alcanzó el 10° puesto en la categoría de Pizza Clásica, con 785 puntos, y el 16° en la modalidad de Pizza Romana. Su desempeño permitió que Argentina también figurara en el Top 10 de la prueba más tradicional y concurrida del campeonato, en la cual participaron más de 350 personas.
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