Las mejores seis técnicas para aplicar en ambientes hostiles y ponerle fin al maltrato verbal
Lo importante es siempre poner límites y no entrar en la discusión porque si no siempre uno saldrá perdiendo
3 minutos de lectura'


Con mucha frecuencia me consultan sobre cómo manejarse en ambientes hostiles, cómo ponerle límites al maltrato verbal. Te comparto seis técnicas asertivas que pueden servir a tal fin. Ninguna es mejor que otra. Lo importante es ir incorporándolas y practicándolas. Y, sobre todo, no explotar, no “morder el anzuelo”. Porque eso es precisamente lo que busca todo maltratador. Pero tampoco tragarse el enojo e implotar. Veamos…
1. Ignorar
Como se dice comúnmente, es “hacer oídos sordos”. Frente a la “patadita”, a la ironía: “Bueno, parece que engordamos unos kilitos por acá”, lo ideal es seguir hablando de lo que uno estaba hablando con una ignorancia selectiva. Una técnica que, en algunas circunstancias, resulta muy efectiva.
2. Reírse
“¿Se te está cayendo el pelo a vos, o me parece a mí?”. “No, se me está cayendo la cara”. “Vos sos medio tonto, ¿no?”. “Sí, de lunes a viernes”. El uso del humor indica que no nos hemos enganchado y que estamos volando por encima de la ironía del otro.
3. Dar las gracias
Cuando alguien nos suelta algo desagradable, podemos responder simplemente: “Lo voy a tener en cuenta, muchas gracias”. De ese modo, logramos salir de la situación sin explotar ni implotar.

4. Hacer uso del “disco rayado”
Frente al discurso agresivo de alguien, podemos repetir una misma frase: “Pero yo lo que opino es esto… pero yo lo que opino es esto… pero yo lo que opino es esto…”. Así, repitiendo una y otra vez nuestra posición, descolocamos a nuestro interlocutor.
5. Poner un límite directo
Sin gritar ni enojarnos, decimos lentamente y con calma, mirando a la persona a los ojos: “Por favor, no me hables así que no me gusta”. O: “Te pido, por favor, que no me grites que no me gusta”. Y, si es necesario, lo repetimos varias veces.
6. Decir algo sin sentido
Cuando alguien nos agrede, podemos elegir decirle algo como: “El viento sopla, el sol sale, pero la montaña observa”. Es decir, una ridiculez que inventamos en el momento (como lo que acabo de hacer al escribir estas líneas) o varios refranes conocidos, pero mezclados: “¿Sabés que solía decir mi abuela? Tanto va el cántaro a la fuente, que pájaro en mano… pensalo”. Y nos vamos.
Lo importante es siempre fijar límites y no entrar en la discusión porque, cuando entramos en una batalla que no elegimos, aunque ganemos, terminamos perdiendo. Necesitamos aprender a construir con nuestras palabras atmósferas de paz, de calma, de alegría y de validación. Porque, como suelo mencionar, hacia atrás están las pérdidas y, hacia adelante, las oportunidades.
Otras noticias de Emoción
Neurociencia. ¿Por qué nos duele que nos lleven la contra? Lo que pasa en tu cerebro cuando alguien no piensa como vos
Cómo vivís las relaciones. Dime cómo reaccionás cuando alguien no te contesta un mensaje y te diré qué tipo de apego tenés
"Ombligo del mundo". SOS: tengo un hijo narcisista y no sé qué hacer
1Dos importantes automotrices se alían para crear un auto “económico”
- 2
Buenos Aires CRC, el club de rugby más antiguo de América, venció al más añejo de África en Ciudad del Cabo
3Japón: la historia de Punch, el mono bebé del zoológico que lleva a su peluche por todos lados
4Brilló con Tato Bores, su nombre suena para Gran Hermano 2026 y hoy rompe el silencio sobre la cara oculta del éxito









