SOS: tengo un hijo narcisista
Estas son dos señales que pueden resultar útiles para distinguir esas actitudes y qué hacer cuando pasa esto
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A muchos padres, les sucede, a la hora de discutir con su hijo (o hija), que este se niega a entender sus razones; por lo cual, ninguna cosa que puedan decirle lo hará cambiar de opinión. A veces, incluso, intentará hacerles creer que no son buenos padres, en un intento por hacerlos sentir culpables.
En estos casos, ese hijo, como explico en mi último libro Narcisistas, puede estar revelando rasgos narcisistas y no logrará distinguir los límites impuestos, a nivel emocional, vengan de quien vengan. Es por ello que actuará como si fuera “el ombligo del mundo”. ¿Y cuáles suelen ser sus armas más comunes? Principalmente, culpar o rechazar al otro con el objetivo de ejercer el control de ese mayor a quien desafía.
En la mayoría de los casos, ese hijo no tiene conciencia del daño que le inflige a la gente que lo rodea, y tampoco le importa lastimar a los demás. Un rasgo típico del narcisismo. De la misma forma, le resulta muy difícil tolerar la frustración y, aun cuando sus requerimientos, a veces desmedidos, sean complacidos, jamás se mostrará agradecido y contento. ¡Seguirá demandando cosas y creyendo que el resto de la gente siempre le debe algo!
Bien podríamos preguntarnos qué es lo que pretende con su actitud. En el fondo, busca desesperadamente la aprobación o validación de quienes lo rodean. En especial de sus padres, pero también de: abuelos, hermanos, tíos, docentes, etc. Si eres un adulto al que le toca lidiar con este tipo de personalidad en niños o jóvenes, tan comunes hoy en día, te comparto a continuación dos señales que pueden resultar útiles para distinguirla:
- Acostumbra culpar a otros cuando las cosas no resultan como deseaba o esperaba.
- Manipula las emociones ajenas con el fin de conseguir aquello que quiere.
Muy probablemente, no se dé cuenta de lo que genera en los demás su forma de actuar. Y, por lo general, cuando no sucede lo que él desea, se siente (y se manifiesta) sobrepasado por un sentimiento de frustración. Además, le cuesta mucho aceptar que alguien lo critique, juzgue o cuestione por sus acciones.
Estimado adulto, tené esto muy presente: un hijo, un hermano, un sobrino o un alumno con rasgo narcisistas suele comportarse de manera negativa sin pensar jamás en el otro y, por ende, sin sentir culpa por ello. Por duras que parezcan, estas son sus principales características cuya manifestación a lo largo de los años analizaremos próximamente.
“¿Qué parte de yo no entendiste?”, de un menor narcisista a un adulto.
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