Fotos: el fantasmal pueblo de Tenerife que fue abruptamente abandonado en 1945
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Cuando terminó la guerra civil española, se detectaron alrededor de 200 casos de lepra en Tenerife, la isla más grande de las Canarias. Con la premisa de aislar a los enfermos como única opción para frenar los contagios, se construyó en una de sus costas deshabitadas una colonia con sanatorio e iglesia que nunca llegó a habitarse, ya que antes de finalizada la obra se encontró la cura a la enfermedad.
Entre los fantasmales edificios, se destaca el sanatorio de Abona, que fue diseñado en 1943 sobre la inhóspita costa sureste de la isla. Hoy, esa construcción está abandonada junto con la iglesia a medio terminar y unas 40 construcciones más que incluyen viviendas y un crematorio.
La comunidad fue diseñada por el arquitecto español José Enrique Marrero Regalado y pensada como un destino de cuarentena. En ese momento, se pensaba que el aire cálido del mar ayudaría a mantener a raya a las bacterias, que finalmente fueron derrotadas en 1945 cuando se descubrió un tratamiento eficaz para la lepra.
Desde aquel momento, los restos de cemento se convirtieron en un pueblo eternamente vacío y solitario que ha sido escenario de campamentos militares, festivales y que, alguna vez, tuvo el sueño frustrado de ser un saludable centro de vacaciones.
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