Huevos y conejos: tres opciones para endulzar la Pascua

Opciones diferentes para sumar a la búsqueda del domingo
Opciones diferentes para sumar a la búsqueda del domingo Crédito: Rodolfo Reich
Rodolfo Reich
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17 de abril de 2019  • 13:02

Las estadísticas afirman que la Pascua es el momento del año en que se consume más chocolate en Argentina (datos que se repiten en buena parte del mundo). Por estas fechas los grandes fabricantes mundiales, las marcas nacionales y también los pequeños pasteleros independientes ponen manos a la obra, elaborando cientos de miles de huevos a base de chocolate para conquistar el corazón, estómago y billetera de sus clientes. No importa dónde se mire, el país entero se convierte en una gran vidriera golosa, con kioscos omnipresentes, grandes supermercados, panaderías de barrio y las boutiques más exclusivas decorando sus vidrieras con motivos pascuales, rendidos al influjo chocolatero en una competencia tan dulce como deliciosa.

La tradición de esconder huevos y comer chocolate en Pascuas responde a explicaciones que van de los pagano a lo religioso, relacionando al huevo y al conejo con la fertilidad, con la primavera (en el hemisferio norte) y con una cuaresma estricta que prohibía no sólo la carne sino también el consumo de huevos hasta el Domingo de Resurrección. Pero como sucede muchas veces, la costumbre le ganó a las creencias, convirtiendo a esta fecha en una excusa válida para permitirse un lujo personal. Ese placer maravilloso que depara poner un pedacito de buen chocolate en la boca y permitirle que se derrita allí lentamente. Aquí, tres opciones recomendadas.

Huevo de chocolate orgánico de Mamuschka

Huevo orgánico de Mamuschka
Huevo orgánico de Mamuschka Crédito: Rodolfo Reich

Nacida en pleno corazón patagónico, Mamuschka es hoy una de las pocas marcas de chocolate del país que trabaja directamente con el grano de cacao (el famoso "bean to bar", un mandamiento que respetan hoy las mejores chocolaterías del mundo), completando así el ciclo de producción en su propia casa. "Recorremos las fincas de origen en lugares como Ecuador o Perú, acordamos con el productor cada detalle, cómo se fermenta y se cultiva el grano, cómo se envasa, la humedad que precisamos. Esto nos permite controlar la materia prima, que luego se traduce en la calidad del chocolate", explica Matías Carzalo, nueva generación de la familia a cargo de esta marca barilochense. Para Pascua, Mamuschka llena sus vidrieras con opciones de todo tipo y color, exhibiendo gran variedad de tamaños, sabores y rellenos. Entre lo mejor de 2019 está su huevo Berries & Flowers, que utiliza una base de chocolate blanco infusionado con un mix patagónico de frutos rojos y flores (este chocolate ganó la medalla de plata en la última edición del International Chocolate Awards); también el más infantil y precioso huevo de chocolate blanco pintado y decorado a mano, que llega repleto de juguetes dentro; y un favorito, el de chocolate orgánico (con azúcar también orgánica de Jujuy), con 56% de cacao, decorado con almendras tostadas, avellanas y pistachos. Todo sale certificado sin tacc, en un proceso ciento por ciento artesanal.

El huevo pintado a mano de Mestizo

Además de ricos, los de Mestizo son obras de arte
Además de ricos, los de Mestizo son obras de arte Crédito: Rodolfo Reich

Mestizo es la flamante marca de Diego Armanini, un tucumano radicado desde hace 15 años en Buenos Aires, que dedicó la última década a investigar y desarrollar el infinito mundo del chocolate. Sin local a la calle, Armanini aprovechó el poder de las redes sociales para darse a conocer entre sus clientes, que lo buscan seducidos por sus bombones, tabletas y, en estas fechas, los preciosos huevos de chocolate. "Cada año cambio el motivo; este 2019 estoy haciendo huevos de 200 gramos, con una mitad de chocolate con leche y la otra con chocolate negro con 70% de cacao de origen ecuatoriano", explica. Para decorar cada huevo utiliza manteca de cacao derretida con colorante hiposoluble, logrando una suerte de tinta con la que pinta -utilizando un pincel- los moldes donde luego se vierte el chocolate templado. El resultado es que cada huevo es único, distinto al resto, un lienzo comestible y brillante que remite al expresionismo abstracto, y que esconde en el interior unas deliciosas almendras bañadas en chocolate con leche y blanco. "La idea de Mestizo es la mezcla, usando ingredientes autóctonos argentinos junto al cacao que viene de afuera. Ahora estoy haciendo unas tabletas con cristales de sales de Salinas Grandes, en Jujuy, cosechados a mano; las almendras provienen de la zona de Cuyo y las naranjas son de Tucumán", cuenta. Cada huevo sale $450, un valor muy competitivo para una producción bien artesanal.

Se consigue en sus redes.

Gold Bunny de Lindt

Los conejitos no pueden faltar, estos son de Lindt
Los conejitos no pueden faltar, estos son de Lindt Crédito: Rodolfo Reich

Dicen que los conejos se reproducen rápido; y qué mejor ejemplo para demostrarlo que esta versión dorada de Lindt -la famosa marca de chocolates de Suiza-, que cada año se multiplica a través de más de 140 millones de unidades producidas. Sí, 140 millones de conejitos anuales, dando saltitos por 60 países del mundo, siempre con su envoltorio reluciente. Cuenta la leyenda oficial que la idea nació una lejana mañana de marzo, en 1952, cuando uno de los maestros chocolateros de Lindt estaba junto a su hijo en la casa, y vieron por la ventana corretear un conejo sobre la nieve. Cuando el conejo se escabulló, el niño empezó a llorar. Para consolarlo, su padre ideó reproducir este conejo en chocolate, con una cinta roja sosteniendo una campanita, así no volvía a perderse. Historia real o falsa, el resultado es el mismo: este conejo es hoy uno de los símbolos mundiales de la Pascua, no sólo por su apariencia, sino también por su clásico sabor suave y una textura cremosa, el gran secreto de esta marca suiza. Uno de esos chocolates que, cuando lo probás, no podés parar de comer.

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