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El último número de la revista Scientific Reports publica un estudio de la Universidad de Pensilvania que asegura que los niños que comen pescado al menos una vez por semana suelen dormir mejor y tienden a mostrar un promedio de coficiente intelectual hasta cuatro puntos más alto que aquellos que nunca lo comen o lo hacen con poca frecuencia.
Los resultados avalan las conclusiones de estudios previos que permiten observar un vínculo entre los ácidos grasos omega-3, presentes en muchos pescados, el sueño y la inteligencia. El diferencial de esta investigación es que hasta el momento no se habían estudiado los tres factores al mismo tiempo.
Para realizar el trabajo, 541 niños de China de entre nueve y 11 años respondieron una serie de preguntas sobre la frecuencia con la que habían comido pescado en el último mes. Por otro lado, se les midió el coeficiente intelectual de acuerdo con la versión oriental de la escala de Wechsler. Por último, sus padres contestaron una encuesta referida a temas como la duración del sueño y la frecuencia de la vigilia nocturna o la somnolencia diurna.
Cuando terminaron de analizar los datos se dieron cuenta de que los niños que decían comer pescado todas las semanas presentaban unos cuatro puntos más en las pruebas de coeficiente intelectual en comparación con aquellos que casi nunca lo comían.
Respecto del sueño, el mayor consumo de pescado se asoció con menos alteraciones y una mejor calidad del sueño. "La falta de sueño se asocia con un comportamiento antisocial", afirmó Adrian Raine, autor de la investigación. Raine vincula su investigación con otros estudios que han comprobado que los suplementos de omega-3 reducen el comportamiento antisocial. "No me sorprende que el pescado esté detrás de esto", destacó el autor.




