Dejó la cámara prendida en medio de la selva patagónica chilena y lo que vio cuando reveló el rollo lo dejó sin palabras
El especialista Dave Kiely instaló un dispositivo con sensor de movimiento cerca de una presa y obtuvo una serie de imágenes reveladoras de un puma en su lado más íntimo
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Un descubrimiento sorprendente emocionó al mundo de la fotografía de vida silvestre. En la Patagonia, Dave Kiely, un experimentado fotógrafo de la vida natural, dejó por un momento su habitual equipamiento óptico de gran alcance para, en cambio, confiar en el azar y la tecnología. Colocó una cámara trampa y el resultado fue una serie de “momentos inesperados” que muestran a un puma en una faceta que no se había visto hasta el momento.
Durante un reciente periplo por la vasta extensión de la Patagonia, en el extremo sur del continente americano, Kiely se topó con los restos de una presa fresca, evidencia innegable de la presencia de un puma en el paisaje árido. Con la certeza de que el predador volvería probablemente al sitio para completar su alimentación, el fotógrafo tomó una decisión poco convencional: instaló una cámara con sensor de movimiento en el lugar, con el objetivo de registrar la escena sin interferir.

El asombro de Kiely fue mayúsculo cuando, al revisar el dispositivo días después, se encontró con una secuencia de imágenes que superaban cualquier expectativa. El puma, al regresar junto a su presa, tomó un rumbo completamente inesperado.
Lejos de retomar su alimentación, el felino optó por acomodarse justo frente al lente de la cámara del fotógrafo, en una actitud relajada frente al extraño objeto. Fue en ese instante, en medio de la soledad salvaje, cuando, “de algún modo, el animal comenzó a ‘sacarse selfies’”, según describió el fotógrafo a The Dodo.
“Se sintió como presenciar un momento privado en la naturaleza, más que un encuentro”, relató el experto, evidenciando la profundidad de su vivencia. Tras un bostezo majestuoso y pausado, el puma se dejó caer por completo, entregándose a una tranquila siesta, ajeno a la presencia silenciosa del ojo mecánico que lo documentaba. “Nunca imaginé que el puma se quedaría dormido al lado de la cámara”, confesó Kiely, reforzando la naturaleza imprevisible del hallazgo. “Realmente fue inesperado”, aseveró el fotógrafo.

El felino, sumido en su descanso, exhibía una calma absoluta, completamente inconsciente de que estaba siendo retratado. “Ver al puma en reposo fue impactante”, subrayó Kiely. La ausencia de tensión o alarma en su postura fue lo que más lo impresionó, porque revelaba que el animal tenía “solo una confianza serena”, agregó.
Las fotografías obtenidas por Kiely lograron capturar una perspectiva del animal que raramente se logra observar en estos felinos, que son muy esquivos y evitan cualquier contacto humano. “Estaba tranquilo, sereno y completamente en su entorno”, contó el especialista, analizando la adaptación y el dominio del hábitat patagónico por parte de este felino.

Esta experiencia caló hondo en el fotógrafo, quien, cautivado por esta interacción, ya anticipó un pronto regreso a la Patagonia. Su objetivo es conseguir nuevas imágenes que, quizás, vuelvan a sorprender con la espontaneidad de la vida salvaje. “La naturaleza sí nos regala momentos inesperados”, concluyó Kiely sobre este cruce en el mundo salvaje.
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