Sintió que alguien la perseguía y cuando se giró no podía creer quién era: la historia que los unió para siempre
Reka Krieg iba por un sendero de la Ruta Licia, en Turquía, con un perro que no se despegaba de ella; tras varios episodios complicados, la historia terminó con final feliz
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Hay historias que surgen por la mera casualidad, pero que su resultado inesperado emociona a todas las personas. En este caso, la turista Reka Krieg estaba recorriendo el famoso sendero de la Ruta Licia, en Turquía, cuando un sonido interrumpió su concentración: escuchó pasos detrás de ella. Al girar, descubrió que la seguía un perro grande y peludo, de mirada amigable y curiosa. Aunque su ternura la conmovió de inmediato, Krieg se preocupó al notar que el animal no parecía tener intención de irse.

“No quería que me siguiera porque no quería asumir la responsabilidad de un perro durante el camino”, contó la joven en una entrevista con The Dodo. El terreno era empinado y rocoso, y ella debía concentrarse en llegar sana y salva hacia su destino. Sin embargo, el perro no se rindió, la siguió a lo largo de la ardua caminata, escondiéndose entre las piedras y reapareciendo a cada paso. Algo lo llevaba a seguirla a toda hora en medio de la montaña.

“Era tan sigiloso… se escondía y me seguía en secreto”, relató entre risas en uno de los videos que grabó durante la travesía. Al final del día, el animal la acompañó hasta su campamento, donde compartió la cena con ella y su grupo. Esa noche, Krieg ya se había acostumbrado a su nueva compañía. Pero cuando otro grupo intentó espantar al perro, la joven sintió un vacío inesperado. Al verlo alejarse tras las personas que lo habían echado, algo se movió dentro de ella.

“Eso me recordó a mí misma, a mis problemas de apego. Entonces sentí una conexión profunda, como si él fuera mi reflejo. Dije: ‘Dios mío, él es mi espejo’”, confesó la mujer y aseguró que esa revelación la emocionó hasta las lágrimas. “Mientras pensaba en eso, empecé a llorar. Lo extrañé de inmediato”, contó.
Esa noche durmió entre lágrimas, convencida de que no volvería a verlo. Pero tres días después, al amanecer, escuchó ruidos fuera de su carpa. “Sentí que algo caminaba alrededor y, cuando miré, vi un perro. Me puse tan feliz”, recordó. Era el perro que no se había rendido y había vuelto hacia su nueva amiga.

A partir de ese momento, la caminata continuó con Lycian, como decidió llamarlo, a su lado. Soñaba con llevárselo a casa, aunque el perro seguía escapándose de tanto en tanto. Al terminar la travesía, Krieg volvió a perderle el rastro.
Sin embargo, el destino tenía otros planes. Minutos después, mientras se alejaba en motocicleta del pueblo, lo vio de nuevo. “Pasamos junto a Lycian, y cuando nos vio, empezó a correr detrás de nosotros sin detenerse”, relató.
El perro persiguió la moto hasta que el conductor se detuvo. En ese instante, Krieg comprendió que ya no se separarían más. “Cuando el motociclista paró, supe que se quedaría conmigo, que el destino estaba sellado. Desde entonces, no volvió a dejarme sola," afirmó orgullosa la turista.
Así, una simple caminata por Turquía se transformó en una historia de amistad, destino y reflejos emocionales, entre una viajera y un perro que decidió no dejarla ir.
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