Se mudaron y lo abandonaron, un grupo pagó un traslado para rescatarlo pero la codicia humana pudo más: “Lo dejó sobre una bolsa de basura”
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Hacía tiempo que los vecinos del barrio lo veían deambular por las calles de Virrey del Pino. Aunque había tenido un techo, cuando su familia se mudó, decidió simplemente dejarlo abandonado en un descampado de la zona. Desde ese momento, su vida había cambiado para siempre. Hubo personas que intentaron ayudarlo pero nada de lo que hicieron llegó a buen puerto. El estado de abandono del perro era cada vez más evidente. Desnutrido y con bicheras en diferentes áreas de su golpeado cuerpo, había llegado a un punto en el que su vida pendía de un hilo.
Fue entonces cuando un alerta cambió su suerte. Alguien difundió su caso y el aviso llegó a las manos indicadas. “Decidimos involucrarnos desde el momento en que recibimos sus fotos. Su estado impresionaba: caquéxico (con deterioro progresivo y pérdida de músculo esquelético y grasa), con la piel como piedra, una infección en la boca y gusanos saliendo de diferentes orificios, un posible tumor en testículos, le costaba respirar y su hematocrito era muy bajo. Lo mandamos a buscar y pagamos, por adelantado, el valor de $24 mil pesos por el traslado hasta Belgrano, donde lo esperábamos para su internación. Según nos habían dicho el chofer del vehículo era la única persona que sabía dónde estaba el perro”, relatan Fabiola y Luz de @huellassintecho y @patitasdebelgrano, respectivamente, los grupos que, en conjunto, se propusieron cambiar el destino de Brako.

“Lo dejó tirado en la vereda”
Junto a los veterinarios que estaban de guardia en ese momento, las mujeres esperaron más de tres horas al traslado. Pero nunca llegó. Mientras, recibían excusas por mensajes de WhatsApp: que se había hecho tarde, que la persona no quería adentrarse en el lugar porque le daba miedo o que alguien ya se había llevado al animal. Al día siguiente, sin previo aviso, el chofer llevó a Brako finalmente hasta Belgrano. “Lo dejó tirado en la vereda sobre una bolsa de consorcio porque, según nos dijo, tenía olor a podrido y le ensuciaba el auto”, detalla Fabiola. “Lamentablemente es moneda corriente que la gente lucre con los animales: lucran con los traslados, las enfermedades, sus crías, su medicación. Es algo muy triste”.

Sin perder el tiempo, el personal de la veterinaria Leocan abrió las puertas del lugar para recibir al perro y comenzar con los primeros cuidados. Se le hicieron estudios de sangre, una ecografía, un cheque clínico completo y se indicó la inmediata internación. “Brako se estaba muriendo, no por una enfermedad terminal, sino por el abandono. Solo, en el medio de un campo en Virrey del Pino, estaba al alcance de muchos pero a la vista de pocos”, reflexionó Luz.
Los primeros días en la clínica fueron difíciles. Parecía que Brako se había entregado a la muerte. Aceptaba sin quejarse, los controles de temperatura, tomaba su medicación y dormía como hacía mucho tiempo no lo hacía. Y de pronto, el tercer día, su semblante cambió. Empezó a comer con ganas, movía la cola cada vez que alguien se acercaba a su canil y se lo notaba más relajado.

“Llegó con el alma en pedazos”
A Brako le calculan entre dos y tres años. Actualmente recibe baños con un champú especial. “Tiene un carácter divino. Es tranquilo. Todavía tiene un largo camino por delante. Se lo nota cansado pero con ganas de vivir. Confiamos en que entiende que atrás quedaron el maltrato y la humillación y que por delante tiene una vida donde su dignidad y bienestar son prioridad”, dice entre lágrimas Fabiola.
El lunes finalmente le dieron el alta y, gracias a la ayuda de las redes sociales, hoy Brako está en una casa de tránsito con Thais, quien lo recibió con mucho amor y la esperanza de que consiga un hogar definitivo, donde se pueda sentir finalmente en casa. “Brako llegó con el alma en pedazos, pero lo primero que hizo fue tomar agua e ir a saludar a los gatitos a través del vidrio. Tiene muy poca energía pero a pesar de eso siempre busca apoyar su cabeza en tu pierna para que lo acaricies. Es un perrazo: bueno, luchador y lleno de amor para dar, él solo quiere estar en compañía. Necesita que todos le den una pata en este momento para poder sanar tanto dolor”, concluye Thais emocionada.
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