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La memoria y la atención son procesos esenciales en la vida cotidiana. La segunda permite a las personas focalizar en tareas específicas, mientras que la primera se encarga de conservar y recuperar la información relevante. La doctora Wendy Suzuki, experta en neurociencia de la Universidad de Nueva York, compartió una rutina diaria que, según sus investigaciones, puede contribuir al fortalecimiento de estas funciones cognitivas.
Durante su participación en el podcast “Huberman Lab”, dirigido por el doctor Andrew Huberman, profesor de la Universidad de Stanford, Wendy Suzuki habló sobre los efectos del ejercicio, la meditación, el sueño y otras conductas sobre la salud cerebral. Su propuesta se basa en prácticas accesibles que pueden aplicarse desde el hogar, sin necesidad de intervenciones clínicas.

“Estas mejoras son fundamentales para el funcionamiento óptimo del cerebro y la calidad de vida en general. Son muy importante para todas las funciones cognitivas básicas, que incluyen la atención y la creatividad, entre otras”, anticipó.
A lo largo de la conversación, analizó diferentes hábitos que influyen positivamente en la plasticidad del cerebro, el aprendizaje y el manejo del estrés. El enfoque principal de Suzuki es que estos cambios conductuales pueden producir mejoras tangibles en el rendimiento mental y prevenir el deterioro relacionado con la edad.
Según la neurocientífica, el sueño, la meditación y el ejercicio son pilares para el rendimiento cognitivo. “Esta rutina es fundamental para el funcionamiento de mi cerebro”, enfatizó.

“Bueno, me gusta decir que hay cuatro factores que hacen que las cosas sean memorables”, dijo la neurocientífica. Según explicó en el podcast, estos se dividen en:
“Esta última es la interacción entre dos estructuras cerebrales clave, la amígdala, que es importante para el procesamiento de muchas situaciones emocionales, que toma esa información y crea otra estructura clave llamada hipocampo, que funciona mejor para poner nuevos recuerdos. Así que, de hecho, esta es la estructura clave para la memoria a largo plazo“, enfatizó.
La rutina que promueve Suzuki también tiene una relación directa con la prevención del deterioro cognitivo. Uno de los estudios analizados mostró que una alta aptitud cardiovascular en la mediana edad podría reducir hasta en un 88% el riesgo de desarrollar demencia en mujeres. Además, se observó que aquellas con mayor nivel de acondicionamiento físico presentaban un inicio más tardío de los síntomas.
Este vínculo entre actividad física y salud cerebral se explica por los efectos del ejercicio sobre estructuras como el hipocampo y la corteza prefrontal. A corto plazo, activa funciones ejecutivas como la memoria de trabajo, la velocidad mental y la capacidad de planificación. Estos impactos se observan hasta dos horas después de finalizar la rutina.

Por otro lado, aunque el ejercicio agudo no mejora directamente la memoria a largo plazo relacionada con el hipocampo, se demostró que el entrenamiento sostenido sí tiene un aporte positivo sobre funciones como la orientación espacial y el reconocimiento de objetos.
“El ejercicio ayuda a la memoria y la atención al liberar neuroquímicos como la dopamina, serotonina y noradrenalina, que mejoran el estado de ánimo”, aseguró.
Además de aplicar estos conocimientos en su vida diaria, Wendy Suzuki busca implementarlos en su entorno académico. Como futura decana en la Universidad de Nueva York, planea promover el uso del ejercicio y la meditación como herramientas para mejorar el aprendizaje y la retención de conocimientos entre los estudiantes.
Según explicó, los resultados no se limitan al aula. En su experiencia personal, las prácticas que promueve han mejorado su desempeño en la redacción de proyectos de investigación, su capacidad de análisis y su habilidad para reunir información de diferentes fuentes. Estos beneficios, afirmó, no requieren condiciones especiales, sino la voluntad de integrar hábitos saludables a la rutina.
“La meditación nos ayuda a disfrutar el momento presente y nos da una poderosa herramienta para el resto del día al evitar quedar encerrado en ese temible pensamiento futuro o revivir el terrible pasado”, subrayó.
Por último, Suzuki sostuvo que mantener un hipocampo saludable es clave para preservar la identidad personal, ya que esta región del cerebro se encarga de almacenar recuerdos significativos y de conectar el pasado con el presente. Estimular su funcionamiento, según dijo, permite enfrentar el paso del tiempo con mayor preparación y claridad mental.




