Beckett para todos: cinco títulos para leer antes del ir al festival
La décima edición del encuentro que celebra la obra y el legado del escritor irlandés es una excusa inmejorable para conocer su inclasificable producción
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"Infinitamente compasivo, infinitamente amable e infinitamente apartado de todo", escribió Harold Bloom sobre Samuel Beckett (1906-1989). Autor de varias de las más emblemáticas obras teatrales del siglo XX –Esperando a Godot y Final de partida, entre ellas–, el escritor irlandés fue además novelista, crítico y poeta. Amigo en su juventud de otro irlandés célebre (James Joyce), Beckett publicó su primer ensayo para defender el estilo literario del autor de Ulises. Algo de ese estilo, motivado quizás como denuncia del cansancio y el absurdo de los proyectos de la modernidad, migraría a sus propias obras. Pese a que desde su juventud Beckett prefirió vivir en Francia, en sus ficciones su país natal aparece representado de manera tierna, si no cómica o satírica. Grandes autores contemporáneos como Harold Pinter, John Barth, Thomas Pynchon y Sarah Kane fueron influenciados por la obra de Beckett que, muchos años después de su muerte, aún suma nuevos títulos. Hace poco tiempo Tusquets editó en español Sueño con mujeres que ni fu ni fa, en la que un aspirante a escritor deambula por las calles de Dublín y de París acosado por imágenes de las mujeres de su vida.
Desde ayer y hasta el domingo se celebra el X Festival Beckett en Buenos Aires que incluye, además de la representación de varias de sus obras (algunas de ellas poco conocidas, como Pavesas),una muestra de fotografías de John Haynes en el Macba (Av. San Juan 328) con retratos del fotogénico escritor irlandés. El domingo habrá un atardecer beckettiano en la plaza República de Chile con una puesta de Los días felices.
Esperando a Godot
Beckett publicó en 1952 esta obra en francés, idioma al que subvirtió con sus giros desfallecientes y su laconismo exasperante, cuya huella puede rastrarse incluso en las narraciones de Marguerite Duras. Luego él mismo la tradujo al inglés. Dos vagabundos, Vladimir y Estragon, Didi y Gogo, esperan a Godot debajo de un árbol. Pozzo, el dueño de las tierras donde ambos esperan, llega acompañado por un criado, Lucky. Ambos entretienen a Vladimir y Estragon con discursos seudofilosóficos, bailes, sermones y gags. Las rutinas circenses, el vodevil, el music hall y la alegoría infiltran la gran obra del teatro moderno. Cuando le preguntaron a Beckett si Godot representaba a Dios, respondió: "Si hubiera querido decir Dios, habría dicho Dios y no Godot".
Los días felices
Obra en dos actos, publicada en 1962 en inglés. Tiene sólo dos personajes: Winnie y Willie, marido y mujer. Ella, mediante un repertorio de gestos cotidianos, frases hechas y citas literarias distorsionadas, se explaya sobre lo que considera que son sus días felices en el presente. Enterrada como está en escena, dentro un montículo de cenizas o de arena, sus palabras crean un efecto incongruente. Willie está obsesionado por el sexo pero se mantiene físicamente separado de su esposa. El monólogo vertiginoso de la mujer contrasta con las acotaciones sintéticas, casi siempre sarcásticas o nostálgicas, de él. En 1994, Alfredo Alcón dirigió a Juana Hidalgo en una puesta memorable de esta obra. Otras Winnie de la escena local fueron Marilú Marini y Silvina Aspiazu.
Molloy
Es la primera novela de la "trilogía de París", integrada además por Malone muere y El innombrable. Fue publicada en 1951 en Francia y, con traducción del autor al inglés, en 1955 en Inglaterra. Con una trama mínima, en dos largos monólogos interiores se presenta a Molloy, un vagabundo que recuerda episodios de condena familiar y social mientras sólo parece esperar la muerte (o el retorno de su madre), y Moran, un detective privado a quien le encargan que encuentre a Molloy. Esa búsqueda trae aparejada su deterioro físico, un asesinato, un creciente estado de confusión. La conciencia de Moran empieza a ser socavada por la voz de Molloy. La novela tiene uno de los finales más intrigantes y hermosos de la literatura universal.
Cómo es
Obra experimental, escrita en una prosa disgregada, similar a estribillos poéticos, que exige una participación de los lectores en la puntuación, ritmo y significado. Un personaje solitario, Pim, repta entre las tinieblas y el lodo en busca de otro personaje al que torturar. Pero Pim es, al mismo tiempo, el torturado. Víctima y verdugo, autor y personaje, lector y personaje intercambian sus lugares en Cómo es, texto que se asemeja a una serie de instrucciones teatrales para representar una pieza imposible. La temática filosófica y religiosa, habitual en los textos de Beckett, adquiere resonancias siniestras o cómicas: "Dios sobre Dios desesperación última confusión completa si él creyera creía después ya no tuvo sus razones en ambos casos Dios mío".
Poemas
La obra poética de Beckett consta solamente de tres antologías y algunos pocos poemas sueltos. Él mismo hizo una selección de ese conjunto en 1961 y publicó Poems in English, título genérico si los hay. Sin embargo, el mundo becketteano, que se desarrollaría plenamente en obras teatrales, piezas radiofónicas y novelas, aparece en esos textos. Su erudición, su admiración por la cultura occidental, su crítica de la cultura occidental y el trabajo de erosión de la sintaxis convencional conviven en sus poemas. Así comienza "Cuatro poemas": "todavía la última marea/ el guijarro ya muerto/ la media vuelta luego el ir andando/ hacia las viejas luces" (traducción de Jenaro Talens).









