Balotaje 2023 | El libertario que juega para los dos bandos
Juntos por el Cambio sospecha del doble juego de Ricardo Bussi en Tucumán y reforzó la fiscalización con tropa propia
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Tal vez se trate de unas de las grandes ironías de una jornada que se definirá voto a voto. Ricardo Argentino Bussi, diputado nacional electo por La Libertad Avanza, atraviesa un protagonismo fugaz en el ajedrez político tucumano. Su alianza con Javier Milei lo empujó a estar entre dos fuegos: cuidar los votos del libertario o hacer la vista gorda ante las tropelías del peronismo tucumano, su gran benefactor desde hace décadas a cambio de atomizar a la oposición.
Bussi es el hijo del militar que gobernó la provincia en 1976 y en democracia (1995-1999), y al que la Justicia consideró como uno de los criminales más feroces de la dictadura. Desde hace años que el peronismo tucumano financió las campañas de otras fuerzas menores con el fin de dividir a la oposición. Así hasta lo reconoció públicamente José Alperovich, el exgobernador que tuvo en un puño a la provincia entre 2003 y 2015. Esa estrategia reveló que Ricardo Bussi fue funcional a los últimos triunfos del kirchnerismo en Tucumán.

Frente a estas sospechas de doble juego, el comando fiscalizador nacional de La Libertad Avanza, a partir de una intervención directa de Patricia Bullrich, dispuso reforzar con fiscales pagos en Tucumán, donde manda el PJ. Es decir, se intervino con tropa macrista el trazado de control que había hecho Fuerza Republicana, el partido de Bussi. Fue un llamado de atención el resultado de las generales: Massa remontó allí más de diez puntos, Milei perdió tres y Bullrich cayó siete. El rearmado urgente reencontró a dos viejos aliados: a Bussi con Pablo Walter, exsenador de Fuerza Republicana que juega desde hace años activamente en Pro.
En junio, cuando Tucumán eligió gobernador, Bussi, que contó durante la campaña con el apoyo personal de Milei, quedó lejos de la pelea. Salió tercero, a una distancia considerable del segundo y de la cima. Incluso, cosechó menos votos que en 2019, cuando lo eligieron 136.613 personas. Fue la séptima vez consecutiva que intentó llegar a la gobernación. Solo una vez estuvo cerca de ganar. Fue hace 24 años, cuando intentó suceder a su padre, pero cayó ante el peronista Julio Miranda después de un recuento de votos que duró casi un mes y fue judicializado. Tucumán siempre fue un banco de pruebas. De lo bueno y de lo malo.
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