Carrió inicia un roadshow por los candidatos de Cambiemos

Fuente: Archivo
Viajará a Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos, donde el Gobierno enfrenta elecciones decisivas
Laura Serra
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21 de abril de 2019  

Elisa Carrió retorna al ruedo electoral. Después de algunas semanas de silencio autoimpuesto, hábito que suele respetar a rajatabla cada Semana Santa, la líder de la Coalición Cívica arrancará la semana próxima una gira por el interior del país, con el objetivo de respaldar a los candidatos de Cambiemos en las elecciones provinciales por venir.

El roadshow que protagonizará Carrió tendrá como invitado especial, en algunos de sus tramos, a Mario Quintana, el exvicejefe de Gabinete de Mauricio Macri. Aunque no ocupa un despacho en la Casa Rosada, Quintana mantiene incólume su fidelidad al Presidente y quiere trabajar, desde el llano proselitista, por el triunfo de Cambiemos en octubre. A Carrió lo une no solo este objetivo, sino una amistad que excede lo político; la pasión compartida por la filosofía y el estudio de las religiones los encuentran a menudo en largas conversaciones en la chacra de Carrió, en Capilla del Señor.

Ayer, tal vez a modo de antesala de su "regreso", difundió por las redes sociales un spot en el que admite que Cambiemos está pagando "enormes costos", que atribuye a "todo lo que nos robaron" y advierte que "no hay otra salida". El mensaje termina con una alusión obvia al kirchnerismo: "No vuelvan al faraón. No crean que el pasado fue mejor, porque el pasado es la esclavitud y la mentira".

La primera escala de la gira de Carrió será Santa Fe, un distrito estratégico en términos electorales. Allí, buscará apuntalar la campaña del candidato a gobernador de Cambiemos, José Corral, con vistas a las PASO del 28 de abril. Las elecciones generales serán en junio. No será una contienda sencilla: allí el socialismo pretende un cuarto mandato consecutivo, esta vez de la mano del exgobernador Antonio Bonfatti. El peronismo presentará dos candidatos a dirimir en las primarias, Omar Perotti y María Eugenia Bielsa.

Después de Santa Fe, Carrió partirá rauda hacia Córdoba para apoyar a su amigo y candidato a gobernador, el radical Mario Negri. Tras la ruptura de Cambiemos en la provincia, Negri tiene un doble desafío: enfrentar al gobernador, el peronista Juan Schiaretti, quien busca su reelección, y derrotar a su rival interno, el también candidato a gobernador Ramón Mestre. Carrió apostará fuerte por Negri, no solo por la amistad que los une, sino, sobre todo, porque entrevé que detrás de la candidatura de Mestre están Coti Nosiglia, operador radical y archirrival de Carrió, y el ala más crítica de la UCR hacia la gestión de Macri.

La gira tendrá como tercera escala Entre Ríos, donde el candidato de Cambiemos, Atilio Benedetti, deberá remontar la enorme diferencia de votos que le sacó en las primarias del último domingo el actual gobernador y candidato a ser reelegido, el peronista Gustavo Bordet. Las elecciones generales serán el 9 de junio.

Carrió no solo recorrerá las provincias con el propósito de reforzar las campañas de los candidatos locales de Cambiemos. Su mandato principal es apuntalar a Macri y su reelección en octubre; su obsesión es impedir el avance del kirchnerismo y, con él, el peligro del retorno al poder del "fascismo de izquierda", como suele advertir. Consciente de que el Presidente atraviesa un momento crítico, de que su imagen cayó en las encuestas y de que la economía se empecina en dar malas noticias, Carrió ya anticipó al equipo de campaña, que comanda Marcos Peña, que se cargará la campaña al hombro en defensa del Presidente.

En esa línea, difícilmente se le escuchen a Carrió críticas sobre la marcha de la gestión, que las tiene. "En momentos de debilidad nunca hay que pegar a alguien que está en el suelo", alecciona a los suyos. Un reproche tácito al radicalismo, algunos de cuyos principales referentes alzaron en las últimas semanas su voz para cuestionar el rumbo económico del Gobierno y otros, todavía más críticos, que impulsan la ruptura del partido con Cambiemos.

Lejos de aquellas declaraciones altisonantes y explosivas de fines del año pasado que sacudieron al Gobierno -"perdí la confianza en el Presidente", llegó a decir-, la actitud de Carrió dará un giro en esta campaña en estricta defensa de Cambiemos. En público marcará sus desacuerdos con sutileza. Por caso, cuando estalló el escándalo sobre una presunta red de espionaje paralelo a jueces y fiscales, Carrió no embistió esta vez, como sí lo había hecho en el pasado contra Silvia Majdalani, la número dos de la AFI. Optó, en cambio, por presentar en el Congreso un proyecto de ley de reestructuración de toda el área de inteligencia del Estado.

Otro ejemplo es el proyecto de ley de góndolas. A diferencia del radicalismo, que reclamó en voz alta medidas que atemperen los efectos de la recesión y la inflación en la economía real, Carrió presentó esa iniciativa con el objetivo de regular la competencia y evitar abusos de posición dominante en supermercados y empresas. La semana pasada Nicolás Massot, jefe del bloque Pro en Diputados, recibió al referente de la CTEP, Juan Grabois, cercano al kirchnerismo, para consensuar un proyecto común. La iniciativa podría comenzar a discutirse en comisión la semana próxima.

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