Coronavirus. La Ciudad refuerza la seguridad de los parques para las nuevas actividades autorizadas

La Ciudad habilitó desde el lunes las salidas a correr en un horario que va desde las 20 hasta las 8
La Ciudad habilitó desde el lunes las salidas a correr en un horario que va desde las 20 hasta las 8 Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Marelli
Jaime Rosemberg
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7 de junio de 2020  • 20:38

Con la intención de evitar "situaciones de descontrol" en las calles que incidan negativamente en la curva de contagios y también resguardar a quienes salgan a practicar actividades, el gobierno porteño reforzará a partir de este lunes la seguridad en plazas y parques, ejes de la nueva etapa de flexibilización en la ciudad.

La atención también estará puesta en los 20.000 comercios que a partir de este lunes fueron autorizados a reabrir sus puertas.

"La idea es muy clara: las aperturas no pueden transformarse en un montón de gente junta, o en incidentes en el horario en el que la gente va a salir a correr", afirmaron a LA NACIÓN cerca del jefe de gobierno Horacio Rodríguez Larreta. La "redistribución" de buena parte de los 18.000 policías porteños en actividad hacia los lugares de esparcimiento y la presencia de inspectores de la Agencia de Control Gubernamental y voluntarios "de chaleco amarillo" cerca de los locales de cercanía que reabrirán sus puertas forman parte de esa apuesta de "reapertura quirúrgica", anunciada por Rodríguez Larreta en la conferencia de prensa compartida con el presidente Alberto Fernández y el gobernador bonaerense Axel Kicillof, el jueves pasado.

Desde el edificio gubernamental de Parque Patricios reconocen que las fuerzas de seguridad porteña estarán atentas a evitar eventuales robos o ataques en el horario nocturno, mientras está aún fresco en los funcionarios el recuerdo de ataques a turistas, a fines del año pasado. "Se va a sumar seguridad en los principales parques donde la gente corre para brindar mayor seguridad especialmente para las mujeres", afirmaron voceros del gobierno porteño. "Esperamos que en el deporte cumplan las normas y empiecen de a poco", afirmaron a este diario cerca del ministro de Salud, Fernán Quirós.

De todos modos, en la ciudad aclaran que "el control es principalmente social", y agregaron: "Decir que vamos a poner policías en todas las cuadras para que se respete no sería correcto". Agregaron que la colaboración entre los "chalecos amarillos" (1.000 funcionarios y voluntarios por día de semana, 580 por día de fin de semana) y los inspectores para evitar aglomeraciones en locales comerciales "ya se hizo y resultó bastante bien" en las medidas de flexibilización que se pusieron en marcha a principios y fines de mayo.

Tironeado por sectores de su propio partido que le piden "tomar distancia" de la Casa Rosada, y mientras crecen los focos de tensión entre el Gobierno y la oposición, Rodríguez Larreta intenta responder a las exigencias de la pandemia sin perder su lugar en el espacio opositor. Anteayer se mostró "totalmente en desacuerdo" con el jefe de gabinete Santiago Cafiero, quien afirmó que Mauricio Macri gobernando durante la pandemia "hubiera sido una catástrofe", aunque en un tono mucho más moderado que el de los titulares de los partidos que conforman Juntos por el Cambio.

"No nos enganchamos en esa, estamos gestionando en medio de la pandemia", afirmaron cerca del jefe de gobierno porteño en un intento por correrse de esa discusión con la Casa Rosada. También destacaron que la expectativa, en lo estrictamente sanitaria, es "sostener" el promedio de contagios en la ciudad de entre 400 y 500 casos diarios, con "una tasa de letalidad muy baja", de alrededor del 2,3 por ciento.

Más allá del deseo de no confrontar, las críticas de Kicillof y varios de sus ministros a las aperturas de actividades en la ciudad se repitieron ayer, aunque en la ciudad decidieron no responderle al ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, que definió como "tibio y poco solidario" a Rodríguez Larreta por el "impacto en el conurbano" de la reapertura.

Haya influido o no en la decisión, desde el gobierno porteño ordenaron "ser más estrictos" en los 400 puestos de control de quienes entran y salen de la ciudad en distintos medios de transporte. El uso del transporte público (trenes, subtes y colectivos) también vienen aumentando, aunque en la ciudad afirman que no son números significativos. También relativizan los sondeos que hablan de un aumento del 14 por ciento de la circulación vehicular en relación a la semana pasada. "Es clave controlar el transporte público", agregan cerca del jefe de gobierno, en el inicio de otra semana clave en la batalla contra la expansión de la pandemia.

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