Cruce cara a cara con Cobos detrás del recinto de Diputados

"Sos el culpable de la ruptura", le dijo Carrió; "Sos una irrespetuosa", respondió el diputado
Gabriel Sued
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20 de noviembre de 2014  

Elisa Carrió caminaba de regreso a su banca por el pasillo circular que hay detrás del recinto de la Cámara de Diputados cuando vio que a pocos metros de ahí Julio Cobos terminaba una nota con la agencia Télam. Entonces volvió sobre sus pasos, encendió un cigarrillo y se sentó a esperarlo, en un sillón bajo y mullido. Él no sabía lo que le esperaba.

"¡Vos sos el culpable de la ruptura de UNEN!", lo encaró ella, con tono firme y el dedo índice como una lanza, cuando lo tuvo a menos de dos metros. Cobos volvía apurado y sin intención de detenerse, pero las palabras de Carrió fueron como un gancho al hígado. Tardó unos segundos en recuperar el aliento.

"No te voy a permitir que me faltes el respeto", le respondió al fin, también con el dedito levantado, mientras se acercaba a Carrió. Estaban a menos de medio metro de distancia, con sólo un puñado de testigos: dos mujeres del personal de seguridad de la cámara, un asesor de prensa de ella y uno de él, Miguel del Sel y este cronista. El resto de los diputados, en el recinto, estaban ajenos a que la acción estaba tras bambalinas.

"No te voy a permitir que me faltes el respeto a mí ni a mi familia", le repitió Cobos, con la cara roja de bronca y ya inclinado sobre el sillón de Carrió, que nunca amagó levantarse, pero que tampoco retrocedió un centímetro. Le hablaba de las declaraciones en las que ella lo vinculó al presunto financiamiento ilegal de la campaña de 2007, en la que Cobos fue vice de Cristina Kirchner.

"¡Explicá cómo se financió esa campaña con plata de la efedrina!", le dijo ella, levantando el tono. La voz de Carrió resonaba en el pasillo de techos altos. El encargado de prensa de Cobos se apuró a cerrar la puerta que conecta el pasillo con el Salón de Pasos Perdidos, desde donde, a la distancia, una fotógrafa registraba la escena. A pocos metros, Del Sel se quedó congelado como un granadero, junto a las chicas de seguridad.

Ella, cada vez más erguida sobre el sillón; el cuerpo de él, cada vez más inclinado hacia adelante. Cobos de pronto recuperó la vertical, revoleó el brazo derecho por detrás de la cabeza y se fue mascullando bronca. "Traidor, siempre fuiste funcional a lo peor del PJ. Fuiste el primero en romper el partido", lo despidió ella.

Entonces sí Carrió se levantó del sillón. "Él es el culpable de la ruptura. Se lo quería decir en la cara", dijo la diputada a LA NACION. "Me vienen haciendo la guerrilla con el guerrillero de Tumini, ex ERP; con Gil Lavedra, y Prat-Gay", agregó. "¿No había dicho que no estaba enojada?", le preguntó LA NACION. "No estoy enojada. No digan que estoy enojada. Es que soy la única que tiene ovarios", respondió, con una mirada cómplice a las chicas de seguridad.

Enterado de la presencia de un periodista, Cobos regresó al sector, pero sin cruzarse con Carrió. "Es una irrespetuosa. Si piensa eso de mí, ¿por qué me pidió que presentara su libro? No se lo voy a permitir." Del Sel jura que no escuchó lo que se dijeron. Todavía caliente, Cobos les confesó a sus colaboradores: "Si era un hombre, terminábamos a las piñas".

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