El doble de Wado: el hermano de crianza del diputado, operador en las sombras
La trastienda de la política (y de los políticos)
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Son tantas las tareas que le encargó la presidenta Cristina Kirchner que el diputado camporista Eduardo "Wado" de Pedro debió apelar a un doble. Se trata de Gerónimo Ustarroz, su primo y hermano de crianza, oriundo de Mercedes, como él, y funcionario del Ministerio de Justicia.
Gerónimo es quien se ocupa de algunas cuestiones que le delega Wado, ante la imposibilidad de poder cumplir con todas las actividades para las que lo designó la jefa del Estado desde que la agrupación La Cámpora fue ganando espacio en el esquema del poder. Wado es diputado nacional, integrante del Consejo de la Magistratura, operador oficial en la Justicia y apoderado del PJ a nivel nacional y provincial. Además, se ocupa de la política en Mercedes a través de otro de sus primos, Juan Ignacio Ustarroz, más conocido como "Juani", que fue candidato a intendente en las últimas elecciones. Pero Gerónimo, hermano de "Juani", fue ganando peso y tareas por delegación de Wado ante la cantidad de áreas que maneja el diputado. De su máxima confianza, es su doble en cuestiones operativas.
El joven suele estar al tanto de las cuestiones del PJ sobre todo en la provincia de Buenos Aires, donde De Pedro maneja con José Ottavis, otro camporista, el territorio bonaerense de cara a las próximas elecciones. Gerónimo también colabora con él en el Consejo, además de ayudarlo en su tarea de diputado nacional. Es habitual verlo en reuniones con funcionarios, a las que asiste en nombre de Wado.
En la formalidad, Gerónimo Ustarroz es director general de administración del Ministerio de Justicia, área en la que la agrupación creada por Máximo Kirchner se hizo fuerte en los últimos años. Wado no sólo maneja la relación con los jueces y da impulso a los pedido del Poder Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura, sino que Julián Álvarez, su mano derecha, es el secretario de Justicia. Pero la mayoría de las decisiones las toma el diputado.
De excelente relación con Cristina Kirchner, Wado confía en unos pocos y delegó en su hermano de crianza las cuestiones a las que no les puede dedicar el tiempo suficiente.
Resentida: una senadora festejó la despedida de Aníbal
Aníbal Fernández fue despedido con elogios en su última sesión como senador, el pasado miércoles. Sin embargo, hubo una persona que festejó, de manera íntima, la partida del bonaerense de regreso al Poder Ejecutivo. Se trata de la oficialista sanjuanina Marina Riofrío, quien quedó muy resentida con Fernández porque se negó a darle curso en la Comisión de Presupuesto y Hacienda a un proyecto de su autoría para otorgar un subsidio a las víctimas del delito de trata. El enojo de la senadora fue de tal magnitud que se negó a firmar el dictamen al proyecto de ley para crear una comisión bicameral investigadora de las cuentas radicadas en Suiza, el cual el oficialismo alcanzó gracias al apoyo de la neuquina Lucila Crexel (MPN).
Embajador: Valdés festejó su llegada en una capilla vaticana
Las fotos los encontraron sonrientes, en la cassina Pio IV de la Academia Pontificia de Ciencias. Eduardo Valdés, flamante embajador argentino ante la Santa Sede, tuvo un brindis más que concurrido a modo de bienvenida. El canciller de la Academia, monseñor Marcelo Sánchez Sorondo; el secretario de Estado Vaticano, Pietro Parolín, y el representante de la presidenta Cristina Kirchner, Julián Domínguez, fueron algunos de los destacados asistentes. Valdés estaba especialmente contento por dos razones: es la primera vez que la recepción, en realidad es un cóctel, se hace en territorio vaticano y no en la embajada. La presencia de Parolín, que nunca va a recepciones, fue otro dato que alegró al amigo del papa Francisco.
Enojo: Bonasso no quiere que lo tilden de funcional a los K
El periodista Miguel Bonasso estalló de indignación cuando se enteró de que fuentes de inteligencia estaban haciendo circular la versión de que era funcional a la Casa Rosada para arremeter contra el mítico ex jefe de Operaciones de la secretaría de Inteligencia Jaime Stiusso. Bonasso salió a defender su último libro, Lo que no dije en Recuerdo de la muerte, y comentó entre periodistas: "Están completamente locos, escribí 400 páginas que son demoledoras para el gobierno de Cristina y Néstor Kirchner porque demuestran que convivieron con este poder mafioso que es la ex SIDE". Y agregó: "Cristina no podía echar a Stiusso a menos que lo indemnizara con millones de dólares para que no difundiera información comprometedora". Luego de ese entredicho, el Gobierno desplazó a Stiusso el jueves pasado, pero la Casa Rosada nunca informó oficialmente las condiciones en que se le aceptó la renuncia.
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