Gremios, en campaña pero sin candidato

Nicolás Balinotti
Nicolás Balinotti LA NACION
El aporte sindical no fue incluido finalmente en el proyecto de ley de financiamiento electoral, pero los dirigentes están dispuestos a jugar de manera encubierta; los apoyos son variados y Cristina Kirchner divide aguas
Caló y Moyano con dirigentes peronistas
Caló y Moyano con dirigentes peronistas Fuente: Archivo
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12 de enero de 2019  

Con los empresarios más poderosos bajo la lupa por el avance de la causa judicial sobre los cuadernos de las coimas , los partidos políticos sondearon a diferentes sindicalistas para explorar un acercamiento camino al proceso electoral de este año.

El aporte gremial para el financiamiento de la política no es nuevo, a pesar de que está prohibido. Lo que sucedió ahora es que los partidos, atentos a que habría más controles a partir de los fallos de la Cámara Nacional Electoral que advirtieron irregularidades en todas las fuerzas, recurrieron a los sindicatos para tantear si estaban dispuestos a transparentar los aportes que suelen hacerse de manera encubierta.

El proyecto de ley consensuado por el oficialismo y un sector de la oposición al cierre de 2018, sin embargo, no prosperó. Entonces, el impedimento a los gremios de aportar dinero sigue vigente.

Al tanto de estos movimientos, los sindicatos más activos dentro del PJ reflotaron las 62 Organizaciones Peronistas, el histórico brazo político de la CGT , para coordinar el apoyo económico para la campaña. "Si ponemos guita, nos tendrán que dar varias candidaturas", plantea un gremialista con cargo en la mesa del PJ nacional y que participó con rol protagónico de la refundación de "las 62".

El incómodo debate sobre el aporte gremial al financiamiento de la política volvió también a la escena a partir del portazo de Florencia Arietto del Frente Renovador (FR). La abogada, que ganó protagonismo por enfrentar a la barra brava de Independiente, denunció que el partido de Sergio Massa es financiado por Hugo Moyano y que por eso se fue y se sumó al equipo de Patricia Bullrich, en el Ministerio de Seguridad. Los Moyano, reconciliados con el kirchnerismo, insisten hoy con un plan: forzar una gran interna entre Massa y Cristina Kirchner . Son los Moyano, además, los que orquestan otro paro general contra la gestión de Mauricio Macri mientras que algunos popes de la CGT descansan entre la costa argentina y uruguaya o en el invierno boreal.

Entre los sindicatos, es habitual aportar fondos para la campaña electoral de manera encubierta, ya que la ley lo prohíbe. El mecanismo que se utilizó en las presidenciales de 2015 fue organizar actos (en su mayoría para Scioli) y blanquear a partir de ellos parte del dinero. En un encuentro en Costa Salguero, denominado "la mesa sindical Scioli 2015", más de 150 sindicatos compraron "cubiertos" para un acontecimiento en el que no hubo nada para comer.

Aun más reciente, Ramón Ayala, líder de los ruralistas de la Uatre, quedó involucrado en el escándalo por la supuesta existencia de aportantes falsos a la campaña de Cambiemos, en 2017. Ayala se enteró al aire, durante una entrevista con FM La Patriada, de que su nombre aparecía en la lista de aportantes. "¿Vos aportaste a la campaña de Cambiemos?", le preguntó el periodista Juan Amorín, quien reveló el caso. "No", contestó Ayala, tajante. Y reforzó: "Colaboramos con la campaña, trabajamos, actuamos. Pero aportes económicos no hemos hecho ninguno". Más tarde, se corrigió: aclaró que había participado de una cena en Pergamino en el marco de la campaña de Esteban Bullrich y Graciela Ocaña , y que por eso apareció en la nómina de aportantes. Ayala pagó $5000 la tarjeta.

"Una candidatura presidencial vale 100 palos verdes. La plata, históricamente, la pusieron los empresarios. Nosotros aportamos estructura: movilizamos gente. aportamos fiscales, pagamos los asados y hasta podemos hacer miles de afiches. Pero a la guita de verdad la ponen otros", dice un curtido dirigente sindical, con influencia en el ajedrez peronista hace casi dos décadas.

El interés de la política en recurrir otra vez a los sindicatos avivó el malestar de algunos dirigentes. Hace unos meses, durante una reunión en la CGT, un grupo de gremialistas comentó una entrevista que le hicieron en televisión al periodista de LA NACION Hugo Alconada Mon sobre el financiamiento de la política. Un dirigente ferroviario fue el primero en reaccionar: "¿Qué se creen los políticos? ¿Que somos prostitutas con plata?".

El campanazo de largada de la campaña electoral encuentra hoy a los sindicalistas desorientados, sin un candidato presidencial capaz de reunirlos bajo un mismo techo. Esquirlas de la interna peronista y del surgimiento de Unidad Ciudadana. Entre los gremios, Cristina divide aguas. Hay dirigentes que prefieren la continuidad de Macri antes que su regreso. No lo reconocerán por ahora a viva voz.

Sin alineamientos aún definidos, los primeros movimientos encuentran a los Moyano, la Corriente de la Federal y a la CTA de Hugo Yasky empujando la eventual candidatura de la expresidenta. Héctor Daer tuvo un acercamiento, pero juega más para la unidad del PJ que para Cristina.

El grueso de los dirigentes de la CGT, en tanto, apuesta a fortalecer Alternativa Federal. Algunos tributan para Massa, como el barrionuevista Carlos Acuña, cuya esposa es legisladora provincial del FR. Otros, como Luis Barrionuevo y Gerardo Martínez, ansían un crecimiento en las encuestas de Roberto Lavagna, y Omar Viviani trabaja para que el salteño Juan Manuel Urtubey eche raíces en la provincia de Buenos Aires.

Pero no todos orbitan alrededor de la tribu peronista. El ruralista Ayala, el taxista José Ibarra y el remisero Alejandro Poli jugarán para Cambiemos . Encarnar el sindicalismo macrista les dio sus frutos: Ayala recuperó la caja del Registro de Trabajadores Rurales y Empleadores; Ibarra se convirtió en legislador provincial en Salta, y Poli pasó de ser el representante gremial de un puñado de choferes en Quilmes a liderar una federación nacional.

Con el escenario electoral aún incierto, los gremios evitan por ahora posturas tajantes. Ponen huevos en varias canastas. Esperarán a que se largue la carrera y en la última recta apostarían por el ganador. O, lo que es parecido, se retirarían en silencio. Mientras tanto, los aportes se apilan en una caja, a la espera del candidato ideal.

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