
La Justicia dispuso un operativo en un hangar de San Fernando para saber quiénes volaban a la quinta vinculada a Toviggino
El juez que heredó la causa, Adrián González Charvay, apunta a reconstruir los baches que dejaron las declaraciones de los pilotos del helicóptero, que no recuerdan quienes fueron sus pasajeros
3 minutos de lectura'

En la causa que busca esclarecer quienes son los verdaderos propietarios de la fastuosa quinta en Pilar, sospechada de pertenecer al tesorero de la AFA, Pablo Toviggino, la Justicia llevó adelante este viernes un procedimiento en un hangar de San Fernando con el fin de obtener información sobre los vuelos en helicóptero que, con frecuencia, partían desde allí con destino al predio.
La Justicia descree que los dueños formales de la casaquinta, el monotributista Luciano Pantano y su madre, la jubilada Ana Conte, sean, en efecto, los genuinos propietarios del lugar y una de las pistas para corroborar esa hipótesis es la que abrió el helipuerto de la quinta: la idea es que los pasajeros podrían aportar información valiosa al respecto.

Por eso, el juez Adrián González Charvay, entre otras medidas, ordenó a la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) que fuera a requerir la información al hangar de la empresa Flyzar, encargada de esos vuelos. Algunos pedidos son nuevos y otros, viejos, que no fueron contestados por la empresa.
La Justicia ya pedido precisiones a la empresa sobre los vuelos que la aeronave matriculada LV-FKY habría realizado al helipuerto de la quinta desde abril del año pasado hasta enero de este año.
Entre los datos solicitados figuraba cómo se habían pagado esos servicios y si la nave contaba con una cobertura para siniestros, además de si los pasajeros de los vuelos eran identificados previamente por la empresa.

La medida busca llenar los huecos que dejaron las declaraciones de los dos pilotos que, según fuentes judiciales, viajaron a la quinta más de 60 veces. Ambos informaron que trabajan para Flyzar, empresa a la que llegaron luego de ser contactadas por el dueño de esa compañía, Gustavo Carmona, el año pasado. Uno afirmó no recordar quienes eran sus pasajeros ni tener constancias sobre ellos y el otro que los vuelos que realizaba hacía el lugar eran de “práctica”.
Ante la consulta puntual de quién los recibía en el helipuerto de la quinta de Pilar, los dos pilotos dijeron lo mismo: que nadie los recibía y que los pasajeros abrían la puerta del helicóptero y se subían o se bajaban.
Las versiones dejaron dudas en los funcionarios judiciales que en ese entonces tenían a su cargo la investigación.
La investigación cambió de manos por segunda vez el pasado martes, por orden de la Cámara de San Martín, luego de resolver un planteo que iniciaron los presuntos testaferros, Pantano y Conte, solicitando que el expediente pasara a la Justicia de Campana. El miércoles, el juez González Charvay ordenó una gran cantidad de medidas, algunas de las cuales apuntan a profundizar la pista de los vuelos.





