La mayoría defiende un Estado interventor, pero cuestiona su eficiencia
La intención del Gobierno de hacerse con el control de una de las empresas más importantes del sector agropecuari o responde no solo a una situación coyuntural que utilizó la Casa Rosada para defender su postura, sino también a una característica instalada en la cultura local. El argentino es, en mayoría, defensor de un Estado interventor en la economía y el sector privado.
Las encuestas de opinión pública más recientes que incluyeron -con variantes- una pregunta sobre qué peso debería tener el Estado en distintos ámbitos, públicos y privados, ratificaron que la mayor parte de la población ve con buenos ojos a un Estado convertido en una suerte de pulpo gigante. Sin embargo, la percepción de la eficiencia de ese control masivo no es positiva.
El informe más reciente de la consultora Opina Argentina aborda la cuestión en términos generales. ¿Cuál es el grado de intervención que debería tener el Estado en la economía? Solo un 32% contestó que debería ser menor a la actual, mientras que un 52% consideró que debería ser igual (20%) o mayor (32%). El 16% no respondió.
Si se desagregan esos datos por partido al que votaron los encuestados, los que eligieron la fórmula de Alberto Fernándezy Cristina Kirchner creen que la intervención estatal debería ser igual o mayor en un 64%, mientras que solo el 20% afirmó que debería ser menor.
Curiosamente, entre los votantes de Juntos por el Cambio, donde hay más promotores de un Estado pequeño, son muchos los que prefieren más intervención, aunque no llegan a ser mayoría. Los encuestados señalaron en un 45% que el peso del Estado debería ser menor al actual, en un 32% que debería ser mayor y en un 8% que debería permanecer igual.
Poco antes de que el Presidente anunciara la intervención de Vicentin y el envío de un proyecto de ley para expropiarla, la consultora Analogías, cercana a La Cámpora, había incluido en su último informe una pregunta sobre la estatización de los servicios de luz y gas, que hoy están bajo manos privadas.
El 63,7% de los consultados se mostró de acuerdo con una eventual iniciativa de estatizar los servicios. El 43,3% afirmó estar "muy de acuerdo" y el 20,4% bastante de acuerdo. Solo el 24,1% respondió que esta´ "poco" o "nada" de acuerdo. el 12,2% no respondió.
Ese mismo informe indica un apoyo mayoritario del 76,6% a la asistencia del Estado para el pago de la mitad de los salarios de las empresas privadas que lo soliciten. El 17,9% se manifestó en contra.
En un contexto en el que todos los sondeos coinciden en que las expectativas por el futuro de la economía durante la pospandemia son muy bajas, los informes revelan un apoyo general a un Estado más fuerte. Sin embargo, hay una paradoja: así como la mayoría considera que un Estado interventor es mejor, también hay una mayoría que cree que, cuando toma las riendas, el Estado es ineficiente.
Esa afirmación se desprende de un sondeo de la consultora Isonomía como parte de un plan para generar una radiografía de los argentinos. En el último mes, se hizo a los encuestados dos preguntas acerca del nivel de preferencia de un Estado haciéndose cargo de sectores que hoy están en manos de privados. El 73% contestó que está a favor. Sin embargo, casi el mismo porcentaje, el 72%, consideró que el Estado suele hacer las cosas mal.
En este último punto insistió un sector de Juntos por el Cambio que denunció penalmente al Presidente por abuso de poder tras el anuncio de la intervención En sus fundamentos, los diputados nacionales Waldo Wolff, Luis Petri, Pablo Torello y Marcela Campagnoli, entre otros, aseguraron que otras expropiaciones, como las de YPF y Ciccone "terminaron costando muy caras a los argentinos".
La influencia del kirchnerismo duro
Mientras que el presidente Fernández busca mostrarse como un moderado, también es defensor de un Estado fuerte, aunque en días atrás debió echar por tierra "ideas locas" del kirchnerismo duro, que propuso adueñarse de parte de las empresas asistidas por el Estado durante la pandemia.
Sin embargo, en las últimas semanas hubo un aumento de quienes piensan que el kirchnerismo duro, que responde a la vicepresidenta Cristina Kirchner,tiene una influencia cada vez mayor en la Casa Rosada.
Según Opinaia, entre abril y mayo hubo un salto entre los que consideran que Fernández no tiene un estilo propio. En abril, un 34% consideraba que el Gobierno mostraba una gestión "estilo K", mientras que un mes después ese porcentaje creció al 41%. Solo el 32% cree que Fernández tiene un estilo propio de gobierno.
La consultora Real Time Data (RTD), en tanto, reveló en su último informe que un 66% considera que la influencia de Cristina Kirchner en la toma de decisiones es "bastante" o "mucha", mientras que apenas el 28% creyó que la funcionaria influye poco o nada. El 57%, sin embargo, opina que el Presidente es el que tiene la última palabra.
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