La pelea por el voto ante el abismo financiero

Carlos Pagni
Carlos Pagni LA NACION

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27 de agosto de 2019  • 00:19

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A continuación, sus principales conceptos:

  • Este sábado hubo diversas movilizaciones en el país para pedir por la continuidad del gobierno de Mauricio Macri. Algunas personas cercanas al Presidente interpretan este gesto como el comienzo de un proceso que podría revertir el resultado de las PASO y reforzar el aspecto proselitista de la tarea del Gobierno y de la imagen de Macri, pero esta no sería la interpretación que hace él.
  • Aquellos que se manifestaron no lo hicieron a favor de la economía del Gobierno y muchos de ellos tampoco lo hicieron por su institucionalidad. Es muy probable que lo hayan hecho ante la preocupación por una agenda nacional dada por la transparencia en los procedimientos, la calidad en el manejo de los recursos del Estado, el funcionamiento de los poderes y, centralmente, la Justicia.
  • En esta manifestación también hay un fuerte mensaje para Alberto Fernández: hay una plaza movilizada alrededor de una agenda que no puede darse de baja y que tiene que ver con una percepción muy negativa y pesimista de la vida institucional del país.
  • Por lo que ha dicho, Alberto Fernández no es Cristina Kirchner, y no hay ninguna razón para no creer esto porque, cuando ocurrió la radicalización del kirchnerismo, él se fue de ese partido y renunció al poder. Lo que no está claro es qué quiere hacer el candidato a presidente por el Frente de Todos con esta movilización que también le habla a él.
  • Entre los interrogantes está conocer quién será, en un eventual gobierno de Fernández, el Procurador General de la Nación y quiénes, el secretario y el ministro de Justicia, porque aquellos que ocupen estos cargos serán el puente con el Poder Judicial. Más importante será saber quién ocupará el lugar de delegado del Poder Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura. En este punto, hay que desear que Fernández no sea ni Cristina ni Macri.
  • De todos modos, lo más profundo y determinante es saber qué va a hacer con la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), porque esta constituye una de las grandes miserias de la democracia argentina de los últimos años y es un mal que se arrastra desde hace mucho tiempo. Hay una dimensión tenebrosa y es que existe un puente entre los servicios de inteligencia y Comodoro Py. Es importante que en este plano Fernández también sea mejor que Néstor, Cristina y Macri.
  • Esta es otra cuenta pendiente de Macri con la institucionalidad, por eso es probable que muchos de los que se movilizaron tampoco aprueben el modelo vigente y, por el contrario, tengan un ideal distinto de lo que sueñan para el país en esta materia.
  • Fernández debe resolver, con mucha sutileza, qué sucederá con las causas de corrupción contra el kirchnerismo que tienen elementos objetivos estridentes como los bolsos de López. Sin embargo, también ha habido arbitrariedades procesales que hacen que algunos jueces no kirchneristas deseen que nunca se produzcan los juicios orales y públicos porque eso haría que se caigan ciertas causas.
  • En este contexto, su discurso sobre la situación de Venezuelaes muy vidrioso y demuestra que su visión institucional deja mucho que desear. Probablemente, Fernández se manifieste de esta manera porque Florencia Kirchner está internada en Cuba, desde donde se maneja la consola del régimen de Nicolás Maduro.
  • Esto quizás lo obligue a decir que sigue la política de México y Uruguay, que consideran que no se trata de una dictadura porque funcionan los tres poderes. Sin embargo, en muchas dictaduras sucede esto, pero como una ficción: basta ver cómo actúan la Corte venezolana y la Asamblea Constituyente, y cómo es su relación con el Poder Ejecutivo.
  • Fernández también sostiene que un gobierno elegido por el pueblo no puede ser una dictadura, pero más de 50 países de las Naciones Unidas señalaron que la elección se hizo de manera defectuosa, entre otras cosas, porque gran parte de los candidatos opositores estaban exiliados o presos. Además, Adolf Hitler y Benito Mussolini también fueron elegidos por el pueblo así que, con ese criterio, lo suyo tampoco podría considerarse como una dictadura.
  • Venezuela se comporta, así, como una especie de espejo y como un banco de pruebas donde los argentinos discutimos nuestra institucionalidad a la luz de la falta de institucionalidad venezolana.
  • El discurso de Fernández sobre este punto también es importante por los intereses que hay en juego, sobre todo a la hora de tratar con la administración de Donald Trump. Esto es relevante por la incidencia que tiene el presidente estadounidense en el Fondo Monetario Internacional ( FMI) porque el préstamo se negocia centralmente en el tesoro americano.
  • El FMI va a ser central en la política financiera de lo que sería un gobierno del Frente de Todos. Por eso, la política económica deberá ser acompañada por un giro de política exterior del kirchnerismo, que tiene un límite en la composición de izquierda del espacio. Será clave el rol del canciller y la sutileza de Fernández para ir más allá de la retórica que manifiesta en la actualidad.
  • Hoy hubo una reunión muy importante entre Fernández y una comitiva de los responsables del programa argentino dentro del Fondo, que quería que él adhiera al programa de Macri. Luego de este encuentro, el candidato del Frente de Todos emitió un comunicado muy inteligente, porque ahí dice: "La institucionalidad soy yo. Si alguien duda de la institucionalidad económica de lo que viene, el principal garante soy yo".
  • Según argumenta Fernández, el Gobierno violó normas institucionales y el Fondo actuó por fuera de la ley que rige al propio Fondo, prestándole recursos a un país que no garantiza que no se vayan por una canaleta de fuga de capitales. Lo que él sostiene, entonces, es que tanto Macri como el FMI deberían dar explicaciones por el préstamo y plantea, además, que se deberían reprogramar los pagos.
  • Esto abre un debate no solo dentro del Fondo, sino que también tendrá eco dentro del Gobierno porque muchas personas del oficialismo ya le cuestionaban a Macri la rigidez dogmática y las dificultades del programa pautado. Estas cuestiones podrían verse reflejadas en discursos de campaña de algunos de los principales dirigentes de Juntos por el Cambio.
  • En noviembre de 2018, poco después de que se cerrara el acuerdo, hubo una reunión entre Alfonso Prat-Gay y Alejandro Werner (responsable técnico del programa de la Argentina con el FMI) dentro de la cumbre del G-20 que se hizo en Buenos Aires. Allí el exministro de Hacienda le dijo que revisen el acuerdo porque consideraba que, al ser tan recesivo, el FMI iba a ser el responsable del regreso de Cristina.
  • El Fondo mira especialmente las Letes. Aquellas que vencen en noviembre de este año están cotizando con una taza del 65% y, entonces, se pregunta si los tenedores de esas letras se las renovarán al Gobierno o si, en cambio, le pedirán los dólares. Si eso sucede, el Banco Central deberá emitir pesos para comprar divisas en el mercado y, por lo tanto, habrá un movimiento del dólar, probablemente durante la campaña, que estará provocado por el problema de financiamiento del actual Gobierno y su manejo del tesoro.
  • Tal como remarca Fernández en su comunicado, eso incidirá en la estabilidad financiera y el nivel de crisis económica del gobierno de Macri hasta que termine su mandato, pero también afectará al que asuma. La gran novedad de este texto es que, por primera vez, aparece una imagen de Fernández -y lo que podría ser un gobierno encabezado por él- mucho más dramática de lo que parecería ser el pronóstico que él tenía para su propia gestión.
  • Hasta hace poco tiempo uno podía pensar que Fernández imaginaba que le iba a tocar una escena similar a la que recibió con Néstor Kirchner. Dicen que en el primer diálogo que tuvo con Macri expresó que él necesitaba que a Cambiemos le vaya bien para que la Argentina crezca en 2020. Sin embargo, con este comunicado Fernández muestra que no cree que el país crezca el año que viene sino que el escenario será muy complicado desde el punto de vista financiero y cambiario; lo que generaría, además, mayor pobreza y atraso tarifario.
  • Frente a este panorama, la pregunta es: ¿qué repercusión va a tener esa escena en Juntos por el Cambio y en el Frente de Todos? ¿Hasta dónde podrá convencer Fernández a todos sus socios de que es viable apostar por una política favorable y compatible con el mercado y con el FMI? ¿Esta escena financiera abismal se puede resolver sin una convergencia del Gobierno y la oposición, cualquiera sea el gobierno y cualquiera sea la oposición?

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