Los inquietantes enigmas del River-Boca

Carlos Pagni
Carlos Pagni LA NACION

El análisis de Carlos Pagni, en LN+

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26 de noviembre de 2018  • 23:52

Escuchá el análisis de Carlos Pagni en su versión podcast

A continuación, sus principales conceptos:

  • Se compara la escena, la saga triste ocurrida en River con motivo del final de la Copa Libertadores , con las expectativas que atraen los focos en la Argentina a raíz de que este próximo fin de semana se va a celebrar la cumbre del G-20
  • Si uno presta atención, era mucho más llamativo a nivel global el partido Boca-River que la cumbre del G-20 , por la popularidad del fútbol y porque realmente era un partido histórico que no se pudo jugar
  • Alrededor de esta imposibilidad de no poder jugarlo, se evidencian muchos problemas de la sociedad argentina que tienen que ver, básicamente, con un tema central donde se cruzan muchas historias, muchos protagonistas, mucho poder: el problema de la corrupción, que muchas veces es observada como una patología de carácter estratégico y ligada a cuestiones intrincada institucionales, descendió a nivel popular, se socializó en su percepción a raíz de que ese partido no se pudo jugar, y de que las condiciones para que no se jugara estaban dadas mucho antes del sábado, cuando ocurrió la primera suspensión
  • Lo que llama la atención es una cantidad de enigmas que rodean el episodio en sí mismo: muchas cosas fueron observadas y vistas, otras permanecen en penumbras. Dudas que emergen de una observación sencilla de lo que pasó: Lidoro Quinteros y Libertador, ¿hay tantas piedras ahí? Si vamos ahora a esa esquina, ¿nos vamos a encontrar con una cantidad de piedras suficientes como para apedrear un colectivo?

  • Segunda pregunta: los cráneos que hicieron la inteligencia previa de seguridad de este partido, cuyos riesgos estaban planteados y exhibidos públicamente desde que el Presidente tuvo la idea de que fueran a participar también los visitantes, ¿imaginaron que se iba a pasar un colectivo azul y amarillo en medio de una muchedumbre situada en un barrio que se llama River sin que pasara nada?
  • Se puso el foco en el episodio del colectivo, que es el más llamativo, pero no se puso en que toda esa zona fue un desastre de seguridad durante la tarde del sábado
  • Hemos logrado el colmo de que haya disturbios cuando había la barra de un solo club; esto no fue un enfrentamiento, sino un casi monólogo de barras expresado en el exterior e interior de la cancha
  • ¿Hay detrás de todo esto un complot? Sí, el complot de la estupidez que logra ser mucho más organizada que la estrategia de ofrecer seguridad en un partido que se sabía de entrada iba a ser muy conflictivo y riesgoso
  • Esto es lo único que conecta este episodio con el G-20: esta policía, este sistema de seguridad que, ¿está en condiciones de ofrecer seguridad en un episodio que no sea habitual?
  • Nadie previó la excepcionalidad, mucho menos, al hacer pasar el colectivo por donde lo hicieron pasar

Miles de hinchas, con la frustración de ir dos veces en vano al Monumental
Miles de hinchas, con la frustración de ir dos veces en vano al Monumental Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Marelli

  • ¿Por qué en manifestaciones públicas aparecen tan seguido las piedras? No es casual. Es un modus operandi pensado para responder al Código Penal que considera que la piedra no es un arma, es decir, a alguien lo pueden agarrar con un bolso de piedras y hasta que no tira esas piedras contra un objetivo no es un arma, o sea, no es penalizable
  • La segunda dimensión es que acá no hay solamente estupidez policial, hay un fenómeno mucho más denso, mucho más complejo y mucho más conocido: la corrupción donde se vincula barrabravas del fútbol, dirigencia deportiva y poder político. Todo esto está entrelazado y no necesitamos esperar a que no se pueda jugar el partido River-Boca para saberlo, porque hay que mirar nada más la causa de Moyano en Independiente, por ejemplo
  • ¿Es problema del fútbol? No, si se juega en muchos países del mundo sin esta patología. Esto es otra cosa: son bandas organizadas para delinquir que viven de los clubes y son alimentadas, entre otras cosas, por la venta la de entradas e infinidad de negocios periféricos a la vida de los clubes, que, además, prestan servicios a la política
  • ¿Esto lo sabe la política? ¿Cómo no lo va a saber? Si tenemos un Presidente que viene del fútbol . Esto es un problema para Mauricio Macri: si algo tenía que cambiar en la Argentina era esta patología ligada al fútbol y a la institución futbolística
  • En el centro del problema, un allanamiento al jefe del barrabrava de River, el día anterior al intento de partido, donde encontraron 300 entradas que iba a usar la barra –las demás ya las había vendido-. ¿Quién se las dio? No se las puede haber entregado nadie que no sea dirigente del club
  • Ineptitud y corrupción. Cruce entre policías. Zonas liberadas. Dirigencia deportiva y dirigencia política
  • Con un Presidente que mira esto con conocimiento y que interviene mucho en el fútbol porque todo esto ligado a un mal momento del fútbol en general, con una AFA que se armó desde el poder, con Angelici como operador, con Moyano como socio. Puesta la AFA en manos del Claudio "Chiqui" Tapia, que es funcionario del Gobierno de Mauricio Macri, pues es el vicepresidente del Ceamse. Ceamse, manejado por Diego Santilli, que es ahora el responsable de la seguridad metropolitana. Es un entramado que está a la vista hace mucho tiempo, y al que nadie lo que quiere corregir, o el Gobierno y el poder tienen enormes problemas para corregirlo

El presidente de Boca Juniors, Daniel Angelici
El presidente de Boca Juniors, Daniel Angelici Fuente: AFP

  • Le estalló el problema de seguridad a Horacio Rodríguez Larreta entre las manos cuando todo el país estaba mirando qué capacidad tienen las fuerzas de seguridad para proveer seguridad en una cumbre internacional, la más importante que habrá ocurrido en la Argentina a lo largo de su historia
  • Larreta tenía serias dificultades para controlar el ministerio de Seguridad, una cartera que estaba a cargo de Martín Ocampo, compadre de Daniel Angelici. En el loteo de poder del Gobierno porteño, se le había asignado -probablemente por compromisos de Larreta con Macri- el área de seguridad y Justicia a Angelici. Acá vemos otra vinculación entre el fútbol y el poder político, es decir, de manera más concreta. El que tenía que garantizar que el colectivo que llevaba a Boca pasar por el barrio de River y llegara bien al club era el presidente Boca, no solo por su condición de presidente de Boca, sino porque es el responsable político de la seguridad de la Ciudad, al menos lo era hasta esta tarde, dado que Martín Ocampo era un hombre puesto por él
  • Las relaciones entre Larreta y el ministro de Seguridad eran tan malas que el ministerio estaba prácticamente intervenido por colaboradores de Larreta. Una operación muy parecida a la que realizó Macri cuando lo puso a Nacho Greco como interventor de la caja del ministerio de Seguridad porque desconfiaba de Guillermo Montenegro
  • Se repiten los problemas, y ahora la seguridad pasa de Boca a River: sacamos a un hombre de Angelici, y se pone a Santilli, que tiene una vinculación muy estrecha con la familia Moyano
  • ¿Por qué está Santilli ahí? Larreta necesita un "vivo", alguien que tenga conocimientos de ese terreno, pero, además, necesita a alguien con suficiente carácter político como para sostener una pelea contra la Casa Rosada y, sobre todo, contra la ministra Patricia Bullrich. Como todos sabemos, hay una discusión dentro del Pro –Macri y Bullrich por un lado, Larreta por el otro- respecto de cómo debe ser gestionada la seguridad urbana, con qué nivel de rigor
  • Macri y Bullrich quieren, aparentemente, una mano más dura; Larreta es muy precavido respecto de los efectos que podría tener que a la policía se le vaya la mano en la represión. Esa es una discusión de fondo, ¿pero hay otras?

El jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta junto a Diego Santilli, quien asume las tareas del ministro de Seguridad en la Ciudad
El jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta junto a Diego Santilli, quien asume las tareas del ministro de Seguridad en la Ciudad Crédito: NA / Mariano Sánchez

  • Mala noche también para Daniel Angelici, que es un Pac man del poder. Tiene una red propia en el Gobierno porteño, en el gobierno de María Eugenia Vidal, en el Gobierno nacional, en el Congreso. Probablemente dialogue con Macri mucho más de lo que dialoga con muchos de sus ministros, y ejerce una especie de ministerio paralelo que es el del fútbol
  • Ahora perdió poder frente a Larreta, pero, además, tiene otro conflicto que lo debe tener muy nervioso al presidente de Boca: el jefe de Gobierno porteño, al cambiar de ministro de Seguridad, en alguna medida está diciendo que lo sucedido en River le corresponde a él como responsabilidad, es decir, no fue River, fue el Estado quien debió prestar seguridad, y con esta afirmación –que no es explícita pero que se esconde debajo del cambio de ministro-le desmontan a Angelici su principal argumento frente a la Conmebol, que es que el partido lo debe ganar Boca en el escritorio porque River fue el responsable de los episodios de violencia
  • Hay otra cosa que probablemente lo tenga afectado: Angelici había puesto los ojos en la final de la Libertadores como parte de un proyecto político personal
  • ¿Contenta, quién? Elisa Carrió, que asiste a una fisura entre su gran aliado en la Capital Federal, Horacio Rodríguez Larreta, y uno de sus más grandes adversarios
  • Se debe prestar atención en la aliada de Cambiemos: primero, llama la atención su silencio, que se puede romper en cualquier momento. Mañana, junto a Juan Manuel López, presentan en la Cámara de Diputados una especie de pedido de informe dirigido al presidente de la Corte Suprema Carlos Rosenkratz pidiéndole que intervenga el área de administración de la Corte, que está a cargo de Héctor Marchi, mano derecha de Ricardo Lorenzetti, a quien Carrió tiene denunciado por presunto lavado de dinero
  • Es un tema central para las relaciones internas de la Corte que están atravesadas por mucha tensión, y es un tema central para Horacio Rosatti
  • El sistema judicial volverá a estar en la mira en la persona de uno de los jueces más controvertidos que tiene Comodoro Py: Ariel Lijo. Con motivo del G-20, llega a Buenos Aires el príncipe saudí Mohammed ben Salman, quien está acusado del asesinato del periodista Jamal Khashoggi. Arabia admitió la responsabilidad del crimen, pero desligó al monarca y a la Casa Real
  • Human Rights Watch, un organismo ligado a la lucha por los derechos humanos eminente en el mundo, acaba de hacer una denuncia que cayó por sorteo en el juzgado del Ariel Lijo para que, aplicando el criterio de jurisdicción universal por el cual en crímenes de lesa humanidad cualquier juez en cualquier país tiene la posibilidad de aplicar una sanción, se capture en su visita a Buenos Aires al príncipe saudí
  • Ahora, una vez más, los ojos van a estar puestos sobre la Argentina en una encrucijada internacional importantísima, porque en el conflicto alrededor de Arabia Saudí se juega todo el tablero del Medio oriente y los alineamientos internacionales que hacen que muchos legisladores demócratas en Estados Unidos le reprochen a Donald Trump no ser todo lo severo que tiene que ser
  • Esa escena se traslada a Buenos Aires y cae nada más que en el juzgado de Ariel Lijo. Esperemos que en el medio no se cruce su hermano, que es un conocidísimo operador judicial enriquecido gracias a sus operaciones, según lo que él mismo dijo: "Los saudíes tienen plata"

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